Los mercados anticipan los efectos positivos del pacto que se escenificar� este viernes en Suiza. El final negociado del conflicto no despeja todas las inc�gnitas para la estabilidad en Oriente Pr�ximo.La confirmaci�n tras muchos tira y afloja de la paz en Oriente Pr�ximo dio alas ayer a los mercados para romper nuevos techos y facilit� una r�pida desinflaci�n del petr�leo y del gas natural, que desde finales de febrero han sido term�metros de la incertidumbre geopol�tica en la zona, aunque cerraron a�n por encima de los precios previos a la guerra. El Ibex 35 super� los 19.000 puntos, una cota que parec�a inalcanzable hace apenas unos meses, liderando de nuevo las alzas en Europa, que tambi�n llevaron al Eurostoxx a niveles r�cord, y el tecnol�gico Nasdaq hizo lo propio al otro del Atl�ntico, al tiempo que se relajaba r�pidamente la presi�n en el mercado de bonos.Efecto bals�mico Aunque la ceremonia de firma del acuerdo no se producir� hasta el viernes en Suiza -ya fue suscrito digitalmente el domingo-, y hasta entonces pueden suceder muchos imponderables como los que han ido retrasando la luz verde definitiva al texto por ambas partes, los inversores optaron por anticipar ya sus efectos bals�micos para el comercio global, el coste de la energ�a y los tipos de inter�s. Uno de los factores distintivos de esta crisis b�lica frente a otras precedentes es que se ha producido en medio de la escalada burs�til de los valores tecnol�gicos propiciada por las capacidades disruptivas de la inteligencia artificial. Es lo que explica que las grandes bolsas alcanzaran nuevos m�ximos con facilidad, tras confirmarse la aceptaci�n del memor�ndum propuesto por Pakist�n. Despejada la incertidumbre geopol�tica, es dif�cil ver hasta d�nde puede llegar el recorrido alcista de los mercados al calor de las innovaciones y el ansia inversora por tomar posiciones en las cotizadas punteras del sector a trav�s de las pr�ximas salidas a Bolsa de SpaceX, Anthropic y OpenAI.Costes inevitables Adem�s de las p�rdidas humanas y la destrucci�n de infraestructuras clave, la guerra que se ha prolongado tres meses y medio tendr� costes econ�micos insalvables para las partes en disputa y para la econom�a global. Los m�s evidentes son la inflaci�n inducida por el prolongado bloqueo de Ormuz y el menor crecimiento resultante, as� como el impacto sobre las finanzas p�blicas de las ayudas desplegadas para ayudar a familias y empresas. Est� por ver si esta paz cambia el paso de los bancos centrales, forzados a reaccionar por la escalada de precios, como hizo la semana pasada el Banco Central Europeo. La Reserva Federal estadounidense y el Banco de Inglaterra, cuyas c�pulas se re�nen esta semana, disponen de mayor margen de maniobra, por lo que podr�an optar por mantenerse vigilantes hasta ver el efecto real del final del conflicto. En todo caso, la inflaci�n tardar� en volver a los niveles del 28 de febrero m�s que las cotizaciones burs�tiles -Fr�ncfort prev� que no suceda hasta el segundo semestre de 2027- y la energ�a ser�, en promedio, bastante m�s cara en el conjunto del a�o que durante 2025, lo que ralentizar� el crecimiento econ�mico. Tambi�n lo ser�n otros suministros cr�ticos por el mayor coste de los fletes y de los seguros mientras no se normalice el paso por Ormuz y se complete el desminado de la principal zona de paso de los buques mercantes, un proceso que podr�a dilatarse entre uno y tres meses.Inc�gnitas y vaguedades El acuerdo, sin embargo, no despeja todas las inc�gnitas respecto a las relaciones futuras con Ir�n, su estatus internacional y regional, o las compensaciones por la guerra. Adem�s, est� repleto de vaguedades por las dificultades para conciliar las posturas antag�nicas de Washington y Teher�n respecto al programa nuclear iran�, los activos financieros de Ir�n congelados la �ltima d�cada, y el futuro de L�bano -pues Israel se ha desmarcado del acuerdo-. Todo ello configura una paz fr�gil en la zona, sin duda preferible a la escalada provocada por la beligerancia desestabilizadora del r�gimen de los ayatol�s y la impericia de Donald Trump para desactivar esa amenaza sist�mica para la estabilidad en Oriente Pr�ximo sin tener que recurrir a una intervenci�n militar de dudosa efectividad.