Hay una madrugada que Luis Felber todavía recuerda con una claridad casi física: despertó con la sensación de haber tocado una canción completa en sueños, con bajo, melodía y una frase que no sabía de dónde venía —“I feel like Peter Gabriel”— todavía vibrando en la cabeza. No era una metáfora del proceso creativo, sino una experiencia que terminaría marcando su forma de entender la música como algo que no siempre se escribe, sino que aparece. “Muchas veces las melodías o progresiones llegan así. No sé exactamente de dónde vienen, pero aparecen”, dice el músico británico-peruano que hoy firma su proyecto como Attawalpa, un nombre que no solo funciona como identidad artística, sino como punto de retorno a una biografía que durante años intentó comprender desde fuera.