Una de las concesiones indeclinables que Estados Unidos le exige al gobierno de Javier Milei es el alineamiento en defensa, una de las líneas rojas de la nueva doctrina de seguridad del país norteamericano. La compra de los aviones caza F-16, las visitas recurrentes de jefes militares al país, los ejercicios conjuntos y otras iniciativas forman parte de una hoja de ruta que Washington promueve para reforzar su presencia en el Atlántico Sur. Y que Casa Rosada adoptó como parte del giro en política exterior que cobró otro tenor desde que Donald Trump asumió su segundo mandato. La última expresión de esa alianza total quedó plasmada en una serie de movimientos que indicaron que la cooperación bilateral, especialmente en lo militar, no solo es cosa seria sino transversal a todo el gabinete libertario. Un indicio fue la foto política poco habitual que dejó el primer ejercicio bilateral "Daga Atlántica 2026", aprobado por el Gobierno para este año, que reunió a figuras clave de la arquitectura internacional del proyecto de Milei. El USS Nimitz en Argentina: ejercicios navales y narcolanchas, la estrategia de Trump en la región

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