Anthropic, la compañía propietaria de la Inteligencia Artificial Claude, publicó hace unos días su modelo Fable. Dicho modelo supuestamente mejora la capacidad de la inteligencia generativa, permitiendo que el usuario pueda elaborar tareas mucho más sofisticadas en menos tiempo; es decir, permite un aumento de la productividad en ciertas tareas. La respuesta del gobierno de Estados Unidos ha sido la de prohibir que ese modelo sea utilizado por los ciudadanos extranjeros, alegando motivos de seguridad nacional. En lo que es hasta ahora el último movimiento, Anthropic ha retirado el modelo a todo el mundo.

Este movimiento del gobierno de Estados Unidos ha sido ubicado en lo que algunos han llamado una “guerra fría digital”, y sólo puede entenderse en el contexto de declive de la posición hegemónica de la potencia americana. De la misma forma que las políticas arancelarias de Trump buscan proteger a la industria norteamericana de los efectos del libre comercio —que ahora se asume que beneficia a países adversarios, especialmente China—, la limitación del uso de las IA más avanzadas a usuarios nacionales es el intento de aprovechar cualquier oportunidad para ganar una ventaja económica. Ambas medidas son parte de un paquete proteccionista que algunos denominamos neomercantilismo, y del que existen precedentes históricos que pueden ayudar a comprender la situación actual.