"Agotados", "quemados" y "hartos". Así dijeron sentirse algunos de los cientos de médicos que se manifestaron este lunes frente a la sede del Ministerio de Sanidad, en Madrid, para protestar contra el Estatuto Marco del Gobierno y reivindicar una mejora de sus condiciones laborales. Con tambores, silbatos y bengalas verdes, una marea de batas blancas volvió a salir a las calles en la primera jornada de la quinta semana de huelgas del año. La última, por ahora, o al menos hasta después del verano, cuando prevén que el conflicto escale a un paro indefinido si no acercan posturas con el Gobierno. En la manifestación había facultativos de todas las edades, especialidades y provincias, pero compartían un malestar común que llevan expresando desde que la ministra de Sanidad, Mónica García, presentó su propuesta para reformar el estatuto de 2003, que regula las condiciones de trabajo de todos los profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS). Con consignas como "El estatuto lo vamos a guardar", "Médicos quemados, pacientes maltratados", "Derechos laborales como todos los mortales" o incluso un rap en el que llamaban "traidora" a la ministra, los médicos alertaron de la situación a la que dicen verse abocados a trabajar y que amenaza con acabar con la sostenibilidad de la sanidad pública.El malestar entre los facultativos va mucho más allá del rechazo al texto del estatuto. Hablaron de jornadas interminables, guardias de 24 horas, dificultades para conciliar, falta de reconocimiento profesional y una sensación compartida de desgaste que, aseguran, está empujando cada vez a más médicos a abandonar la sanidad pública."Veo cómo mis compañeros pierden la ilusión""D.E.P. Sanidad Pública" es, de hecho, el mensaje de una de las pancartas que portó Rocío Calvo, una neuróloga pediátrica de 47 años, a la manifestación de este lunes. "El gran problema es que, si nos siguen tratando así, nos vamos a ir a la sanidad privada", contó a 20minutos la profesional que trabaja en un hospital de Málaga (Andalucía). Con más de dos décadas de experiencia, Calvo aseguró que ha visto con sus propios ojos "cómo se está degradando la atención" y cómo se está desgastando y maltratando a los profesionales. Ella misma aseguró que ya ve cómo sus compañeros "pierden la ilusión" y que "en muchos casos se van a opciones mucho mejores". La privada, dice, está "cada vez más en boga". "Y cuando nos vayamos, se va a notar de verdad la falta de profesionales útiles, responsables y eficientes. Porque la sanidad no es una cadena de producción, necesitas gente con experiencia", subrayó.También Marcos, un neumólogo de 32 años, ha percibido ese malestar entre sus colegas. "Cada vez la bola se hace más grande", contó a este periódico desde la manifestación, donde denunció que los médicos son "los que peores condiciones tienen" y sin embargo son los que albergan "más responsabilidades". "Yo llevo trabajando casi seis años de adjunto y, a pesar de llevar tan poco tiempo... personalmente, estoy quemado. No concibo que mi vida sea así los próximos 20 años. Tiene que haber un cambio, y si no me replanteo vivir de la sanidad pública", reivindicó el médico, que ha secundado las cinco huelgas que se han convocado una vez al mes desde febrero. "Estoy quemado y no concibo que mi vida sea así los próximos 20 años. Tiene que haber un cambio"Igual de "agotado" dijo sentirse otro joven neurólogo de 27 años, que prefirió mantener su nombre en el anonimato. En el hospital, dijo, "se duerme poco". "Es muy raro tener un descanso de más de tres horas seguidas. En Urgencias, la norma es dormir menos de dos horas o incluso no dormir. Entonces, y sin la capacidad de poder rotar, llegas a la madrugada con los pacientes sin saber lo que estás haciendo con ellos", contó. Aunque el nuevo estatuto rebaje las guardias de 24 a 17 horas, el médico dice que, en la práctica, esto no se aplicaría. "En realidad queda igual porque luego las guardias en finde seguirán siendo de 24 horas", asegura. Sonia y Mónica, dos hermanas de 40 años, acudieron juntas a la manifestación. Una es patóloga y otra radióloga, y ambas creen que la