Didier Deschamps amaneció en el hotel de concentración de Francia a las afueras de Nueva York con la idea de proteger a Kylian Mbappé. La distancia entre el hospedaje y el estadio MetLife de Nueva Jersey le pareció excesiva al seleccionador francés para que su capitán se desplazara y ofreciera la rueda de prensa que estaba prevista. Francia tiene por costumbre que el delantero inaugure las comparecencias en las grandes competiciones; este lunes, sin embargo, Deschamps se saltó la norma. Decidió que sería el esforzado N’golo Kanté, el otro gran cabecilla del vestuario, el que compareciera ante los medios de comunicación. “Me he levantado esta mañana y solo he visto a dos o tres jugadores. Hay una hora de camino y otra de vuelta, y tengo que protegerlos. No es que no quiera proteger a Kanté, pero él es uno de los que se levantan pronto”, justificó el seleccionador francés en la previa del debut ante Senegal (21.00, La 1). Deschamps sigue encomendado a Mbappé. La ofensiva de Francia volverá a estar diseñada para que su gran luminaria lidere el ataque por encima del vigente Balón de Oro, Ousmane Dembélé, y los emergentes Olise y Doué. Puede que Deschamps esté ante el paso adelante que se reclamaba con la alineación de ese cuarteto de delanteros que sitúan a Francia para muchos analistas como la gran favorita. El problema para el técnico es cómo encajarlos. En los dos amistosos previos al Mundial no mezclaron bien. Olise, a la derecha, y Doué a la izquierda cumplieron, pero hacer jugar a Dembélé por detrás de Mbappé generó un ataque empastado. “Ousmane [Dembélé] ganó el Balón de Oro que se merecía, con el PSG, y eso le pone bajo los focos. Tiene ganas de ser decisivo como lo es en su club, pero esta temporada ha tenido algunos problemas físicos”, razonó Deschamps cuando fue preguntado por qué el atacante no acaba de explotar en el fútbol de selecciones.Su relación con Mbappé es cordial. Reservado y reacio al mundo mediático, Dembélé acepta el liderazgo del atacante madridista sobre la nueva generación que ha arribado a la selección. De darse un conflicto entre ambos, apunta más a lo que pueda deparar la pizarra de Deschamps y los privilegios que le pueda conceder a Mbappé para liberarlo de presionar y correr hacia atrás. Esta fue una de las aristas que llevó a Luis Enrique a asegurar que el PSG sería mejor equipo sin él. El 10 no es ajeno a que parte de la atención que acapara su estreno en el Mundial tiene que ver con su sacrificio defensivo. En una entrevista concedida a Le Parisien, elaborada con preguntas de familiares, compañeros y amigos cercanos, Mbappé abordó el asunto que más críticas le ha generado. Fue su propio hermano menor, Ethan, el que le tiró la andanada: “¿Piensas defender algún día o presionar al mediocentro rival?”. La respuesta dejó entrever que Mbappé está dispuesto a un sacrifico mayor, que aun así suscita dudas entre parte de la prensa francesa desplazada al Mundial. “Siempre he sido exigente y creo que necesito dar ese siguiente paso. Es algo importante para los equipos y tengo que hacerlo. Todo tiene que empezar con este Mundial porque queremos ganarlo. Estoy dispuesto a hacer las cosas bien porque lo quiero a toda costa”, respondió el artillero. Y se explayó: “Cuando veo los partidos de Ethan, ahora que juega de extremo derecho [en el Lille], le pregunto: ‘¿Por qué no entras al área?’. “Y él me responde: ‘Oye, primo, estuve persiguiendo a mi lateral todo el camino y estaba cansado’. Pero, en mi opinión, es inconcebible estar cansado para marcar un gol; es al revés”. En este sentido, el partido de esta noche ante Senegal servirá para comprobar su disposición a las labores de zapa necesarias para que, si Francia decide presionar arriba, no se desequilibre y se desordene por la apatía de su capitán. Sin grandes títulos que celebrar en los últimos dos años y con las citadas críticas sobre su falta de implicación defensiva tanto en el Real Madrid como con Francia, este Mundial vuelve a situar a Mbappé bajo la lupa. El escenario y el desafío de liderar la conquista de la tercera Copa del Mundo para su país le seducen sobremanera, recordando que en su primera participación, hace ocho años en Rusia, se proclamó campeón y el impacto que generó confirmó el nacimiento de su condición de luminaria mundial. Entonces se encontró con la protección de la vieja guardia que ya ha desaparecido. Hugo Lloris, Griezmann, Giroud y Pogba le sobreprotegieron. En Qatar 2022, el subcampeonato le dejó tocado.Vida privada“No he visto la final. Si la vuelvo a ver, podría revivir viejos fantasmas. Tenemos que pasar página. Perdimos. Creo que no ha habido una final mejor. Hubo tantos giros inesperados... Terminó en una tanda de penaltis, que es lo más devastador que existe, tanto para un aficionado como para un jugador. Hubo goles por todas partes, una intensidad increíble. La gente disfrutó viendo el partido”, aseguró en la citada entrevista a Le Parisien. Su actuación en el segundo tiempo, en el que lideró la reacción de Francia, fue la excusa perfecta para que Deschamps le concediera la capitanía por delante de Griezmann, que era al que le correspondía. Entregarle el brazalete a Mbappé fue una cuestión comercial y de Estado para que permaneciera al menos un año más en el PSG.La protección de Deschamps en este arranque del Mundial no tiene que ver con su sobreexposición pública. “Kylian es Kylian, un superclase mundial. Tiene una popularidad internacional y tiene que convivir con ello. Lo que sí sabemos es que asume su responsabilidad como capitán del equipo, así que lo que haga en su vida privada lo tiene que gestionar él mismo. Es cosa suya”, zanjó el preparador francés. Deschamps también tiene el reto de mostrar que no solo es un entrenador de cultura contragolpeadora, sino que es capaz de evolucionar para que Francia no sea solo un equipo que ataque bien con espacios por delante. En la Eurocopa de 2024, en la que su conjunto fue eliminado en semifinales por España, el preparador no dio con la tecla cuando las selecciones rivales se replegaban e impedían correr a Mbappé. Esto le invitó a proclamar ayer que Francia no es la principal candidata para ganar este Mundial pese al potencial que maneja en ataque. “No tengo dudas”, resolvió; “España es la gran favorita”.