Tic, tac. Menos de un año para elecciones municipales. La maquinaria política está en marcha y, en la capital, si no hay sorpresas, el plantel de candidatos será igual al de 2023, a excepción de Vox, que se encuentra en terreno desconocido tras la expulsión de Javier Ortega Smith del partido. El actual regidor, José Luis Martínez-Almeida (PP), aspira al triplete después de meses de respuestas ambiguas. Reyes Maroto (PSOE), desconocida hace tres años, no se ve ya en otro sitio. Y Rita Maestre (Más Madrid) regresó de su permiso de maternidad en enero con el “Te están robando Madrid”, una avanzadilla con aires de precampaña. El partido que lidera la oposición en el Ayuntamiento se está moviendo. Y rápido. Quieren activar a la izquierda y reconquistar al votante desencantado, y eso pasa también por incorporar caras nuevas. Maestre registrará su candidatura a las primarias de la formación ―que se celebran entre el 4 y el 6 de julio― esta semana y ya tiene a su número dos: Daniel Ayuso, vallecano de 46 años, con perfil fuerte en redes sociales, orgulloso de su barrio y vinculado desde hace años a los movimientos vecinales. “Estoy un poco abrumado todavía, el cambio es grande”, dice Ayuso por teléfono. Está acostumbrado a la exposición pública, pero a través de una sola cámara, la suya. Lleva tres años contando Vallecas en su perfil de Instagram, con más de 75.000 seguidores y vídeos que acumulan cientos de miles de visitas. La política le mueve desde el instituto, cuando empezó a acudir a manifestaciones, y siempre ha estado vinculado a las asociaciones vecinales de los barrios en los que ha vivido, todos en los distritos de Villa de Vallecas o Puente de Vallecas, dos de las zonas con rentas más bajas de Madrid. De hecho, así se presenta en redes: “Panvallecano”. Pero dar el salto al Ayuntamiento son palabras mayores y asusta: “Es algo que no he buscado nunca, ni lo había pensado. Lo que me mueve es que sé que hay un Madrid que se siente abandonado y ese es mi foco”. Con el vallecano, Más Madrid completa el cuadro electoral para las elecciones 2027, con Mónica García y Maestre como cabezas de lista en la Comunidad y el Ayuntamiento. Ayuso pasó parte de la infancia en una de esas casas bajas que acabaron siendo derribadas, en calles a medio asfaltar y con vecinos a los que tardó años en llegarles el agua. En la parte de atrás de su casa, sus padres tenían una chatarrería y a eso se dedicaron hasta que ambos consiguieron un trabajo como mensajeros. “Yo era el hijo del chatarrero”, recuerda, y cree que en muchos barrios del sur madrileño todavía se mantiene esa forma de hablar, porque “Madrid es una ciudad de ciudades”. Él todavía se refiere a Vallecas como “el pueblo”: “Me fui joven de casa de mis padres, pero siempre volví al pueblo. Lo más lejos que me he ido es a Rivas”. Ahora vive con su mujer y su hijo en Ensanche de Vallecas y hace tres años cogió una cámara y empezó a retratar el distrito y sus barrios. Los problemas: menor inversión, basura, escasez de dotaciones públicas en los nuevos desarrollos, casas de apuestas o falta de plazas en las escuelas infantiles. Y las cosas buenas, como el Rayo Vallecano, al que fue a ver a Leipzig para la final de la Conference League. “Las redes son el principal campo de batalla ahora y hay una imagen distorsionada de los barrios de la periferia”, opina. Con esa idea en mente, nacieron dos de las series por las que más se le conoce en redes. “Cosas chulas de Vallecas”, vídeos en los que comparte calles desconocidas, tradiciones o conversaciones con vecinos del distrito. Y “corriendo por barrios chungos”, en los que se graba corriendo por zonas de alto poder adquisitivo de la capital. “Somos conscientes de lo que falla [en los distritos más pobres], pero la corrupción está en otras zonas de Madrid y hay que darle la vuelta a la tortilla y al discurso. En nuestros barrios hay problemas, sí, pero los hay por el abandono. Sabemos que si necesitas cualquier cosa, te tienes que organizar”, defiende. Por eso sus referentes son Félix López Rey, exconcejal de Más Madrid y número dos en las anteriores elecciones, o Paco Pérez, también exedil del partido, ambos figuras históricas del activismo vecinal. “También Justi y Marga”, dice, dos mujeres que llevan toda la vida luchando en las asociaciones vecinales de Vallecas. Auxiliar administrativo de profesión, con plaza de funcionario en el Ayuntamiento de Madrid, Ayuso es militante de Más Madrid desde hace varios años y en esta legislatura ha trabajado como asesor del grupo municipal, aunque nunca ha estado en el foco político. Cuando la líder del partido en la capital le propuso ir de número dos, tuvo vértigo, pero también ganas de “dar la batalla en todos los campos posibles”. Ya sea en redes o desde un asiento en Cibeles. ¿Qué le empuja a ello? Responde seguro: “La voz de la gente trabajadora”. “Hablo con mis vecinos y la sensación de que no se les tiene en cuenta y no importan es generalizada, desde lo más pequeño, como el mantenimiento y la limpieza, hasta lo más grande, como el scalextric y la incineradora de Valdemingómez. Lo llevo haciendo muchos años, en las asociaciones de mi barrio, el AFA del colegio de mi hijo y en redes. Ahora paso a decírselo a Almeida a la cara”, sigue el vallecano. La elección de Ayuso es parte de la apuesta del partido por incorporar perfiles nuevos, no institucionales, activistas, reconocidos en sus barrios e involucrados en ellos. Personas que sean “el relevo generacional del movimiento vecinal”, resume por teléfono Maestre. La líder municipal de Más Madrid registrará esta semana su candidatura para las primarias y, aunque aún no ha trascendido la lista completa, el anuncio del número dos da una pista del plan de la formación de cara a 2027. “Vamos a incorporar a gente joven, gente migrante, trabajadores del Ayuntamiento y personas que tienen una conciencia activista. Vamos a hacer hincapié en una representación territorial que venga de diferentes barrios, un proyecto de edades distintas, de procedencias distintas, trabajos distintos, y en el que tenga peso la parte más olvidada de Madrid, que son el sur y el este de la ciudad”, detalla. El objetivo, apunta Maestre, es conectar con los votantes, los convencidos y los hastiados de la política: “Hay gente a la que no le gusta lo que pasa, pero piensa que no se puede ganar, y eso es lo más importante que tenemos que cambiar. En los barrios menos limpios, en los que se invierte menos, muchos vecinos tienen la sensación de que la política no va con ellos, y nuestro interés es combatir esa idea”. Ayuso coincide y habla de ocupar espacios, físicos y virtuales, de involucrar al mayor número de personas ―ha participado en varias campañas puerta a puerta que el partido puso en marcha en marzo― y de que “se cree una bola de nieve”. ―¿Qué es lo que más le ilusiona del salto a la primera línea política?―Ir al barrio, que me cuenten. Ser un canalizador.―¿Y lo que más le preocupa? ―No sentirme profesional. De Madrid, lo que más le preocupa es “la brecha social”. “El abandono de los barrios del sur, aunque en el norte también hay sures. La vivienda, las condiciones laborales del personal a cargo del Ayuntamiento... Está todo relacionado con el diseño de la ciudad de un tiempo a esta parte, la ciudad de los anuncios. Yo quiero poner el foco en quien habita Madrid”, concluye.