Oscar Ortiz, en representación de la Diócesis Católica de Fort Worth, habla sobre la opción de las escuelas privadas de Texas el 21 de enero en la Escuela Católica St. George. Read in English

FORT WORTH, Texas — La visita a la escuela católica terminó y María Contreras sintió un deseo irresistible de matricular allí a su hijo de 7 años. Pero antes una pregunta difícil: “¿Lo podría correr a mi hijo?”, le preguntó en español a la directora.

El niño de segundo grado tiene problemas para concentrarse. No escucha a los maestros y corre por el aula, explicó. ¿Podría ser expulsado?

Cada vez más familias en diversas partes de Estados Unidos experimentan con escuelas privadas a medida que los estados —y pronto el gobierno federal— utilizan becas financiadas con los impuestos para incentivarlas a abandonar las escuelas públicas. Pronto, la mitad de los estudiantes estadounidenses serán elegibles a solicitar fondos estatales para financiar una educación privada, y muchos estados ofrecerán las becas incluso a familias con altos ingresos.

En teoría, estos programas deberían brindar a los niños una oportunidad educativa que de otra manera no tendrían. En la realidad, estudiantes que ya asisten a escuelas privadas o reciben educación en casa son quienes tienen más probabilidades de beneficiarse, según un análisis de The Associated Press.