El Gobierno nacional le bajó el pulgar a la delegación argentina que rebotó en Bolivia. Lejos de defender a los dirigentes opositores deportados, el canciller Pablo Quirno tomó la palabra y reveló el motivo central del escándalo: según la información oficial, las autoridades vecinas detectaron graves "inconsistencias" entre los papeles migratorios y las verdaderas intenciones del viaje. A través de un comunicado en sus redes, el ministro de Relaciones Exteriores se despegó del grupo autodenominado "Misión Internacional Humanitaria de Derechos Humanos", integrado, entre otros, por el diputado Juan Marino y la legisladora Vanina Biasi. Quirno blanqueó que la administración de Rodrigo Paz Pereira actuó en pleno uso de sus "facultades soberanas" al aplicarles el derecho de admisión y enviarlos de regreso a Buenos Aires.

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