La Guardia Civil ha esclarecido un caso de explotación laboral en la localidad riojana de Rincón de Olivedo. Una operación que ha permitido la liberación de ocho trabajadores, que eran obligados a trabajar hasta 16 horas al día de lunes a domingo y vivir en condiciones inhumanas en un alojamiento sin apenas higiene y recibir comida en mal estado. Otra de las víctimas murió atropellada cuando intentó dejar este trabajo. Cinco personas han sido detenidas y cuatro de ellas permanecen en prisión.Se trata de la tercera operación contra la trata de seres humanos que lleva a cabo la Guardia Civil en La Rioja desde finales de 2025. “La esclavitud del siglo XXI sigue existiendo en esta comunidad autónoma”, ha recalcado el portavoz de la Guardia Civil, Miguel Ángel Sáez. “Desde la Guardia Civil y la administración vamos a seguir trabajando para su erradicación”, ha subrayado en su comparecencia en la que también ha participado la delegada del Gobierno en La Rioja, Beatriz Arraiz, y el coronel de la Guardia Civil en La Rioja, Enrique Moure.A finales del mes de abril se puso en marcha la operación denominada ‘Portus-Cale’ que se ha saldado con la liberación de estos ocho hombres, de entre 40 y 74 años y de nacionalidad portuguesa, que fueron captados en su país de origen, donde se encontraban en una situación de vulnerabilidad o sufrían “algún tipo de adicción”, según las investigaciones. Una vez que llegaban a esta localidad riojana perteneciente al municipio de Cervera del Río Alhama, les quitaban la documentación y el móvil para que quedaran aislados. La red criminal les sometía a jornadas extenuantes ―hasta 16 horas, sin descanso ni festivos―. “Algunas de las víctimas acumulaban años de trabajo sin percibir salario alguno”, ha asegurado el responsable de la Guardia Civil. A otras se les asignaba un salario de cuatro euros a la hora. Sin embargo, de esta cantidad se les restaba el precio del tabaco, el alcohol y otros productos que se les suministraban, por lo que acababan generando deuda. Estas personas sufrieron también agresiones físicas cuando estaban enfermas y no podían sacar adelante los trabajos relacionados con tareas agrícolas y de la construcción.Estos trabajadores eran alojados en viviendas en condiciones “inhumanas”, con apenas espacio y falta de higiene. Además, les proporcionaban alimentos en mal estado y sí que les ofrecían alcohol “como mecanismo de control y aislamiento social”.Una de las víctimas decidió poner fin a este trabajo en estas condiciones y acabó siendo atropellada en la carretera N-232 en Calahorra, el pasado 8 de febrero, “por hasta tres vehículos”. Falleció como consecuencia de los impactos.Las víctimas, ha explicado la Guardia Civil, “son testigos protegidos” tras su liberación. Una de ellas incluso se resistió a abandonar su cautiverio “si no era en compañía de su mascota, un conejo llamado Pikachu, su único apoyo emocional durante los años en este alojamiento”.Los detenidos, dos mujeres y tres hombres de entre 24 y 50 años, están acusados de cinco delitos (pertenencia a organización criminal, trata de seres humanos con fines de explotación laboral, contra los derechos de los trabajadores y blanqueo de capital). Se trata de un clan familiar encabezado por una mujer, a la que llamaban ‘la jefa’, que dirigía este grupo junto a su marido, dos de sus hijos y la pareja de uno de ellos. Contaban para ellos con dos viviendas desde coordinaban este entramado.La investigación ha constatado que llegaron a ingresar en sus cuentas bancarias más de 2,5 millones de euros desde 2022 por los trabajos a los que sometían a sus víctimas.Además, durante la operación los agentes se incautaron de cerca de 30.000 euros en efectivo, joyas valoradas en más de 150.000 euros, así como ocho vehículos, cinco de ellos de alta gama. Por último, se han bloqueado siete cuentas bancarias que los implicados mantenían activas.