NoticiaUna iniciativa de aficionados convirtió a Tim Payne en una celebridad global. Foto: Instagram: @fifaworldcup16.06.2026 10:17 Actualizado: 16.06.2026 10:47

Lo que parecía una simple dinámica en redes sociales terminó convirtiéndose en una de las historias más comentadas del Mundial 2026. Mientras figuras como Kylian Mbappé, Vinícius Júnior o Jude Bellingham concentraban la atención deportiva, un defensor neozelandés con menos de 5.000 seguidores en Instagram pasó, en cuestión de días, a convertirse en una celebridad global.Se trata de Tim Payne, quien, sin haber disputado un partido del torneo cuando comenzó el fenómeno, ya era uno de los protagonistas de la Copa del Mundo. El lateral derecho de Nueva Zelanda, de 32 años, vio cómo su presencia digital cambiaba radicalmente tras ser señalado por un creador de contenido argentino como el futbolista “menos conocido” del campeonato.Una iniciativa de aficionados convirtió a Tim Payne en una celebridad global. Foto:Instagram: @timpayne_ LEA TAMBIÉN Todo comenzó el 26 de mayo, cuando el ‘influencer’ argentino Valen Scarsini, conocido en redes como @elscarso, revisó una por una las convocatorias de las selecciones clasificadas al Mundial con el objetivo de encontrar al jugador con menor impacto mediático. Payne, defensor del Wellington Phoenix, registraba entonces apenas 4.715 seguidores en Instagram.La propuesta invitaba a que aficionados de distintas nacionalidades apoyaran a un jugador desconocido y lo convirtieran en una de las historias más comentadas del torneo. En menos de 24 horas, su comunidad digital se multiplicó exponencialmente. En cuestión de días, el futbolista neozelandés ya acumulaba millones de seguidores y actualmente ha superado la barrera de los 5,8 millones, convirtiéndose en uno de los deportistas más seguidos de su país.Detrás del fenómeno viral existe una carrera construida lejos de la fama. Timothy John Payne nació el 10 de enero de 1994 en Auckland. Formado en las divisiones juveniles del Auckland City, desarrolló gran parte de su trayectoria entre Nueva Zelanda, Inglaterra y Estados Unidos.En 2012 dio el salto al Blackburn Rovers, aunque no logró consolidarse en el fútbol inglés debido a dificultades relacionadas con los permisos laborales. Posteriormente, regresó a Oceanía, tuvo un paso por Portland Timbers 2, en Estados Unidos, y desde 2019 ha defendido al Wellington Phoenix.Una iniciativa de aficionados convirtió a Tim Payne en una celebridad global. Foto:Instagram: @timpayne_ LEA TAMBIÉN La viralización de Payne fue más allá del aumento de seguidores. Durante el fenómeno, miles de usuarios comenzaron a comentar sus publicaciones en español, compartir fotografías de su lámina del álbum oficial del Mundial 2026 y crear contenido inspirado en el futbolista.El movimiento llegó incluso a generar iniciativas como un banderazo organizado por aficionados argentinos en ciudades estadounidenses donde jugaba Nueva Zelanda durante el torneo.El futbolista quiso agradecer públicamente el apoyo recibido con un mensaje compartido a través de su cuenta de Instagram. “Hola a todos, muchas gracias por todo el apoyo. Disculpen por mi español, sigo practicando en Duolingo”, mencionó en la publicación que terminó fortaleciendo aún más la conexión con quienes impulsaron su popularidad.Posteriormente, Payne se reunió personalmente con Scarsini en la concentración neozelandesa. En una publicación compartida escribió: “La última semana fue una locura, pero gracias a @elscarso por todo lo que ha hecho por mí, mi familia y el fútbol neozelandés. Fue un placer conocerte en persona hoy, amigo”.Una iniciativa de aficionados convirtió a Tim Payne en una celebridad global. Foto:Instagram: @timpayne_ LEA TAMBIÉN Nueva Zelanda regresó a una Copa del Mundo después de 15 años de ausencia, y el defensor continúa desempeñando su papel habitual dentro del equipo.El fenómeno digital, lejos de desplazar su faceta profesional, terminó proyectando internacionalmente al fútbol neozelandés y ofreciendo una visibilidad inusual para una selección que rara vez ocupa titulares fuera de Oceanía.