La última medida de Donald Trump con respecto a la inteligencia artificial ha desatado un caos tecnológico. El presidente de EEUU restringió la semana pasada el uso de las herramientas más potentes de Anthropic, una de las empresas más punteras en el mercado digital. Es la creadora del chatbot Claude, que compite en eficiencia contra el ChatGPT de OpenAI. La compañía suspendió este viernes el acceso a público a sus modelos más avanzados, Fable 5 y Mythos 5. La directiva de Washington le obliga a impedir el uso de este nuevo servicio a personas extranjeras por motivos de "seguridad nacional".Publicidad"Esto es geopolítica", valora en declaraciones a Público Borja Adsuara, consultor experto en derecho digital. La medida de Trump es "también un poco naif", dice. "Si se creen que con eso van a impedir que los extranjeros vayan a acceder, es tan sencillo como pagar a un estadounidense para que dé su identidad –aparte de los medios de hackeo–". Se trataría en cualquier caso de una toma de posición estratégica."Siempre se ha dicho que quien domine la inteligencia artificial dominará el mundo", de manera que "si tienes tecnología capaz de detectar vulnerabilidades que otras no hacen, al abrirla para que la utilicen tus enemigos, entiendo que el Gobierno de Estados Unidos piense que es una cuestión de seguridad nacional", aclara. De todos modos, insiste en que se trataría más de lanzar un mensaje que de restringir realmente este acceso. El potencial de las herramientas de AnthropicLa realidad es que Anthropic ha crecido como la espuma con sus herramientas de inteligencia artificial. Los cofundadores de la empresa son los hermanos Dario y Daniela Amodei, que ocupan los cargos de director ejecutivo y presidenta, respectivamente. Ambos formaron parte del equipo de OpenAI y en 2021 crearon la nueva compañía con un grupo de extrabajadores de la tecnológica responsable de ChatGPT. Pero Claude le hace una estrecha competencia y algunos de sus modelos, como los ahora restringidos Fable 5 y Mythos 5, parecen tener un potencial superior."El gran temor de estas herramientas es que pueden encontrar vulnerabilidades de software", explica David Bollero, periodista especializado en tecnología y columnista de este diario. "Son modelos muy potentes y una de las cosas que más preocupa –no solo con Anthropic– es la capacidad que puedan tener estas tecnologías para romper claves de encriptación". Estas eran hasta ahora muy seguras y parecía que solo la computación cuántica podía ser capaz de descifrarlas, argumenta Bollero. Pero la irrupción de la IA ha cambiado el tablero de juego de la ciberseguridad.PublicidadSobre el caso concreto de la empresa de los Amodei, Adsuara destaca que "Mythos le dio miedo al propio Anthropic, no porque haga cosas muy diferentes [de otras herramientas], sino porque lo hace a una velocidad muchísimo mayor". Por tanto, "descubre vulnerabilidades que hasta ahora eran muy difíciles encontrar, por lo menos tan rápido. Lo hace con una capacidad de procesamiento de brutal, y eso obviamente es un riesgo para ciberseguridad". Por este motivo nació Fable, que el experto describe como una suerte de "Mythos lite". Si bien se han limitado algunas de sus capacidades, "sigue siendo un peligro, según Estados Unidos". Y aquí cabe darle otra vuelta de tuerca, porque nada de lo que diga el Despacho Oval es inocente.Anthropic, cuerpo a cuerpo contra el PentágonoLas relaciones de la tecnológica con Washington no son precisamente amistosas. Amodei rechazó la cesión de su IA al Departamento de Guerra. En concreto, se negó a eliminar las barreras de uso para armas autónomas o para vigilancia doméstica masiva en EEUU. El Pentágono impuso a Anthropic una designación formal de "riesgo en la cadena de suministro", razón por la que la compañía interpuso en marzo una demanda. "Estas acciones no tienen precedentes y son ilegales. La Constitución no permite al Gobierno ejercer su enorme poder para castigar a una empresa por su libertad de expresión protegida", afirma la tecnológica en su demanda."Trump prefiere favorecer las empresas que le son fieles", asegura a este medio Simona Levi, estratega tecnopolítica y experta en derechos digitales. De hecho, el rotativo estadounidense The Wall Street Journal (WSJ) informó este sábado de que Amazon contribuyó a la decisión de la Administración Trump. El periódico, que cita a fuentes conocedoras del asunto, subraya que el director ejecutivo de Amazon, Andy Jassy, mantuvo una serie de conversaciones con funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario del Tesoro, Scott Bessent. En ellas, Jassy indicó que el modelo Fable 5 de Anthropic podía proporcionar información que podría usarse para facilitar ciberataques y que "en teoría, debía estar prohibida".PublicidadSimona Levi, estratega tecnopolítica: "Principalmente es un problema político, no es un problema de la tecnología""Principalmente es un problema político, no es un problema de la de la tecnología", insiste Levi. Se trataría de una medida que, lejos de tratar de proteger la seguridad nacional, busca "poner trabas a Anthropic y favorecer a sus competidores". La directiva ordena a la compañía a "suspender el acceso de extranjeros dentro y fuera de Estados Unidos, alegando seguridad nacional. Para controlar esto, Anthropic ha tenido que bloquear a sus clientes", lo cual "da mucha ventaja" al resto de herramientas de IA.Una soberanía digital frágil (o inexistente) en EuropaLos clientes que ha tenido que bloquear son de fuera de EEUU, es decir, que una medida tomada en Washington afecta al conjunto del planeta. Esto responde a un modelo de "gobernanza imperial" en el que "quien no está en la corte de rey –el autoritarismo trumpiano– tiene muchas dificultades", analiza la estratega tecnopolítica. Esto pone en evidencia una cuestión fundamental para la Unión Europea: su falta de soberanía digital. "Nuestros gobiernos son la cosa más arcaica que existe en el mundo", critica Levi. "Llevan diez años; hubieran podido ponerse las pilas".Tanto Levi como Adsuara apuntan que los gobiernos comunitarios y la propia Comisión Europea hablan de "soberanía digital". Para el consultor, no es que esta sea frágil, sino que es más bien inexistente: "Un niño dice todo el rato 'ya soy mayor' porque no lo es. Si fuera mayor, no tendría que decirlo. Así parece Europa: 'Soy soberano tecnológicamente'. ¿Por qué insiste tanto? Porque no lo es". También Bollero lamenta que los Veintisiete hayan quedado "a la cola" en esta materia. En el contexto actual, tanto los países de la Unión como Reino Unido muestran ahora un interés por recuperar dicha autosuficiencia, aunque Bollero remarca que "hay que apostar mucho y llevan mucho retraso. A ver cómo se resuelve esto".
La ofensiva de Trump contra Anthropic abre la guerra por controlar la IA: "Quien lo haga dominará el mundo"
Washington ha restringido el acceso a las herramientas más potentes de Claude por parte de manos no estadounidenses, una medida que los expertos consideran más "política" que "tecnológica"....