situación es ya insostenible. "Esto nos afecta a todos, como médicos, porque son nuestras condiciones laborales, y como pacientes presentes y futuras", advirtió Mónica. La radióloga señaló que el mayor problema es "el agotamiento" y la falta de conciliación. "No puedes dedicarte a otras áreas de tu parcela personal si dedicas todo tu esfuerzo a la parte profesional. Es imposible", aseveró. Sus demandas son, en el fondo, las mismas que las que lleva reiterando el Comité de Huelga desde el inicio del conflicto: "condiciones iguales a las de los demás" y la jubilación anticipada, porque, sostiene que trabajan "cinco o seis años más que el resto de trabajadores". A su juicio, el problema debe resolverse desde la voluntad del Gobierno a "juntar a la ministra de Sanidad, con la de Hacienda, con la de Trabajo" para poder introducir todas las reivindicaciones que se han quedado fuera de la norma por "exceder" de las competencias del ministerio, según justifica la ministra Mónica García. A la protesta se acercó igualmente un grupo de cuatro estudiantes de Medicina para reivindicar sus derechos. "Al final es algo que nos va a perjudicar también. Dentro de unos años seremos nosotras las que estaremos viviendo estas condiciones", aseguraron las jóvenes.Isabel Durán, de 63 años, compartió las reivindicaciones de sus compañeros, pero demandó algo más concreto: un complemento de peligrosidad para los médicos. La pediatra de urgencias recordó que durante la pandemia de coronavirus murió un médico cada 72 horas solo en el primer año. "Puedes estar embarazada y no saberlo, y estar a diario en contacto con sangre, con virus, con radiaciones, con gases... pero eso, parece que no es peligrosidad", denunció. Movilizaciones "más potentes" en septiembreAunque esta es la última huelga antes del verano, los sindicatos aseguran que únicamente hacen un paréntesis para evitar que las administraciones suspendan vacaciones a los profesionales durante el periodo estival. "En septiembre retomaremos las movilizaciones, posiblemente todavía más potentes e incluso indefinidas", subrayó David Viciana, asesor autonómico del 061 del Sindicato Médico Andaluz. Lo que piden, según subrayó, no es más que un reconocimiento a los 11 años que puede durar la formación de un médico. "Obviamente los médicos tenemos que estar reconocidos profesionalmente, igual que lo están los jueces, los arquitectos…".Un compañero del sindicato médico de Cádiz, Juan Benjumeda, lo secundó: "Si el estatuto anterior era malo, este es todavía peor. No contempla ninguna limitación de jornada laboral, la formación no se retribuye de ninguna manera, no se minora los años para acceder a la jubilación, tampoco se retribuyen las horas adicionales...", indicó. Al final, dijo, la situación está provocando que las plazas queden sin ocupar. "Ya no es atractivo para un médico tener una plaza para la sanidad pública. O mejoran las condiciones o ya no tendremos sanidad pública", sentenció. Benjumeda espera que no tengan que llegar al límite de convocar una huelga indefinida en otoño, porque, si no, "ya no se podrá ir al médico, habrá colas enormes y unas listas de espera que si ya son largas en todas las comunidades, serán terribles". Nada más terminar la protesta, el Comité de Huelga anunció que convocaría paros indefinidos a partir de septiembre si hasta entonces no se producía ningún avance en la negociación. Los sindicatos dicen que dejarán los meses de verano como "tregua" y para que se produzca algún acercamiento con el ministerio —también porque temen que la falta de profesionales por los paros perjudica a las vacaciones de los trabajadores—, y aseguran que volverán a movilizarse ya a la vuelta del verano, en septiembre."Si no se produce ningún cambio durante estas cinco jornadas de paro que comienzan hoy y en los meses de julio y agosto, en septiembre se anunciará el formato de la huelga indefinida y el resto de medidas adoptadas para mantener las reivindicaciones del colectivo", subrayó el Comité de Huelga, formado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) junto al Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’MEGA).