La Pen�ltimaA las chicas m�s listas que conozco en realidad no las conozco, pero es como si las conociera. Tampoco nos hace falta hablar, porque han aprendido a escribirlo todo de maravilla.Sara Barquinero firma ejemplares en la Feria del Libro de MadridActualizado Martes,

junio

06:51La Pen�ltima de Alberto Rey Tener un hijo actor La Pen�ltima de Nacho Vigalondo La trastienda Lo mejor y lo peor de la Feria del Libro son sus fiestas. Supongo que lo peor de esas fiestas lo puede imaginar todo el mundo: el ego de ciertos escritores que hace que no quepan ni por la puerta. Lo mejor es que es el momento en el que todas hablamos y nos contamos unas cuantas cosas terribles sobre gente no menos terrible.Hace un par de meses, Carmen Torreblanca se preguntaba en este mismo peri�dico qu� hab�a tras el fen�meno literario de Comer�s flores y por qu� el abuso se hab�a convertido en un �xito de ventas. B�sicamente, porque muchas mujeres lo hemos sufrido y nos hemos sentido solas ante violencias que no sab�amos nombrar. Estos libros, por fin, nos validan, nos acompa�an y nos advierten.Para saber m�sA Comer�s flores (Libros del Asteroide, 2025), de Luc�a Solla Sobral, se le suma ahora el �xito de La chica m�s lista que conozco (Lumen, 2026), la novela de campus de Sara Barquinero, que explora la relaci�n abusiva entre un profesor de Filosof�a y sus alumnas diez a�os menores. Ninguna de las dos novelas se parece y, sin embargo, las dos hacen pasar por f�cil lo dif�cil: narrar los abusos psicol�gicos derivados de posiciones de poder. C�mo el poder te seduce y c�mo te estampa luego la cara contra el suelo, vamos. De hecho, la novela de Sara lleva el subt�tulo de Un tratado sobre la verg�enza.Las chicas m�s listas que conozco transforman lo autobiogr�fico en ficci�n, dejan pocas pistas, pero las suficientes para que un grupo de personas pueda reconocer las se�ales (tiene sus ojos, sus gestos, sus bebidas carbonatadas) y advertir a otras de no pisar ese camino. Son list�simas, claro, porque con la ficci�n ganan al trauma, lo transforman en algo que pueden domar y encima se evitan problemas legales.Las chicas m�s listas que conozco dan la vuelta al papel de la v�ctima y desplazan la verg�enza hacia los agresores y los abusadores. A las chicas m�s listas que conozco no les hace falta decir nombres y apellidos, porque todas sabemos qui�nes son.Dijo la escritora Luc�a Litjmaer en uno de sus mon�logos m�s aplaudidos del podcast Deforme Semanal: "No olvid�is nunca eso, las mujeres hablamos entre nosotras y tenemos un disco duro que flipas con toda esa informaci�n. Y alg�n d�a eso os dar� tanto miedo como a nosotras o�r unos pasos volviendo a casa de noche".A las chicas m�s listas que conozco en realidad no las conozco, pero es como si las conociera. Tampoco nos hace falta hablar, porque han aprendido a escribirlo todo de maravilla.