Cabo Verde va a ser la sorpresa del Mundial, pronosticó Luis de la Fuente. Y sí, lo fue en su estreno, sacando un punto a la campeona de Europa, un resultado que celebró como un título mientras en el estadio sonaba Debí tirar más fotos, de Bad Bunny. Aunque el pequeño país, debutante en una Copa del Mundo, estaba tirando fotos del momento como si ya no fueran a llegar más momentos. Cabo Verde iba a ser la sorpresa, pero casi más lo fue España, un equipo empastado, lento, agitado apenas por la inventiva de Pedri y la aparición de Lamine Yamal en el último cuarto, más pirotecnia e intención que efecto, más agitación en la grada que en el campo. La gran favorita del torneo se quedó a cero ante un recién llegado, embotada en una ausencia de energía llamativa en un equipo que ha explotado como nadie la mezcla de control y electricidad. Pero al empezar el campeonato se apagó, muy lejos de la contundencia del 7-1 de Alemania a Curazao, otro debutante.ESPEspaña0 Unai Simón, Pau Cubarsí, Marcos Llorente, Aymeric Laporte, Marc Cucurella, Rodri (Nico Williams, min. 86), Pedri, Fabián Ruiz (Mikel Merino, min. 70), Gavi (Lamine Yamal, min. 70), Ferran Torres (Dani Olmo, min. 80) y Mikel Oyarzabal CVECabo Verde0 Vozinha, Steven Moreira, Pico Lopes, Diney Borges, Sidny Cabral (João Paulo, min. 75), Kevin Pina, Jamiro Monteiro (Telmo Arcanjo, min. 78), Ryan Mendes, Jovane Cabral (Willy Semedo, min. 60), Laros Duarte (Deroy Duarte, min. 60) y Dailon Livramento (Nuno da Costa, min. 60) Arbitro Adham Mohammad Tumah MakhadmehTarjetas amarillas Sidny Cabral (min. 15), Pedri (min. 92) De repente, al asomarse a la gran cita que llevaba meses aguardando, un gran equipo se apagó, ahogado desde el comienzo en el líquido pastoso de lo esperado, la resistencia solidaria de Cabo Verde. Sin imaginar el punto que podría celebrar al final, su grada leía como un triunfo cada minuto con la puerta a cero. Festejaban cada pérdida de España, cada secuencia de dos pases. Era todo muy trabajoso para unos futbolistas rudimentarios. Los acercamientos a la línea del mediocampo les provocaban excitación nerviosa. Pero al equipo de Bubista le costaba hilvanar tres pases. Sobre todo al principio, recién llegados al espacio exterior de la élite del fútbol planetario. Si no les temblaban las piernas, lo parecía. Tenían enfrente a uno de los pesos pesados del torneo, señalado como favorito a progresar hasta el final.Pero a la Roja le costaba sintonizar la frecuencia de su juego, esa en la que todo fluye como una melodía inevitable. Empezaban el camino contra un novato que les produjo una bajada de revoluciones. El equipo de De la Fuente parecía amodorrado, empantanado en el bosque de futbolistas que apiñaba Cabo Verde en los alrededores de su área. Tocaba Rodri, muy pesado, con Fabián, con Cubarsí, con Laporte, por la derecha con Llorente, hacia la izquierda buscando a Gavi, la única pequeña sorpresa de un once en el que se esperaba a Baena; tocaban y tocaban y no sucedía nada en el rival llegado del pequeño archipiélago atlántico. Apenas se inquietaban. Porque la pelota rebotaba de un lado a otro por el centro, lejos de la portería, pero por delante apenas se movía nada. No había carreras a las que apuntar.De la Fuente aprovechó la primera pausa de hidratación para repartir algunas indicaciones generales. Le sobró más de un minuto y siguió con Pedri. Y ahí cambió algo, ya en el segundo cuarto de este nuevo modelo de fútbol decretado por la FIFA y los operadores televisivos. Antes de la parada en un estadio climatizado en el que Ferran jugó con mangas largas, el canario había intentado estirar a los caboverdianos picando al espacio por la derecha. Después se entregó al ilusionismo por el centro, en las exigentes regiones que hay entre líneas. Ahí no parece tan pequeño como es, tan liviano. Ahí puede dar la impresión de que no es rápido, pero es un falso lento inalcanzable.Sus movimientos consiguieron empezar a incomodar a Cabo Verde. Nada era tan estable como antes. Nada resultaba predecible con Pedri maniobrando por el medio. La lógica dice que por allí, donde se apretaban más rivales, es donde debería ser más fácil controlar al canario, pero sucedió lo ilógico, y por ahí comenzó a desordenarlos. También empezó a asomar por la izquierda Cucurella. El Real Madrid anunció su fichaje pocas horas antes, lo que evitó in extremis que este fuera el único Mundial de la historia sin un madridista en la selección española. Laporte le encontró con un pase filtrado que el ex del Chelsea dejó atrás para un tiro de Gavi. Cucurella insistió en esas carreras, lo más peligroso. Pisaba área, dispuso de un tiro que se le escapó alto y dejó atrás de cabeza otro balón que Ferran, solo, estrelló contra el larguero.No era la tarde del atacante del Barça, que remató al cuerpo del portero otra ocasión que le brindó Gavi. España había conseguido desestabilizar la estructura con la que Cabo Verde protegía su debilidad, pero no acertaba a embocar. El atasco se extendía mientras se desgastaba el pelotón de Bubista, agotado de mirar el manejo de balón de la Roja, un monólogo pastoso que empujaba a Cabo Verde cada vez más contra su portería. Sobraba casi todo el campo. Se reducía el espacio mientras apretaba España. Pero sin sacar nada.Para el último cuarto, De la Fuente recurrió a Lamine, que se lanzó a por el partido con hambre atrasada. Suya y del público, entusiasmado solo de verle en las pantallas. Lamine intentó todo, desordenó aún más a Cabo Verde, pero el entramado de Bubista aguantó. Hasta el éxtasis final, reverso de la decepción formidable de España, que empieza su Mundial más ilusionante frustrada contra uno de los secundarios más notables de las últimas décadas.ClasificaciónGrupo HPTPJPGPEPP1ESP110102CVE110103URU000004KSA00000Grupo HPTPJPGPEPP1ESP110102CVE110103URU000004KSA00000