En medio del estancamiento de la vía judicial para frenar la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, la Confederación General del Trabajo (CGT) inició una etapa clave de redefinición estratégica. La central obrera, que recientemente llevó sus reclamos ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, debate ahora cómo trasladar ese respaldo internacional al plano local para mantener la presión sobre la Casa Rosada. La conducción sindical, encabezada por dirigentes como Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, comenzó a discutir alternativas al tradicional paro general. La opción que gana mayor fuerza es la implementación de medidas de fuerza escalonadas, un esquema que propone acciones coordinadas y rotativas entre distintos sectores —como transporte, industria, puertos, alimentación y medios— para sostener el conflicto sin agotar la capacidad de movilización. Aquel modelo busca emular experiencias internacionales recientes, como las protestas registradas en Francia, donde la alternancia de medidas permitió mantener un frente de conflicto prolongado.

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