Pedro Poza Maupain Aarhus (Dinamarca)Actualizado Lunes,

junio

08:54Marius Borg H�iby, primog�nito de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, ha sido condenado a cuatro a�os de c�rcel. Tras un juicio que dur� siete semanas, y despu�s de dos meses y medio de deliberaciones, el juez Jon Sverdrup Efjestad, del Tribunal de Oslo, lo ha considerado culpable de dos violaciones sin penetraci�n, as� como de malos tratos a una de sus ex novias, la influencer Nora Haukland. Efjestad lo ha declarado inocente de las otras dos violaciones de las que estaba acusado. La fiscal�a ped�a un total de siete a�os y siete meses de reclusi�n.La sentencia supone un nuevo y dur�simo golpe para Mette-Marit en un momento especialmente dif�cil para ella. Como consecuencia de la fibrosis pulmonar que padece, la cual ha reducido al m�nimo sus actividades oficiales, la princesa acaba de ser incluida en una lista de espera para pacientes que necesitan un trasplante de pulm�n urgente.Para saber m�sH�iby, de 29 a�os, no estaba presente en la sala en el momento del veredicto, que se dio a conocer a las 8.30 de la ma�ana. Sigui� la sesi�n por videoconferencia desde la c�rcel de Oslo. Petar Sekulic y Ellen Holager Anden�s, sus abogados defensores, han anunciado que recurrir�. "Hemos hablado con �l y sostiene que es inocente", manifest� Sekulic a primera hora de la tarde en declaraciones a la cadena p�blica TV2. "Esta satisfecho con lo que estima que son absoluciones de gran alcance. Sin embargo, dice que es completamente inocente de las violaciones. Asimismo, afirma que en ning�n momento someti� a Haukland a un patr�n de maltrato. Por ello, tiene muy claro que recurrir� la sentencia".Debido a este recurso, el estatus de Marius sigue siendo de prisi�n preventiva. Es decir, no comenzar� de inmediato a cumplir la condena que acaba de recibir. Sekulic indic� que su cliente desea ser puesto en libertad condicional mientras se tramita su apelaci�n para acompa�ar a Mette-Marit. "Esta desesperado por poder estar junto a su madre", asegur� Anden�s. El fiscal, Sturla Henriksbo, sigue oponi�ndose de plano a que H�iby pueda salir de la c�rcel: "Existe todav�a un riesgo alto de reincidencia, como concluy� la Audiencia Nacional la semana pasada. Otra persona en su situaci�n no ser�a liberada, por lo que �l tampoco debe serlo".De izquierda a derecha, Marius, su hermana Ingrid, su madre Mette-Marit, y su padrastro, el pr�ncipe Haakon.GtresDe los 40 cargos en su contra, Marius ha sido declarado culpable en 34: dos violaciones sin penetraci�n en 2018 y 2024; malos tratos a Haukland; seis casos de conducta sexual ofensiva por haber grabado a mujeres sin su consentimiento; varios casos de violencia, da�os a la propiedad e incumplimiento de una orden de alejamiento hacia otra ex novia cuya identidad no ha sido revelada; ocho infracciones de la legislaci�n de tr�fico;amenazas contra un conocido de la citada ex novia; desobediencia y ofensas a la Polic�a; y transporte de 3,5 kilos de hach�s.En el sistema judicial noruego, se impone una pena �nica y conjunta por todos los delitos por los que una persona es condenada en un mismo proceso, en lugar de sumar de forma estricta las penas correspondientes a cada delito por separado. En concreto, las dos violaciones de que ha sido declarado culpable han resultado en un total de dos a�os y ocho meses de c�rcel. Marius tambi�n ha sido condenado a pagar indemnizaciones a sus v�ctimas que suman 630.000 coronas noruegas (unos 58.000 euros).Borg, en uno de los retratos hechos durante el juicio.ANE HEMAFPNacido de una relaci�n previa al matrimonio de Mette-Marit con el pr�ncipe heredero Haakon, se encuentra en prisi�n preventiva desde el pasado 2 de febrero. Si su recurso es desestimado, su situaci�n cambiar� notablemente. En Noruega se hace una clara distinci�n entre las c�rceles de alta seguridad, cerradas, y las de baja seguridad, abiertas. Dado que los cargos por los que ha sido condenado son graves, comenzar� a cumplir su condena en una prisi�n cerrada. En Oslo-Viken, la regi�n donde reside, los establecimientos penitenciarios de estas caracter�sticas son los de Ila, Ullersmo o Indre �stfold.En principio, Marius no recibir� ning�n trato especial. No obstante, el sistema penitenciario noruego siempre realiza una evaluaci�n de riesgo individual. Debido a su perfil p�blico y a su condici�n de hijo de la princesa heredera, la prisi�n deber� tener consideraciones especiales para su seguridad personal, asegurando que no sufra agresiones o acoso por parte de otros internos. En cualquier caso, tendr� que seguir las rutinas habituales de la c�rcel, las cuales incluyen la obligaci�n de trabajar o estudiar durante el d�a.Que H�iby cumpla la totalidad de los cuatro a�os es, sin embargo, poco probable. El sistema penitenciario noruego se enfoca en gran medida en la rehabilitaci�n. Debido a ello, existen marcos preestablecidos sobre cu�ndo un preso puede obtener una flexibilizaci�n de su castigo. Como norma general, los reclusos pueden solicitar la libertad condicional una vez que hayan cumplido dos tercios de su condena. Si Marius muestra buen comportamiento y se eval�a que no existe riesgo de reincidencia, lo m�s probable es que sea liberado antes de tiempo.Hacia el final de una pena de prisi�n, es habitual que los presos sean trasladados a un centro de menor seguridad donde prepararse para el regreso a la sociedad. Adem�s, una vez transcurrido un tiempo determinado de la condena (a menudo una cuarta parte), se puede adquirir el derecho a permisos de corta duraci�n para visitar a la familia.En Noruega, bajo circunstancias especiales, se puede cumplir la condena con una tobillera electr�nica. Sin embargo, esto se aplica principalmente a penas cortas (menos de seis meses) o como un r�gimen de transici�n durante los �ltimos cuatro meses de una condena de mayor duraci�n. Dado que la sentencia de H�iby es m�s larga por la gravedad de sus delitos, no podr� comenzar directamente con la tobillera.En caso de que Marius obtenga la libertad condicional despu�s de cumplir dos tercios de la condena, estar� sujeto a un per�odo de prueba. Durante este tiempo, deber� presentarse peri�dicamente ante el servicio penitenciario. Tambi�n se le pueden imponer requisitos espec�ficos, como pruebas de alcohol y drogas, o la prohibici�n de acercarse a determinadas personas o zonas. Si incumple estas normas, la Polic�a puede detenerlo y enviarlo de nuevo a prisi�n para que cumpla el resto de la pena.