Columnista invitado. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario La República. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Perú y el mundo.
Por Leslie Shica
Nos encontramos a puertas de un nuevo quinquenio y resulta una gran responsabilidad de quienes están interesados en dirigir la nación lograr construir un Perú más sólido a partir de la experiencia, con prospectiva y, sobre todo, reconociendo una realidad resiliente.
Si bien existen diversos sectores neurálgicos que requieren atención prioritaria, es el desarrollo social, a partir de la inclusión, el que logra hacer coincidir los servicios y las prestaciones que la comunidad requiere. Así, durante la gestión en el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, reconocimos que estábamos en un momento de transformación. Es un hecho que procedemos de una era en la que las transferencias monetarias fueron el oxígeno que mantuvo a millones a salvo de la asfixia de la pobreza extrema. En ese contexto, el Perú logró reducir la pobreza de 48% a 24%, fundamentalmente por programas como JUNTOS, de transferencia condicionada. Sin embargo, este miércoles nos corresponde hablar de algo más ambicioso que el alivio: la liberación económica.















