Hay revuelo en Costa Rica por unas declaraciones de la presidenta, Laura Fernández, a favor del Gobierno de Nicaragua, dirigido con mano férrea por Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo. Fernández dedicó a su vecino palabras armoniosas y una legitimidad que entran en contradicción con las presiones de Estados Unidos, que exige un cambio de régimen en el país centroamericano. La gobernante costarricense de derecha, aliada de Washington, declaró que los nicaragüenses “han elegido” la forma de gobierno actual y les acreditó un clima de inversiones y una estabilidad económica que los coloca en una situación distinta a la de Cuba o Venezuela, naciones a las que ha criticado porque han experimentado la “ruina” por alojar “dictaduras” de izquierda.“Dios con Nicaragua, Dios con Costa Rica, Dios con todos. Ellos con sus problemas internos y su forma de gobierno que han elegido tener”, dijo la mandataria en una entrevista con la cadena televisiva NTN24. Fernández asumió la Presidencia el 8 de mayo y tuvo entre sus invitados al canciller nicaragüense, Valdrack Jaentschke.Fernández, que cumple cinco semanas de mandato desde que tomó la banda presidencial de manos de su mentor, el tecnócrata populista Rodrigo Chaves, repite la posición cordial que había expresado su antecesor frente al país vecino, por donde pasa un alto volumen de las mercancías costarricenses hacia Centroamérica, a donde va el 14% de las exportaciones.Las declaraciones de la presidenta contrastan con el duro mensaje enviado esta misma semana desde Washington mediante el secretario de Estado, Marco Rubio, quien reiteró que “la dictadura de Murillo-Ortega es enemiga de la humanidad”. Rubio ha anunciado nuevas restricciones de entrada a territorio estadounidense para más de 100 funcionarios nicaragüenses del Gobierno de Ortega-Murillo. La medida sobreviene tras la confirmación de la muerte del líder indígena opositor Brooklyn Rivera, capturado desde 2023 por razones políticas.El mensaje de Rubio abona la línea de presión que ha mantenido la Administración de Donald Trump sobre el régimen de Ortega, que cumplirá 20 años gobernando con mano dura Nicaragua. El Gobierno estadounidense culpa a Ortega de crímenes contra disidentes y de forzar al exilio a miles de nicaragüenses, la mayoría de los cuales están instalados en Costa Rica y Estados Unidos en condiciones migratorias inestables.El canciller de Costa Rica, Manuel Tovar, también expresó días atrás su preocupación por la presencia de militares rusos en Nicaragua. El líder ruso, Vladimir Putin, es un aliado cercano de Ortega y en años anteriores ha enviado tanques de guerra como parte de la cooperación militar con Managua. Además, Moscú opera bases de inteligencia en Nicaragua, entre ellas un Centro de Capacitación del Ministerio del Interior de Rusia en Managua (RTC), sancionado en 2024 por el Departamento del Tesoro por considerarlo “un actor clave” en la represión desatada por el régimen contra las voces críticas.Washington ha informado de que el centro capacita a “los represores del régimen de Ortega” con “el manual de opresión del Gobierno autoritario ruso” y ha participado “en la detención y encarcelamiento injustos de personas por expresar su disidencia o ejercer pacíficamente sus derechos humanos y libertades fundamentales”. Rusia afirmó en 2021 que Nicaragua, Cuba y Venezuela requieren “ahora más que nunca” el apoyo de Moscú para hacer frente a lo que catalogó como “amenazas”, incluyendo “el uso abierto de la fuerza militar” contra esas naciones, que mantienen una tensa relación con Estados Unidos.Las declaraciones de Fernández se han dado después de que su Gobierno aprobara este mes una condición migratoria especial para nicaragüenses que esperan refugio en Costa Rica, a donde emigraron después de 2018, cuando estallaron las protestas sociales en Nicaragua y se desató la represión del Ejecutivo con el control de otros poderes del Estado.Aunque admite que hay relaciones diplomáticas bilaterales limitadas, Fernández asegura que tiene una “relación de vecindad pacífica y armoniosa”, dejando de lado el conflicto de los últimos meses sobre la extracción ilegal de oro de una zona llamada Crucitas, a pocos metros de la frontera con Nicaragua, con señalamientos contra grupos de nicaragüenses y la supuesta complicidad de empresas chinas en suelo nicaragüense.La difusión de las palabras de Fernández provocó una reacción inmediata en colectivos nicaragüenses. “Miente y ofende”, dijo en sus redes sociales el periodista Carlos Fernando Chamorro, exiliado después de la persecución a él y a su equipo en el medio Confidencial, cuya redacción fue asaltada y expropiada por órdenes del régimen.También la periodista Lucía Pineda salió al paso de las palabras de Fernández: “Ortega y Murillo no fueron electos por los nicaragüenses; encarcelaron a precandidatos, tuvieron una votación sin competencia, cerraron medios, expulsan, destierran, confiscan, encarcelan [...] Puede mantener una relación “cordial” pero no ignorar los crímenes de lesa humanidad de los dictadores. Ojalá Dios le abra un poco más los ojos", dijo Pineda.Exmandatarios de Costa Rica que han mantenido posiciones críticas frente al oficialismo no dejaron pasar la oportunidad. Entre ellos, Luis Guillermo Solís, gobernante entre 2014 y 2018, de líneas socialdemócratas más cercanas a la izquierda. “Deploro las declaraciones de la señora presidenta Laura Fernández sobre las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua. Denotan un profundo desconocimiento sobre las atroces violaciones a los derechos humanos que la dictadura Ortega-Murillo, un régimen espurio que se mantiene en el poder a sangre y fuego, ha impuesto a cientos de nicaragüenses”, publicó Solís. El expresidente achacó a Fernández un “pragmatismo oportunista” que viene del gobierno de Rodrigo Chaves y que “deja muy en entredicho los principios y valores que han inspirado históricamente la política internacional” de Costa Rica.En similar sentido se expresó la expresidenta Laura Chinchilla, quien gobernó entre 2010 y 2014 con frecuentes enfrentamientos diplomáticos con Nicaragua. “Pido disculpas a las hermanas y hermanos de Nicaragua ante las atroces declaraciones de la presidenta de mi país”, dijo en referencia a numerosos crímenes que la comunidad internacional atribuye al régimen nicaragüense contra la población disidente. Chinchilla además señaló el silencio oficial de Costa Rica sobre la muerte de Brooklyn Rivera en prisión, como ocurrió también con el asesinato de Roberto Samcam, el militar disidente que fue abatido a balazos en Costa Rica en 2025 por sicarios, bajo la sospecha de responsabilidad de políticos desde Managua.
Lluvia de críticas en Costa Rica a la presidenta Fernández por justificar al régimen de Ortega en Nicaragua
Exmandatarios costarricenses y periodistas exiliados tachan de “atroces” y “oportunistas” unas declaraciones que defienden la estabilidad del gobierno sandinista






