16 de junio de 202603:595'minutos de lecturaEn una callecita tranquila de Caballito hay una antigua casona con un jardín repleto de plantas, nativas y exóticas, que te hacen olvidar del frenético ritmo de la ciudad. Apenas se atraviesa la puerta de Chill Garden, el ruido queda atrás: aparece el verde, las luces cálidas escondidas entre los árboles y distintos ambientes que invitan a quedarse disfrutando del silencio por horas. “Viví a la vuelta la mitad de mi vida, y siempre alguien contaba un mito o una historia distinta sobre la casa. Incluso muchos aseguran que se construyó en el siglo XIX y que perteneció a Leandro N. Alem”, cuenta el emprendedor gastronómico Juan Cruz Gioia, quien en plena pandemia le devolvió el brillo a este rincón olvidado del barrio.“Viví a la vuelta la mitad de mi vida, y siempre alguien contaba un mito o una historia distinta sobre la casa. Incluso muchos aseguran que perteneció a Leandro N. Alem”, cuenta Juan Cruz GioiaGentileza prensaEl nombre refleja uno de los valores del lugar, el jardín con 120 especies de plantas nativas y exóticasGentileza prensaLugares con identidadJuan está ligado a la gastronomía desde muy joven. Cuando terminó la escuela secundaria junto a un amigo se animaron a emprender con un pequeño barcito. Siempre le gustó crear lugares con identidad. “Empecé probando, equivocándome y aprendiendo, siempre con la intención de generar cosas distintas, lugares a los que yo mismo querría ir como cliente”, cuenta. Aunque ya tenía otros emprendimientos gastronómicos, principalmente en Palermo, tenía un sueño pendiente: abrir uno en el barrio que lo vio crecer. La decoración interior de Chill Garden también refelja el espíritu verde y natural del entorno de la casonaGentileza prensaEn los últimos años, Caballito floreció con nuevas propuestas gastronómicas y él lo vio con un gran potencial. La oportunidad, sin embargo, apareció en plena desolación por la pandemia del Covid. Una tarde, mientras regresaba a su hogar con el barbijo puesto, redescubrió una antigua casona detenida en el tiempo. Enseguida, se lo comentó a sus socios y juntos empezaron a darle forma a un nuevo proyecto. “Apareció en el momento justo. Sentimos que era momento de descentralizar la gastronomía. Nos divirtió mucho traer nuevas propuestas al barrio de mi infancia”, suma, entusiasmado.Con aires de bodegón moderno, los vinos son parte importante de la carta y Gentileza prensaLo primero que lo impactó fue el contraste entre la arquitectura señorial y el abandono del jardín. “Ahí vimos una oportunidad clara de transformación”, explica. La propiedad arrastraba años de historias y leyendas barriales. Algunos vecinos aseguraban que había pertenecido a Leandro N. Alem y que sus orígenes se remontaban al siglo XIX. “Más allá de lo exacto, lo importante para nosotros fue respetar el carácter histórico y no borrarlo”, dice. La recuperación fue lenta y artesanal. El objetivo de los socios nunca fue modernizarlo por completo sino conservar el alma del lugar. “Fuimos recuperando de a poco, sin perder lo original, adaptándolo a un uso actual y potenciando su espacio verde. Preservar su esencia siempre fue la prioridad”, asegura. Arrancaron a paso lento con un pequeño foodtruck y con el tiempo se animaron a ir por más.Un clásico infaltable en cualquier bodegón: las empandas dicen presente Gentileza prensaEl corazón del proyecto: un jardín con más de 120 especiesSin imaginarlo, el jardín terminó convirtiéndose en el corazón del proyecto. En él conviven más de 120 especies de plantas y flores, muchas de ellas nativas. “Lo fuimos armando con tiempo y entendiendo el espacio hasta lograr lo que es hoy. Fue un trabajo enorme, principalmente de Marcelo, mi socio. Hoy logramos generar un verdadero oasis en plena ciudad”, cuenta con orgullo. El nombre Chill Garden justamente surgió de esa sensación. “Uno pasa las puertas de la casona y entra a otro mundo, un mundo verde en el centro geográfico de la ciudad. Podés abstraerte del cemento y perderte por un rato”, asegura.El verde es predominante en Chill GardenGentileza prensaEn cuanto a la ambientación ningún aspecto de la decoración de los espacios está librada al azar. Cada ambiente tiene una identidad distinta: sectores más íntimos, rincones escondidos entre las plantas y mesas largas para ir en grandes grupos de amigos. “Cada uno tiene su propia energía. No queríamos algo uniforme, sino distintos ambientes que inviten a vivir experiencias distintas. La idea es que necesites venir muchas veces para recorrerlo y que cada vez descubras algo nuevo, algún detalle al que antes no le habías prestado atención”, cuenta.Bodegón moderno con productos de estaciónMilanesa de peceto con sorrentinos de jamón y queso con salsa rosaGentileza prensaLa propuesta gastronómica combina el espíritu de bodegón moderno con platos abundantes y algunos giros inesperados. Recientemente, se sumó el chef Tupac Guantay, quien aportó una mirada más técnica y una carta enfocada en los productos de estación. Entre los más pedidos está la milanesa de peceto con sorrentinos de jamón y queso con salsa rosa. Otro imperdible es el ojo de bife con puré cremoso de boniato y ensalada de rúcula y parmesano. Cuando bajan las temperaturas la estrella son las pastas artesanales: canelones de ternera braseada y vegetales asados o los ñoquis de papa con goulash. Si el plan es con amigos, recomiendan probar los platos “para comparchill”. Entre ellos, la suprema napolitana o a la fugazzeta con revuelto gramajo. Para el momento dulce, hay clásicos como el flan mixto y el volcán de dulce de leche. También otras novedades como el volcán de chocolate Dubai con bocha de helado de americana.Ñoquis de papa con goulashGentileza prensa“Me encantaría que mis hijos lo disfruten como nosotros hoy”En poco tiempo, lograron construir un vínculo con sus clientes del barrio. “El momento más lindo es cuando el lugar deja de ser tuyo y pasa a ser de la gente. Ver como conectan con el espacio, lo disfrutan y vuelven es lo que más valoro”, reconoce. Han pasado por allí varias personalidades, entre ellos varios campeones del mundo, entre ellos, Leandro Paredes, Papu Gómez, Franco Armani y Marcos Acuña. Después de aquella apuesta nacida en pandemia, se animó a abrir otro emprendimiento en el barrio: “Cacto”, una pizzería de estilo napolitano que también la está rompiendo. Juan sueña con que Chill siga creciendo y trascienda en el tiempo. “Me encantaría que mis hijos y los de mis socios puedan disfrutarlo con amigos cuando crezcan, como lo hacemos nosotros hoy”, concluye desde aquel oasis urbano donde el tiempo parece moverse un poco más lento en medio del verde.“Me encantaría que mis hijos y los de mis socios puedan disfrutarlo con amigos cuando crezcan, como lo hacemos nosotros hoy”Gentileza prensa
Quería un bar en el barrio de su infancia y recicló una histórica casona con jardín: “Podés perderte por un rato”
Quería un bar en el barrio de su infancia y recicló una histórica casona con jardín: “Podés perderte por un rato”








