El corredor de la avenida del Libertador se extendió más allá de la General Paz y consolidó a Vicente López como uno de los mercados residenciales más demandados del área metropolitana. Está al menos al nivel de los barrios más buscados de la Capital Federal.Vicente López, en la siempre bien valorada zona norte, reforzó su posicionamiento entre los segmentos de ingresos medios-altos y altos. El crecimiento de desarrollos de torres residenciales en la zona ribereña, de Av. Del Libertador al Río de la Plata, dio impulso a este fenómeno. Esto permitió que afloren cada vez más comercios, cafeterías gourmet, gimnasios de primera línea y obras públicas en espacios para la comunidad, como los paseos en la costanera.La zona tiene facilidades que no todos pueden abarcar. Vicente López logró “combinar cercanía a la Ciudad de Buenos Aires con acceso rápido al centro, calidad urbana y cercanía real al río”, explica Daniel Bryn, analista inmobiliario de Zipcode.Datos importantes antes de comprarMuchos de quienes buscan residir en el corredor Libertador son familias o personas solas que ya viven en la Zona Norte, pero que quieren mudarse a torres nuevas, con facilidades y buena conexión, sin tener que ir a Capital Federal. También hay muchos porteños que escapan del caos, y especialmente existe una demanda por parte de ejecutivos y profesionales de multinacionales, cuyas oficinas se mudaron a la zona norte.La demanda está concentrada en departamentos de 3 y 4 ambientes, lo cual se diferencia de lo que ocurre en la Capital Federal, donde la mayor comercialización de propiedades es sobre inmuebles de uno y dos ambientes.Bryn estima que comprar en esta zona puede considerarse una buena inversión, ya que los valores están aumentando. “Según nuestros datos, la cantidad de inmuebles publicados cayó más de 40% respecto de los máximos observados entre 2021 y 2022, mientras que el valor del metro cuadrado ya muestra subas interanuales cercanas al 7%/10%”, detalla el analista de Zipcode.Con respecto al precio, el valor promedio del metro cuadrado ronda los US$3.500, aunque muchos desarrollos superan ampliamente este número.Cómo se dio el crecimiento del corredor y cuáles son las quejas de los vecinos del barrioEl corredor Libertador en Vicente López creció gracias a una política sostenida de desarrollo urbano que permitió la aparición de nuevos emprendimientos de alta categoría. “Se aprobaron normativas y excepciones que posibilitaron edificios más modernos, con amenities, seguridad, cocheras y servicios que en muchos casos son difíciles de encontrar en el parque residencial tradicional de Zona Norte”, agrega Bryn.Estos cambios en el código urbano y excepciones fueron causa de entusiasmo para los desarrolladores pero al mismo tiempo, de fuerte debate para los vecinos.Flavia Affani, vecina de Vicente López, doctora en Historia de las Artes e integrante de la Asociación Civil Pro Vicente López —sin vinculación con el partido político— y de otras organizaciones dedicadas a la preservación del patrimonio y la identidad barrial, repasó la evolución urbanística de la zona. "Antes de 1993 no existía un Código de Ordenamiento Urbano (COU), por lo que se construyeron algunas torres. Con la sanción de esa norma quedaron prohibidas en el área ribereña. Luego, a partir de una modificación realizada en 2001, se habilitó sobre la avenida del Libertador la construcción de edificios de planta baja y hasta seis pisos. En 2004 se intentó avanzar con excepciones para la zona costera, pero la Provincia no las autorizó. Finalmente, en 2006 se volvió a modificar el COU y desde entonces se permiten edificios de hasta 15 pisos sobre esta avenida —algunos incluso superan esa altura por excepciones— y alturas decrecientes en las calles que se acercan al río", explicó.Muchos de estos vecinos, de toda la vida en la zona, no están conformes con las edificaciones altas ya que las torres generaron cambios profundos en el barrio. “A las tres de la tarde no tenemos más sol en el puerto de Olivos, las torres generan el fenómeno de isla de calor y remolinos de viento. Además, instalan emprendimientos comerciales en lugares donde no deberían y ponen food trucks en cualquier lado”, detalla Affani.Aunque todavía quedan casas en la zona, son pocas y algunos vecinos estiman que irán desapareciendo.La mayor afluencia de gente en la zona además implica problemas de tránsito e incluso cloacales. Organizaciones vecinales como Movida Ambiental Vicente López difundieron fotografías y videos que muestran desbordes cloacales que dan cuenta de cómo heces y papel higiénico afloran por las tapas de las veredas a metros de Av. Del Libertador.Clarín Propiedades realizó una consulta al respecto a la Secretaría de Planeamiento Urbano de la Municipalidad de Vicente López, pero no fue respondida, por lo que no se puede afirmar el motivo de este fenómeno.Affani da un ejemplo gráfico de la situación: “Hace un tiempo, demolieron nueve casas para construir un edificio de cuatro bloques en una vereda donde todo el tiempo hay olor a cloaca. La municipalidad nos dice ‘negocios son negocios’, pero si no adecuaron la situación no corresponde. La gente va a tomar un café a estos sitios gourmet y se ven los desechos rebalsando por las veredas”.Incluso para quienes siempre vivieron en la zona, ver la costanera con un sendero construido de cemento puede parecer un pecado, ya que el contacto con la naturaleza se ve limitado por la mano del hombre. “Seguro viene la gente de Buenos Aires y le encanta ir a pasear al río, parece ordenado y prolijo, pero antes era natural ahora es gris por la cantidad de cemento que hay”, defiende Affani.También es cierto que muchos de los viven en las torres no perciben los pesares que sienten los vecinos de hace años. Algunos de los nuevos habitantes, por el contrario, contaron a este medio que nunca sintieron olor a cloacas porque no transitan la zona más que para ir a su departamento.En el marco del análisis inmobiliario, Bryn concluye que “lo que ocurrió en Vicente López no fue una moda inmobiliaria. Fue la consolidación de una tendencia que empezó en CABA y siguió hacia el norte: la gente prioriza cada vez más calidad de vida, conectividad y cercanía al río. Y pocas zonas logran combinar esas tres cosas tan bien como Vicente López".En esta dualidad que viven los vecinos de Vicente López se reflejan los efectos de la expansión de la zona urbana de Buenos Aires hacia nuevos terrenos. Mientras el corredor continúa sumando desarrollos y nuevos habitantes, el debate entre crecimiento urbano, infraestructura y preservación del perfil barrial sigue abierto entre quienes impulsan la transformación de la zona y quienes advierten sobre sus efectos.SN