Estaba muy enojado. No había manera de sacarlo de la idea central que daba vuelta en su cabeza desde hacía media hora, tras el empate entre Uruguay y Arabia Saudita. La oportunidad desaprovechada, los puntos que se escaparon. Pero una pregunta en inglés, cerca del cierre de la conferencia de prensa, lo incomodó mucho más. Porque apuntó a sus actitudes. Marcelo Bielsa sintió que le cuestionaban su forma de ser. Fue una reacción distinta: “No soy un modelo. No tengo que dar ninguna explicación”, se despachó, luego de que le preguntaran por qué no miró a la cámara durante la sesión fotográfica oficial de la FIFA o por qué no miraba al rostro a los periodistas que le hacían preguntas.Luego hubo otra pregunta de fútbol, pero ahora la situación había dado un giro completamente distinto. Respondió una situación de juego someramente y le pidió al traductor que le permitiera ampliar la respuesta por la pregunta anterior. “Estaba enfrentando a los fotógrafos y esa fue la foto que obtuvieron de mí -esgrimió. No tengo por qué explicar por qué no miro a los interlocutores. Creo que hay un límite de lo que hay que explicar. Si usa lentes, porque usa lentes. Si mira para arriba o para abajo... ¿Tanto hay que explicar? Se buscan explicaciones en situaciones... en cosas que no la merecen. No hay nada de malo. No tenemos obligación de actuar como modelos para respetar pretensiones que no tienen fundamentos. No hice nada malo", se defendió.La desafiante postura de Bielsa en la sesión de fotos del Mundial 2026Es muy difícil tratar de analizar cómo orbitan los planetas del universo Bielsa. Cómo se construye esa personalidad a veces fascinante, a veces enigmática, a veces inexplicable. Porque hasta un rato antes, como se dijo, todo giraba en torno al debut uruguayo en el Mundial con un resultado que consideró insuficiente según sus aspiraciones.Y es que las obligaciones de la FIFA lo ponen en escenarios que no le gusta transitar muy a menudo. Porque hay que decir que lo hasta aquí relatado corresponde a la conferencia de prensa. Pero Bielsa ya había tenido una entrevista en campo de juego y con la cabeza gacha. Se le veía la tensión del partido recién terminado. Había pasado menos de un minuto del pitazo final. Estaba enojado. Se notaba en el tono de voz. En los planes para la clasificación era un partido que se contaba entre los que había que ganar. Sumar de a tres. “Es un rival al que debimos superar y concedimos minutos en el primer tiempo que no indican que hayamos hecho las cosas bien”, reconoció el entrenador argentino sin poner excusas, fiel a su estilo.El debut de Uruguay dejó un resultado inesperado para Bielsa, que no ocultó su enojoMOLLY DARLINGTON - GETTY IMAGES NORTH AMERICALe hicieron nuevas preguntas, en virtud del devenir estratégico del encuentro. Pero no pareció tener intenciones de analizar cuestiones de juego. Volvió sobre el mismo razonamiento: “Nosotros teníamos que ganar este partido”.El resultado alteró las proyecciones. Porque el Grupo H ya había comenzado con una sorpresa, el empate que más temprano se dio entre España y Cabo Verde. Los favoritos apenas sumaron de a uno y lo que hoy quedó en el camino puede lamentarse mañana.Sobre eso también había comenzado la rueda de prensa. “El partido tuvo dos momentos diferentes. Lo que sucedió en la segunda parte estábamos en condiciones de hacerlo en la primera. Pero no pudimos. En el segundo hubo movilidad, desmarque, profundidad y situaciones de gol. Después, la cantidad de situaciones que un equipo necesita para convertir son parte de lo que sucede en un partido. A veces con pocas opciones se consigue un porcentaje alto de goles. A veces, con muchas opciones no se consigue lo que necesitábamos, que eran dos goles”.El argentino Marcelo Bielsa, técnico de Uruguay, da indicaciones durante la pausa de hidratación del partido mundialista ante Arabia SauditaLynne Sladky - AP“Erramos diez goles”Ante la consulta de lo que impidió que Uruguay se lleve la victoria, analizó: “Que no hayamos ganado, en el caso del partido de hoy, me parece que, sin desmerecer las cualidades de nuestros rivales, está más ligado con que no conseguimos la versión de la que somos capaces. Ahí está la diferencia. Hay un camino fácil para decir: ‘sí, merecimos ganar. En el segundo tiempo erramos diez goles’. Pero en el primero concedimos 45 minutos para hacer lo mismo. Los partidos se analizan completos”.Y en el repaso del primer tiempo no ocultó su descontento ni escatimó cuestionamientos al equipo. “Estuvo apagado, sin dinámica, sin presión, sin provocar errores y sin profundidad. Se fue dando que no establecíamos diferencia y el rival creyó que podía y finalmente pudo. Cuando un equipo que presuntamente tiene que marcar diferencias no lo consigue, ni en el dominio o en la peligrosidad del trámite, el equipo más débil termina atreviéndose. Finalmente fueron tres situaciones de pelota detenida (de Arabia Saudita), que por supuesto son parte importantísima del juego, y no las resolvimos bien”.Marcelo Bielsa durante el partido entre Uruguay y Arabia SauditaPATRICIA DE MELO MOREIRA - AFPEn su regreso a la concentración, ese iba a ser el único pensamiento: la oportunidad desaprovechada. “El de hoy era un partido ganable que no ganamos. Que el otro partido haya quedado empatado (en referencia al empate sin goles entre España y Cabo Verde) no suaviza el hecho de que hoy debíamos ganar”. Pero apareció el pedido de explicaciones sobre su forma de ser. Eso cambió su semblante. Lo sacaron de su rigidez habitual. La pregunta podrá considerarse adecuada o inadecuada. Pero lo cierto es que permitió ver a Bielsa en crudo. Ese que no tantas veces aflora tan genuinamente.
Marcelo Bielsa: “No soy un modelo, no tengo que andar explicando todo”
Tras el empate entre Uruguay y Arabia Saudita, el DT argentino reaccionó con vehemencia ante una pregunta sobre su comportamiento ante la prensa












