Carolina tenía una profunda fe en Dios. El día de su asesinato envió un largo audio a su pastora para preguntarle qué debía hacer con su situación conyugal. Lo hizo el 4 de noviembre de 2023, después de que su marido Daniel M., del que había solicitado el divorcio, irrumpiera en su casa en Getafe (Madrid) a las cinco de la mañana. “Pastora, estoy nerviosa, no sé qué hacer, estoy muerta de susto. Esta situación ya no es normal. Creo que debería ir a denunciarle, pero sería un problema gordísimo para él”, le dijo Carolina. Las dos mujeres quedaron para ir juntas a denunciar a comisaría. A la una y media de la tarde, cuando Carolina salió de casa, él la siguió durante 12 minutos y la apuñaló con un cuchillo de doble filo.“Por favor, rápido, que venga una ambulancia. Un chico ha acuchillado a una chica y está mal. Creo que está muerta, pero que venga por si acaso”, gritó al teléfono Ignacio, un hombre que estaba cerca cuando se cometió el crimen. Allí estaba también Adela, otra vecina. “Cayó a mis pies, tenía los ojos abiertos, pero ya no podía hablar. El hombre se alejó como sonriendo”, declaró esta mujer. Las tres puñaladas fueron mortales. Carolina fue una de las 55 asesinadas por violencia machista en 2023.Carolina, que falleció con 39 años, y Daniel, de 52, se habían casado en 2022. “Él vino a Colombia a conocer a toda la familia. Era un hombre muy familiar, muy respetuoso; le pidió matrimonio allí en Navidad”, relata Paula, una de las hermanas de Carolina. El matrimonio convivió durante más de un año en España con Paula, en Torrejón de Ardoz, en Malaguilla (Guadalajara) y, por último, en Getafe. Cuando Daniel la mató, la hermana se había marchado de España. “A los pastores les dije que dejaba a mi hermana a su cargo y que la cuidaran, y lo primero que hace en cuanto me voy es matarla”, declaró en el juicio contra Daniel, celebrado en las últimas dos semanas en la Audiencia Provincial de Madrid. Paula envió a su excuñado una Biblia a la prisión.Durante la instrucción judicial, se oyó a numerosos testigos que hablaron de la escalada de “obsesión” que Daniel desarrolló. “Un día se presentó en la iglesia, nos dijo que era el marido de mi prima y yo me quedé sorprendida. Quería que yo lo ayudara a que pudieran regresar nuevamente. Ella le había puesto una denuncia y no sabía cómo acercarse a ella; le enviaba regalos pidiéndole perdón...”, contó Julia, la prima de la fallecida. “Llamó a mis tías en Colombia, a mi abuela... Nosotros le dijimos que solo le podíamos ayudar espiritualmente con oración, que era coherente que mi prima no quisiera volver con él, pero decía que prefería matarse porque no se imaginaba a Carolina con otra persona”, desarrolló. “Era demasiado, estaba obsesionado con ella y dejó de venir al culto para no coincidir con él”, apuntó el pastor de la comunidad evangélica a la que pertenecía la víctima.El día anterior al crimen, antes de entrar en el domicilio de Carolina a la fuerza, Daniel se había reunido con Ener D., un conocido al que pidió que rociara con espray las cámaras de la comunidad en la que vivía la mujer, a cambio de 20 euros. La investigación apuntaba a que Daniel le había dejado claro que el fin era asesinar a su expareja. Este cumplió. Después volvieron a verse y Ener grabó la conversación. “Por favor, necesito hacerlo, necesito hacerlo porque me ha jodido toda la vida. Alguien con un poquito de sangre fría puede hacerlo, pero tiene que ser hoy además”, le espetó. Al final, no encontró a nadie, sino que ejecutó el crimen él mismo.Después de matarla, condujo hasta su pueblo, en Extremadura, y regresó a Madrid. Cuando volvió, con el crimen en todos los titulares, acudió a comisaría de forma voluntaria para tratar de exculparse al alegar que él no se encontraba en la ciudad cuando sucedieron los hechos. Cuando salió de las dependencias policiales, llamó a su primo a las 11.58 y le dijo: “He hecho algo malo, necesito que digas que estuve contigo”. En ese momento, la policía tuvo que dejarlo en libertad, pero horas después, cuando hubo recopilado todas las pruebas necesarias, fue detenido e ingresó en prisión.Su defensa, ejercida por Álvaro Escudero, alegó una eximente psíquica, por la gran cantidad de medicamentos que aseguró que tomaba su cliente a causa de un dolor físico en la cadera y enfermedades mentales, sumada a la adicción al alcohol que dijo sufrir. “Sé que tengo detrás de mí a una persona que ha matado a su pareja; no pretendo negar los hechos, pero tenía la capacidad de entendimiento mermada. Todo está hilado, todo viene de algo, los antecedentes psiquiátricos importan y mucho”, sostuvo el letrado.La fiscal fue muy contundente en su última interpelación al jurado: “No tengan piedad de Daniel; él no la tuvo con Carolina, que tenía toda la vida por delante y podía encontrar a una persona que la quisiera y la protegiera”. El miércoles a la una y media de la tarde, el jurado número cinco ejerció como portavoz para anunciar el veredicto. Culpable de un asesinato cometido con alevosía, culpable de allanamiento de morada y de maltrato. Manuel se enfrenta a hasta 30 años de prisión. Su abogado ha anunciado que recurrirá. “Es un veredicto hecho con venganza”, aseguró a las puertas de la Audiencia Provincial. Ener, que se enfrentaba a 14 años de prisión por complicidad y allanamiento, fue absuelto de todas las acusaciones.Manuel y Paula, hermanos de Carolina, han acudido cada día a la vista oral. Una vez oído el veredicto, fuman para soltar la tensión. Él dice el motivo por el que quiere que se conozca la historia de su hermana: “Nos gustaría que las personas que actúan de esta manera contra las mujeres vean que sí hay un castigo y que no puede seguir sucediendo este tipo de casos”.El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico016-online@igualdad.gob.esy por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.