Europa y las econom�as avanzadas acelerar�n la transici�n energ�tica, la soberan�a estrat�gica, el gasto en defensa y la cooperaci�n.La Administraci�n Trump y el r�gimen de los ayatol�s han alcanzado un acuerdo interino que permitir� la reapertura del estrecho de Ormuz y el fin del bloqueo de Estados Unidos a los puertos iran�es. De esta forma, se abre una ventana durante los pr�ximos 60 d�as para lograr un pacto sobre el programa nuclear iran�. Durante este plazo, las autoridades de Ir�n se comprometen a desminar en 30 d�as este enclave estrat�gico, un elemento esencial para normalizar el tr�nsito mar�timo y estabilizar el mercado energ�tico mundial en caso de que se consolide el proceso de paz.Por el momento, hasta el 19 de junio -fecha fijada a priori para firmar el documento por ambas partes en Ginebra-, se desconoce el contenido final del acuerdo. Por ello, ser� esencial visibilizar hasta qu� punto Estados Unidos permitir� liberar los activos iran�es congelados en la �ltima d�cada, o si finalmente el r�gimen de los ayatol�s establece, con la colaboraci�n de Om�n, alg�n sistema de pago de servicios a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz. Este hecho, de producirse, representar�a un peligroso precedente para la Convenci�n de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar ante las aspiraciones del Gobierno de Indonesia sobre la gesti�n del estrecho de Malaca, que concentra en torno a un 25% del comercio mundial, o los objetivos de China sobre Taiw�n. Es decir, una ruptura de la libre navegaci�n internacional en estos enclaves cr�ticos no s�lo generar�a consecuencias econ�micas, sino tambi�n nuevos equilibrios geopol�ticos con pa�ses intermedios con mayor capacidad de desestabilizar el comercio mundial.Desde un punto de vista econ�mico, el acuerdo logrado entre ambas partes aleja por el momento el escenario adverso de un cierre prolongado de Ormuz, especialmente si se extend�a una vez finalizada la temporada estival ante la mayor demanda de aprovisionamiento energ�tico de cara al invierno, la necesidad de Europa de competir con Asia por el suministro de gas natural licuado, o la mayor escasez de queroseno, entre otros factores. Es cierto que el anuncio se ha traducido en una reducci�n inmediata del precio del Brent y del gas natural que podr�a moderar las tensiones inflacionistas respecto a los escenarios adversos, y con ello mejorar las expectativas de los sectores m�s afectados como transporte, log�stica o turismo una vez superado el verano.Sin embargo, y aunque el proceso de paz se consolide, los precios energ�ticos previsiblemente se mantendr�n a corto plazo por encima de sus niveles previos a la operaci�n Furia �pica, entre otros factores por:Los da�os en infraestructuras: Los ataques iran�es a las instalaciones energ�ticas, industriales y log�sticas de los pa�ses del golfo P�rsico seguir�n condicionando el suministro y la oferta tanto de crudo, gas natural y productos refinados, como de materias primas industriales y agr�colas cr�ticas (aluminio, fertilizantes, helio).El proceso de desminado: La retirada efectiva de las minas colocadas por el ej�rcito iran� en una amplia zona de Ormuz es necesaria para garantizar el tr�nsito de los buques y la progresiva moderaci�n del coste de los fletes y de los seguros, en un contexto en el que las compa��as navieras necesitar�n tener una mayor visibilidad sobre la evoluci�n de la paz y el grado de compromiso de ambas partes para retomar con normalidad su actividad en este enclave estrat�gico. La reposici�n de inventarios: Los gobiernos tendr�n que reconstruir sus reservas estrat�gicas de crudo, ya que liberar en torno a un 44% del total mundial ha sido una medida esencial durante estos 107 d�as de guerra para evitar un mayor repunte del precio del petr�leo a nivel global.Junto al hecho de que el coste de la energ�a se situar� previsiblemente en el conjunto de este a�o por encima de los niveles previos al 28 de febrero, destacan tambi�n sus consecuencias sobre el precio de los alimentos y otros productos industriales. La guerra en Oriente Pr�ximo