Bajo el lema “A hombros de gigantes”, la última edición de Barcelona Bridal Fashion Week ha rendido homenaje a quienes han sentado los cimientos de la industria. No es lugar para grandes egos, pero sí para inmensas creaciones. Yolanda Pérez (Sabadell, 1978), uno de los nombres habituales de esta pasarela, habla de su equipo de gigantes como de una orquesta. Yolancris (nombre fruto de la unión del suyo con el de su hermana, Cristina) ha firmado los vestidos de las hermanas de Kim Kardashian en su boda de Florencia y ha vestido a Shakira. Pero ella prefiere hablar más de principios que de farándula. La sostenibilidad nunca ha sido una herramienta de marketing para la marca, pues ha estado siempre presente en sus creaciones. “El que es artesano es sostenible. La artesanía te empuja a ser honesta”, asegura la diseñadora. Se atrevió a dar un giro a la industria nupcial con sus aires bohemios cuando primaba el cliché de la novia tradicional. 21 años después del nacimiento de la marca, la oferta del sector destaca por su heterogeneidad. “Este año me he asustado. He hecho la colección muy apurada de tiempo y me ha dado miedo ver la cantidad de talento y de gente nueva que hay. Estas dos décadas han sido como haber vivido un Woodstock y una ópera de Verdi. Ha sido una montaña rusa que valoro como aprendizaje. Quiero que mi equipo se mantenga, incorporar éxitos nuevos y sobre todo, poder enseñar. No me quiero quedar con todo eso en mi retina”, dice emocionada. “Todo lo que me pasa a lo largo del año lo vuelco en la Bridal, que es mi pan. Si mis desfiles gustan es porque pongo todo mi corazón”, añade. Este año ha presentado Alter Ego, una colección que parte de la dualidad y plantea el vestido de novia como un espacio de decisión personal. “Si las novias no se dejaran influenciar tanto por las propuestas y los bombardeos en Instagram, ¿qué decidirían? Ahora van mil personas a comprar el vestido con ellas. ¡Es un circo!”, dice. Sus novias son diferentes porque ella lo es. Por eso diseñó su propio vestido. “En 2003 todo era minimal y había una gran confusión porque las grandes marcas multinacionales imponían sus criterios, que eran industrializados. No me sentía identificada y aposté por el boho, porque yo era muy hippie. Como me encantan los corales, añadí unos en el escote. El vestido de novia te tiene que representar y tienes que poder personalizarlo. Creo que ahora el lujo va a avanzar hacia ese camino. Es el vestido más honesto que te tienes que poner en la vida. Un mismo vestido tiene que poder servir para una chica delgada y para quien tenga unas medidas más grandes. No ha de ser un vestido difícil de llevar ni de defender. Y tiene que presentar versatilidad”, asegura. El 23 de enero de 2019, coincidiendo con la alta costura de París, presentó la colección Couture p-v 19 Opera Prima. No oculta que se arrepiente. “La alta costura de París es para las francesas, algo que está más que guisado. Si se han vuelto un poquito más internacionales es porque queda bien ser un poco más exóticos”, dice sin titubear. Sus diseños de fiesta son también aclamados y le permiten tomarse mayores libertades: “A la hora de diseñar el de novia, vas más limitada. Hay cosas que aunque quieras, no puedes hacer”. Teniendo en cuenta que no son buenos tiempos para el amor, ¿habrá que plantearse una Divorce Fashion Week? “Sinceramente, me parecería genial”.