Puede que sea una leyenda, pero solía decirse que unos conocidos grandes almacenes añadían de saque en su planificación económica anual una cantidad correspondiente a los robos que sabían que sufrirían en sus tiendas. Más vale prevenir. Con esa mentalidad también funciona la unidad de playas de la Guardia Urbana, que diseña el verano con la certeza de que en los arenales se producirán robos cuyas víctimas saldrán del agua con lo puesto. Con algo tendrán que irse a casa, y ahí es donde entra el kit que acaba de salir a concurso y que incluye camiseta, pantalón corto, chancletas y una bolsa.Lee tambiénLa unidad playera de la policía local nació en el 2012, en tiempos del alcalde Xavier Trias y el teniente de alcalde Seguridad, Joaquim Forn, con medio centenar de agentes que se dedicaban y se dedican (hoy son más del doble) a perseguir a ladrones de poca monta y el comercio furtivo de lateros, mojiteros y masajistas. Pocos años después se dieron cuenta de que las víctimas de robo tenían que abandonar la arena sin nada que ponerse. Se creó el kit que ahora ha vuelto a salir a concurso público con un valor estimado del contrato de 24.000 euros por dos años de servicio.Una de las playas de BarcelonaAndrea MartínezAdemás de la ropa, el afectado también recibe por parte de la Urbana un billete de transporte público para poder regresar a casa, un abono que no forma parte de esta licitación que se cierra el 1 de julio y que se centra en los cuatro básicos que están perfectamente definidos en los pliegos del concurso. La camiseta, unisex, tiene que ser blanca y con el logo de Barcelona en el pecho. Tallas de la S a la 3XL, y también infantiles. El pantalón, color azul marino con bolsillos laterales, de cintura elástica y cordón ajustable. En cuanto a las chanclas, azules y de las tallas 36 a 44. La bolsa, de nylon, blanca, con el logo municipal e impermeable.La empresa que gane el concurso, que aplica para los veranos del 2027 y el 2028, deberá proporcionar 450 kits cada año. No se agotarán, ya que la cifra de víctimas integrales en las playas de Barcelona no llega a esa previsión. Quién sabe, con la lucha contra la multirreincidencia puede que incluso se vaya a la baja y sean menos que nunca los que salen del agua y han sido víctimas de los amigos de lo ajeno.