Cuenta Adrián Toquero que, al entrar en esta vivienda por primera vez, muchos visitantes tienen la misma reacción instintiva: poner el móvil en modo avión. Como si entraran en un museo o el cine. “Nosotros lo llamamos radical face to face”, explica. “Entras al portal y nada te indica lo que te espera dentro. Es impactante”, apunta. Y tiene razón. Nada más abrir la puerta de este piso en pleno centro madrileño sorprende una luz dorada, cálida, que se desliza por los suelos de piedra, las superficies lacadas, los muebles de latón, las tapicerías de terciopelo. El primer proyecto terminado de la nueva aventura empresarial de Toquero tiene poco que ver con los estándares que se manejan en el mundo inmobiliario. Quizá porque, como recuerda el empresario vallisoletano, aquí no hablamos de real estate, sino de otra cosa. “Cuando hablamos de arte y negocio inmobiliario, lo que hace todo el mundo es convertir las casas en galerías. Paredes blancas donde van colocando cuadros. Pero aquí estamos hablando de un mercado totalmente nuevo. Aquí no hablamos de localización ni de metros cuadrados. Aquí, la obra de arte no hace la casa: la casa es la obra de arte”. Toquero está cumpliendo un sueño. Desgrana a grandes rasgos su vida, su experiencia en distintas empresas y su conocimiento del mercado inmobiliario. En una ciudad como Madrid, donde los precios suben a cada minuto, dice que podía haberse sentado a esperar que esta propiedad, que adquirió hace años, se revalorizara. Pero se reunió con sus socios y les dijo que “quería intentar algo que no hubiese hecho nadie en Madrid”, cuenta aludiendo a Lhotse Group, su empresa. El nombre de Myttas, la firma bajo la que Toquero agrupa esta línea de proyectos de arte habitable, es una referencia al rey Midas, el monarca mitológico capaz de convertir cualquier materia en oro. La alquimia que promueve Toquero, sin embargo, no viene de la magia. Su idea fue crear un proyecto opuesto a la estandarización. “Quería que esta casa tuviera alma. Así que me propuse fue recuperar oficios perdidos”, explica, “implicar a artesanos y animarles a volver a trabajar como siempre, a mano”. La fórmula se redondeó cuando entró en juego el estudio Casa Josephine, que lleva años proponiendo una recuperación magistral de la tradición, la historia del arte y el interiorismo de vanguardia. Iñigo Aragón y Pablo López Navarro abordaron el proyecto desde la complejidad de la planta y la luz que entra tamizada por los árboles de la calle. Imaginaron un palacio veneciano adaptado a la sensibilidad de 2026, lo que implica superponer muchos estratos estéticos, históricos y artesanales. Lo único en blanco fue el briefing que les propuso su cliente. “Les dije que, para este primer proyecto, quería hacer un lienzo en blanco, olvidarnos de los tiempos y los presupuestos, y ver qué podíamos hacer. El punto de partida fue la creatividad”. El resultado es un espacio decorativo de alta precisión, teatralidad barroca y densidad palaciega. Hay planchas de piedra que parecía imposible instalar, remates en latón que poquísimos metalistas podrían ejecutar, antigüedades, piezas arqueológicas, obras de arte y sorprendentes hallazgos decorativos que, recontextualizados, disfrutan de una vida nueva. Es difícil explicarlo desde fuera. O solo con ayuda de unas imágenes. Aunque la vivienda tiene fotogenia indudable: es uno de los escasísimos proyectos españoles que han merecido páginas y extensión en The World of Interiors, la revista británica que marca el paso al interiorismo de altura. Aquí dentro el presente se detiene, la luz se remansa en la solemnidad monástica del granito y en el brillo acuoso de los mármoles. El silencio flota entre pátinas viejas y pomos recién pulidos. Parece mentira que estemos en una de las calles más transitadas de Madrid y parece mentira que un proyecto tan ambicioso haya llegado a buen puerto. Está a la venta, claro: la empresa Concierge Auctions la ha sacado a subasta. Concierge Auctions es una marca ligada a Sotheby’s, que a su vez engloba la célebre casa de subastas del mismo nombre, así como Sotheby’s International Realty, una empresa inmobiliaria de lujo. De forma excepcional, las tres marcas han unido fuerzas para comunicar este proyecto a medio camino entre la arquitectura, el arte y el estilo de vida. No hay precio de salida: hasta el 24 de junio se permiten pujas tempranas —que a su vez conllevan un descuento en la comisión, si llega a adquirirse—, y a partir de ese día prosiguen las pujas, ya de forma convencional, a través de la plataforma online de Concierge Auctions. La cifra final de venta se decidirá el 30 de junio, cuando la subasta se remate en vivo en Londres. Hasta entonces no se sabrá el precio de venta de Myttas Uno: la casa de subastas la ha listado en 7 millones de euros, pero Robb Report hizo una tasación que superaba los 10 millones de euros, obras de arte incluidas. Myttas Uno se vende al completo: desde la planta de la vivienda hasta el último cenicero. Además, la compra de la casa lleva incluye una membresía de un año, valorada en 300.000 euros, a Club Myttas, un club privado con concierge personal, chófer, acceso a spa, gimnasio y otros servicios.“Este es un mercado completamente nuevo y se dirige a otro tipo de personas”, explica Toquero. “Lo más complicado es eso, llegar a ellas. Porque Myttas no está hecha para gustar a todo el mundo, sino para gustar a una persona. Lo que quiero es desatar una historia de amor. Se puede ganar dinero en todos los mercados, haciendo diferentes cosas. Pero aquí la inversión es mayor y a largo plazo. Aquí hablamos de poner alma a un proyecto, y que alguien lo entienda”. Esta vivienda tiene algo de proyecto total. Pero aquí, total no significa definitivo. Ni final. Toquero tiene en marcha otros proyectos, viviendas con tanta personalidad como esta, aunque cada una, cuenta, tendrá su propio estilo, su propio pulso. El empresario cuenta que lo importante es lo que este espacio ha suscitado: una celebración de oficios olvidados. Por eso ha puesto en marcha un laboratorio de oficios artesanales que podría desembocar en más casas, en proyectos de mobiliario o en diseño: cuenta que, durante el largo proceso de creación de Myttas Uno, se dio cuenta de que el verdadero tesoro no eran tanto los objetos y los materiales, por muy valiosos que fuesen, sino haber dado con el carpintero adecuado, el estuquista perfecto, el metalista capaz de asumir proyectos de precisión y de rehacer los encargos hasta obtener el resultado exacto. Sus huellas están en este espacio, tan irrepetibles como cualquier joya de anticuario. Sus historias, en cierto modo, también son de amor.