El informe policial detalla el funcionamiento de la estructura criminal, que inicia en Paso Canoas, del lado panameño, donde se adquieren los productos ilícitos. Imagen ilustrativa Infobae.La disputa entre bandas criminales por el control de rutas de contrabando de licores y cigarrillos en la Zona Sur de Costa Rica dejó en el último año intercambios de disparos en carretera y tentativas de sicariato, según un informe confidencial de inteligencia policial retomado por CR Hoy.Las organizaciones que se enfrentan en la zona optaron por no denunciar los ataques ante la Policía por temor a que la identificación de sus miembros exponga sus operaciones.Así lo explicó Raúl Rivera, director de la Fuerza Pública, al señalar la ausencia de denuncias formales en los registros policiales recientes.Cómo operan las redes de contrabando en la Zona SurEl informe policial detalla el funcionamiento de la estructura criminal, que inicia en Paso Canoas, del lado panameño, donde se adquieren los productos ilícitos. PUBLICIDADDesde allí, el traslado sigue hacia casas de seguridad en Corredores y Osa, que sirven como puntos de acopio inicial, antes de llegar a una bodega central ubicada en Chacarita de Piedras Blancas de Osa.El núcleo logístico de la organización permite la distribución directa hacia varias regiones del país, entre ellas San José, Alajuela, Quepos, Ciudad Quesada, La Fortuna y Liberia. Para movilizar los cargamentos, las bandas aprovechan las rutas Interamericana Sur y Costanera Sur con una red de transporte que busca evadir los controles policiales.Tráfico de cigarros y ropa usada financia organizaciones criminales. (Foto difusión)Las autoridades intensificaron los operativos móviles en las vías principales con distintos cuerpos de seguridad y unidades especializadas. El objetivo es restringir el paso de cargamentos ilegales y debilitar las rutas críticas del contrabando.PUBLICIDADLos reportes de inteligencia señalan que los hechos violentos están directamente relacionados con la pugna por el control territorial y de clientes, y que el fenómeno evolucionó de un problema aduanero a una crisis de seguridad vinculada al crimen organizado.Los decomisos realizados en operativos permitieron identificar marcas registradas como Fisher, que aparecen tanto en comercios legales como en cargamentos ilegales. También figuran otras marcas, entre ellas Gold City, Índigo y Silver Elephant, que se comercializan al margen de los controles fiscales y sanitarios y son frecuentes en los hallazgos de la Policía de Control Fiscal.El Observatorio del Comercio Ilícito de la Cámara de Comercio documentó la presencia extendida de estas marcas y las vinculó al contrabando y a las estructuras criminales que lo manejan. PUBLICIDADSegún los cuerpos de seguridad, el contrabando de cigarrillos ya no es una actividad aislada, sino que forma parte de las redes de narcotráfico y lavado de dinero que operan en el país.Imagen de archivo de turistas pasando junto a la escena de una acción violenta en San José, Costa Rica. 10 enero 2024. REUTERS/Mayela LópezDentro de las investigaciones más recientes aparece el caso del grupo liderado por Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, quien permanece prófugo y figura en los registros oficiales como uno de los principales capos de Costa Rica. Las autoridades atribuyen a esta organización el uso del contrabando de cigarrillos para legitimar recursos de origen ilícito.Durante los últimos operativos contra esta estructura, la Policía incautó cigarrillos, drogas, armas y dinero en efectivo, lo que confirma la convergencia entre los mercados ilegales de tabaco y narcóticos.PUBLICIDADLa información de inteligencia indica que estas redes criminales establecieron alianzas con grupos en Panamá para facilitar la entrada de mercancía ilegal a Costa Rica. CR Hoy reveló que la organización de Arias Monge utiliza estos vínculos para importar y distribuir cigarrillos de contrabando, con un esquema transnacional.
La disputa entre bandas por el contrabando en la Zona Sur de Costa Rica desata balaceras y tentativas de sicariato
Un reporte confidencial de inteligencia, divulgado por CR Hoy, atribuye los episodios violentos del último año a la pugna por rutas de licores y tabaco, que ya se considera una amenaza ligada al crimen organizado















