Actualizado a las 23:37h.

Kylian Mbappé no parece cómodo. Se ve desde el calentamiento en el estadio New York/New Jersey. Es el debut de Francia en el Mundial, donde viene a reivindicarse tras una temporada en la que ha sido cuestionado. Retumba La Marsellesa y está más serio que concentrado. Mbappé llega al Mundial envuelto en líos: su relación con Ester Expósito, que ya levantó ampollas en Madrid; sus comentarios políticos contra el partido de extrema derecha Agrupación Nacional; sus supuestos problemas en el vestuario, como con el veterano N'Golo Kanté. Él sabe que si se luce en el Mundial todo eso se acaba y vuelve a ser el jugador idolatrado de siempre. La primera prueba es Senegal. Y cumplió con sobresaliente, pese a un comienzo ramplón. Porque en la segunda parte dio medida de la potencia y la ambición que tiene. Marcó dos golazos -en especial el segundo- que le colocan ya como figura del Mundial. Y con un escudero como Michael Olise, Francia no tiene techo.

«La mitad de Francia le quiere, la otra mitad no», dice sobre la estrella francesa Greg, un parisino que ha viajado desde París y que no oculta en qué mitad está él. «Lo mejor que le ha pasado al Paris Saint-Germain es que se fuera», dice con elástica 'vintage' y gorra del equipo parisino.