La diputada Àgueda Micó de Més-Compromís, ha sacado este lunes en el Congreso un pequeño portafotos con la imagen del expresidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón dándole un beso en la mejilla a la actual alcaldesa de Valencia, María José Catalá. Frente a Micó, comparecía este lunes Catalá como testigo en la investigación del Congreso sobre la gestión de la dana. “Saco la foto para recordar la relación que tiene usted con el expresident. Dijo usted en los medios lo siguiente: ‘Le apoyo absolutamente. Tiene una gran labor, que es la de reconstrucción y, desde luego, considero que esta persecución, este ataque personal no ayuda’. ¿Después de todo lo que hizo el expresident Carlos Mazón, después de todas las mentiras, usted se reafirma en que ha sido el mejor para los valencianos?”, le ha preguntado con reproche Micó a la alcaldesa.―El expresident Carlos Mazón ha sido el único que ha asumido responsabilidades políticas en este fenómeno lamentable. Lo que hizo bien o mal, ya lo asumió. Creo que hay personas que deben asumir sus responsabilidades políticas, pero eso es cosa de ustedes... ―Lo mantienen aforado en las Cortes Valencianas ―ha replicado Micó.―Eso es una decisión personal. La sombra del expresident ha sobrevolado parte de la sesión. Lo que hizo aquel 29 de octubre de 2024 y lo que no. También las mentiras (y desmentidos) que Mazón pronunció durante las semanas posteriores a las inundaciones que causaron 230 víctimas. Estas palabras vuelven a poner de relieve el rosario de versiones que el presidente valenciano y su Gobierno intentaron amarrar durante meses ante los medios de comunicación: que estuvo siempre operativo, que trabajó en el Palau desde las cinco de la tarde y que la alerta masiva a móviles el Gobierno la envió cuando tuvo conocimiento de que existía, rozando la noche de aquel día. La realidad es que el expresident estuvo hasta pasadas las siete en una comida con una periodista y que no llegó al Cecopi hasta pasadas las 20.28, casi un cuarto de hora después de haberse enviado el Es-Alert y cuando más de 154 personas habían fallecido y para otras decenas su situación era insalvable. Pero cuando a Catalá le han preguntado por las versiones de Mazón o por si se reafirmaba en sus frases de apoyo ―como la de que el expredident fue de los primeros que “bajó al barro” para estar con los vecinos―, ella ha respondido una y otra vez con la frase “ha asumido sus responsabilidades políticas”.La alcaldesa de Valencia también se ha agarrado a la versión del Gobierno valenciano del Partido Popular: no había información suficiente para actuar. En su caso, para avisar a los ciudadanos de las pedanías de Forn d’Alcedo, La Torre y Castellar Oliveral. “El primer aviso que tiene la Policía Local es a las 20.04 y fue por un aviso de incidencia de Valencia Sud”, ha respondido Catalá. Ante las preguntas de por qué no utilizó la megafonía para avisar a los vecinos —sistema que el Ayuntamiento ha utilizado en otras ocasiones—, la alcaldesa ha vuelto a defender que no sabía qué estaba pasando: “¿Si nadie avisa a Valencia de que viene una riada, a quién le digo yo que vaya a avisar por megafonía?”.La regidora ha defendido su gestión: que fue la primera alcaldesa de la Comunidad Valenciana que llamó a quienes entonces eran consellera de Emergencias, Salomé Pradas, y secretario de Emergencias, Emilio Argüello. También que tomó medidas cuando la Aemet decretó el nivel naranja de emergencias (cerrando parques, colegios...) y que fue de las primeras ediles en activar el Cecopal (Centro de Coordinación Operativa Municipal), el órgano local que coordina todas las actuaciones ante una situación de emergencias. “Fui una alcaldesa que estuvo con sus vecinos”, ha dicho.Por otro lado, Catalá ha arremetido contra el plan de inundaciones vigente en aquel momento, que indicaba que, ante un desbordamiento del barranco del Poyo ―suceso que desencadenó la mayor parte de las muertes―, el agua se vertería a los arrozales y no que llegaría a las poblaciones. “El plan no preveía riesgo de inundabilidad de las tres pedanías afectadas”, ha señalado la alcaldesa, que ha calificado de “cartografía desfasada” los estudios sobre el asunto que sostienen el anterior plan del consistorio.