ha producido una disrupci�n del suministro mundial de fertilizantes, aluminio, pl�sticos o helio, y un repunte de los cuellos de botella en las cadenas de valor globales. A estos factores se une la cautela de las compa��as de transporte mar�timo, que podr�an seguir optando por transitar por rutas comerciales alternativas con efectos negativos sobre los fletes, los tiempos de entrega y, en consecuencia, los costes de producci�n empresariales.No obstante, no cabe duda de que, si se afianza el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Ir�n -especialmente una vez transcurridos los 60 d�as-, las perspectivas econ�micas globales podr�an estabilizarse y la zona euro evitar un escenario de una mayor desaceleraci�n y endurecimiento de las condiciones financieras al proyectado actualmente por el BCE. Al mismo tiempo, la Fed podr�a mantener sin cambios los tipos de inter�s oficiales este a�o, a pesar de las tensiones inflacionistas presentes en la primera potencia mundial asociadas al proteccionismo comercial, a las renovadas amenazas arancelarias de Trump y al propio ciclo de CAPEX de la IA.En el plano geoecon�mico, el acuerdo de paz visualiza la p�rdida de soft power de Estados Unidos al lograr como m�xima concesi�n al r�gimen de los ayatol�s la reapertura de Ormuz, que permanec�a abierto antes de la operaci�n Furia �pica, y al erigirse Ir�n como una nueva potencia intermedia capaz de infligir un severo da�o a la econom�a global a trav�s de una guerra h�brida. Por ello, en un contexto marcado por la falta de confianza entre ambas partes, ser� clave durante los pr�ximos d�as y semanas que se asiente el acuerdo y que el ala dura de la Guardia Revolucionaria iran� no retome una estrategia basada en tensionar la situaci�n antes de las elecciones de midterm para colocar al presidente Trump en la tesitura de aceptar nuevas concesiones, especialmente sobre su plan de desarrollo nuclear, de cara a mantener la estabilidad de los precios de la energ�a y un mayor repunte del coste de la vida ante el creciente descontento de los estadounidenses sobre su gesti�n.Paralelamente, tambi�n ser� clave la postura que adopte Israel y la milicia proxi iran� Hizbul� en el L�bano, ya que el Gobierno de Netanyahu no considera a priori que el acuerdo interino de 60 d�as entre Estados Unidos e Ir�n incluya el fin de todas las hostilidades en la regi�n. De ah� que ser� vital c�mo evolucionen a partir de ahora las relaciones entre Estados Unidos e Israel, y entre Israel e Ir�n, en un entorno en el que el r�gimen de los ayatol�s, adem�s de afianzar su relaci�n con Rusia y China, ha sentado las bases de una nueva arquitectura de las relaciones diplom�ticas en Oriente Pr�ximo. Se ha afianzado el rol de Pakist�n, Catar, Turqu�a y Arabia Saud�, situando a los Emiratos �rabes Unidos en un complejo escenario al mantener su compromiso con los Acuerdos de Abraham y la posibilidad de que algunos pa�ses de la regi�n cuestionen a futuro la presencia y el papel central de Estados Unidos en la defensa del Golfo P�rsico.El acuerdo de paz, por tanto, reduce la probabilidad de un escenario adverso, pero mantiene estables a priori las perspectivas de crecimiento de la zona euro de un 0,8% anual este a�o. Con una posible revisi�n al alza de las proyecciones si se consolida durante estos 60 d�as el acuerdo de paz, y se normaliza el tr�nsito por Ormuz en los pr�ximos meses.Si algo no cambiar� este conflicto, junto a la impredecibilidad de Trump o la estrategia de China de dise�ar un orden iliberal, es que Europa y las econom�as avanzadas acelerar�n la transici�n energ�tica, la soberan�a estrat�gica, el gasto en defensa y la cooperaci�n. Ormuz, al igual que la invasi�n de Ucrania, representa una nueva profunda grieta del mundo que conoc�amos.Alicia Coronil J�nsson. Economista jefe de Singular Bank y asesora del C�rculo de Empresarios
Ormuz, una profunda grieta geoecon�mica
La Administraci�n Trump y el r�gimen de los ayatol�s han alcanzado un acuerdo interino que permitir� la reapertura del estrecho de Ormuz y el fin del bloqueo de Estados Unidos...














