A falta de inversiones para ampliar la red eléctrica, de permiso para invertir o de tiempo para llevarlo a cabo, la posibilidad de compartir la capacidad existente entre distintos grandes consumidores de electricidad y de que se turnen para ello en distintos momentos del día se impone como una solución intermedia para poder abastecer más demanda. Y para ello, la Comisión Nacional para los Mercados y la Competencia (CNMC) y las distribuidoras de electricidad acercan posturas para establecer las condiciones para el uso flexible de la red, de un modo que beneficiará especialmente a las instalaciones de almacenamiento de energía renovable o a las industrias que puedan interrumpir su conexión en determinados momentos, para dar entrada a otros usos. No en vano, dos asociaciones promotoras de las infraestructuras de almacenamiento -AEPIBAL y ASEALEN- son firmantes de las alegaciones conjuntas que media docena de organizaciones, encabezadas por la patronal de las eléctricas, Aelec, presentaron recientemente a la consulta pública de la CNMC para otorgar permisos de acceso flexibles de la demanda a la red de transporte y a las redes de distribución de electricidad.Aunque desde ópticas que no coinciden totalmente, flexibilizar el uso de la red eléctrica es algo por lo apuesta tanto el Ministerio para la Transición Ecológica como el sector eléctrico. El departamento de la vicepresidenta Sara Aagesen lo defiende como una forma de aprovechar toda la capacidad de una red que insiste en que no está saturada "físicamente" como indican los mapas de capacidad, sino desde el punto de vista administrativo, con permisos de acceso y conexión que se concedieron hace años y que, pasados el tiempo, no se han traducido en un consumo real de electricidad y que han dado lugar al "acaparamiento". Por su parte, la Aelec subraya la importancia de la flexibilidad pero como un elemento "complementario" a su gran demanda, ampliar la red permitiendo a las empresas poder invertir más en sus redes de distribución y con una retribución adecuada. Aunque muy importante, advierten de que la flexibilidad no puede verse como una alternativa a gastar más dinero para adecuar la red -con un coste que se reparte en la factura eléctrica- porque hay inversiones que no están sujetas a la demanda como la digitalización, la monitorización o para asegurar el suministro. En todo caso, un uso flexible de la red eléctrica es un mecanismo que permitirá conectar más rápidamente a la demanda eléctrica a la red, hasta que esta se amplíe. El diseño final en el que las partes llevan trabajando meses todavía no está cerrado y en el sector eléctrico apuntan a que quizá la regulación para flexibilizar el uso de la red podría estar lista para el verano. Hasta entonces, a mitad de mayo hubo un paso importante, con la presentación de alegaciones conjuntas de las partes implicadas, desde distribuidoras de electricidad hasta almacenamiento, que fijan una posición común que está bastante "en línea" con lo que plantea la CNMC para hacer frente en el más corto plazo a la "saturación" de la red que han mostrado los dos mapas de capacidad que en los últimos meses han publicado tanto las distribuidoras como Red Eléctrica. Las primeras aducen que por este motivo llevan varios años teniendo que decir que no a la mitad de las solicitudes de conexión que reciben por parte de consumidores como desarrollos urbanísticos o fábricas que quieren ampliarse.Tres tipos de usos flexiblesEste reparto mediante el uso flexible de la red eléctrica está destinado a instalaciones de demanda que puedan admitir que no se les garantice el suministro todas las horas del año -eso sería una demanda firme- pero que sí lo necesita "al menos un porcentaje determinado de horas al año". Para establecer este 'orden' de acceso al consumo -no la conexión, que es permanente-, tanto la CNMC como la Aelec y las otras cinco organizaciones establecen dos tipos de permisos flexibles coincidentes, más otro más en el que hay más diferencias.Por una parte, el llamado 'tipo 0' está llamado a ser un acceso limitado a un determinado patrón de uso, en determinadas franjas horarias que habrá que definir y que previsiblemente varíen geográficamente, porque si se tiene en cuenta una instalación de almacenamiento, no es igual la hora a la que se pone el sol en Valencia o en Galicia, por ejemplo. Esto puede interesar, por ejemplo, a una fábrica que no tenga producción continuada y pueda quedar sin suministro a determinadas horas de la noche. El 'tipo 1' en en el que también coinciden en sector y el regulador consisten en que la que ya no habrá un patrón horario y el consumidor puede consumir electricidad en cualquier momento, pero con la condición de que deje de hacerlo ante una contingencia en la red, ya sea para corregirla o, antes, para prevenirla. En este caso, el distribuidor podrá cortar el suministro de electricidad y, según plantea la CNMC, "la reposición del suministro se realizará cuando se puedan garantizar los criterios de seguridad de la red".El tercer tipo de uso flexible de la red es el 'tipo 2', que en el sector eléctrico consideran que el modo realmente de la flexibilidad y que aún tardará más tiempo en ponerse en práctica, quizá hasta 2028, porque para ello hace falta un desarrollo normativo. En este caso, consiste en combinar una aparte de capacidad firme garantizada en todo momento y otra parte adicional flexible y sometida a interrupción del suministro con periodos de anticipación que es en lo que por el momento diferencia a la CNMC y las distribuidoras. Estas plantea que el gesto de la red de distribución -es decir, ellas- puedan tomar la decisión "en menos de 15 minutos". El regulador plantea que sea una decisión prevista desde la víspera -"el día D-1"- o en tiempo real, pero solo en determinadas circunstancias. Si se trata de rebajar el consumo para prevenir una situación de saturación u otra contingencia, establece que la notificación tiene que hacerse "en un tiempo máximo de 30 minutos", aunque contempla que sea "inferior a tres minutos" si de lo que se trata es de corregir un problema que ya se ha producido.Otro de los puntos de partida distintos entre eléctricas y regulador es el tamaño del consumidor que puede solicitar este uso flexible de la red, que para la CNMC deberá conectarse a la red de alta tensión, a partir de 36kV. Lo que plantean en sus alegaciones conjuntas el sector eléctrico y el del almacenamiento es reducir este umbral, para que el uso flexible de la red se abra también a media y baja tensión. En el sector avisan de que no se trata de que un hogar se acoja a esta modalidad, pero sí puede ser una manera de que mayores consumidores pero no tan mayores como los anteriores puedan acogerse a esta modalidad. Aseguran que la idea ha tenido buena acogida tanto por parte de la CNMC como de Ministerio.
La CNMC y las distribuidoras se encaminan a un acuerdo para aumentar la capacidad de la red eléctrica mediante su uso flexible
El sector eléctrico presenta alegaciones conjuntas a la normativa que prepara el regulador para establecer varios tipos de permisos para conectarse a la red que incluyen periodos de desconexión y beneficiarán especialmente a las instalaciones de almacenamiento o a instalaciones industriales.












