Ambiente tenso y enrarecido en la escuela concertada El Roser, en Sant Julià de Vilatorta, que fue rescatada en 2022, cuando estaba a punto de cerrar, por la Fundación Puig i Cunyer, controlada por Eduard Llaguno y Maiol Sanaüja, dos de los fundadores del partido de ultraderecha Aliança Catalana. El conflicto surge de la decisión de imponer el uniforme el próximo curso, una decisión que rechazan algunas familias, pero que ha puesto en evidencia “tics autoritarios” y “bloqueo total” del diálogo por parte la titularidad, según denuncian algunos padres. Ante el choque de intereses y algún correo de la gerencia señalando a familias críticas, la junta de la asociación de familias (AFA) ha decidido presentar su dimisión. “El AFA no tiene una buena relación con la escuela y esta no nos reconoce”, lamentan desde la asociación.El conflicto tiene su origen en la decisión de la escuela, anunciada en noviembre, de implantar de manera obligatoria el uniforme a partir del curso próximo; entonces, el centro se comprometió a informar de cómo sería la indumentaria y su coste antes de la preinscripción escolar de marzo, explica un padre del centro. En ese momento, el AFA decida impulsar una encuesta entre las familias, que revela cierta inquietud, pero no una oposición clara, a la espera de conocer estos detalles. El asunto se complica en marzo cuando la dirección de la escuela explica, en un consejo escolar, cómo sería el uniforme: chándal en infantil y para el resto de etapas, pantalones grises, zapatos, jersey magenta y polo blanco (que en secundaria es una camisa). “Para las chicas, la falda es opcional”, abunda Maiol Sanüja, gerente de la escuela. Pero además se anuncia un nuevo código de indumentaria: “Se indicaba qué tipo de pendientes llevar, que preferiblemente fueran pequeños y discretos, que no se podía ir con las uñas pintadas ni el pelo… todo muy tradicional y arcaico”, explica una madre del AFA, que tacha de “sexistas” y “retrógradas” las propuestas. Esta madre añade que todo se presentó en documentos “provisionales”, pero que después deben quedar recogidas en las nuevas Normas de funcionamiento y organización del centro (NOFC), que debe ser aprobado en un nuevo consejo escolar. La escuela se limita a asegurar que informará a las familias cuando tenga una propuesta.Ante este anuncio, el AFA impulsó una nueva encuesta y cerca del 70% de las respuestas fueron contrarias a la medida. “Al principio se dijo que sería algo cómodo, pero no tan formal. El uniforme no responde al entorno rural en que se encuentra la escuela”, critica un padre del centro. Un grupo de familias se ha posicionado en contra del uniforme -incluso se concentraron a las puertas del centro hace un mes-, y lamentan que, a una semana del fin de curso, no se ha presentado oficialmente el uniforme ni tampoco su precio. Las familias esperan ahora conocer el nuevo documento de las NOFC, que debe ser aprobado por el consejo escolar, que recoja los aspectos del uniforme, incluyendo qué pasa si algún alumno no lo viste, así como el resto de consignas estéticas. “Si lo imponen sería un modelo de imposición que no gusta a muchas familias”, lamenta un padre. Pero las familias también empiezan a expresar preocupaciones por otros aspectos, en los que detectan ciertos cambios a raíz de la llegada de la nueva titularidad, como “el aumento de cuotas o el recambio de profesores”, apunta este padre. Sanaüja asegura a este diario que presentarán el uniforme durante este mes de junio y cifra su coste entre 150 y 200 euros. El gerente defiende que se trata de “una medida educativa” y que “promueve la igualdad”. “Se hace para liberar a los adolescentes de la presión estética. Para lograr una buena enseñanza los alumnos tienen que abstraerse de elementos conflictivos”, defiende, aunque el uniforme se implantará en todas las edades. Sanaüja también quita hierro de los resultados de la encuesta: “No es vinculante, solo refleja un estado de opinión”, asegura e incide en que la muestra de la segunda consulta, la que resultó negativa, “es falsa”. Desde ese momento, las relaciones entre la dirección de la escuela y las familias se han enrarecido, especialmente tras un duro correo enviado por el gerente, señalando con nombre y apellidos a las familias del consejo escolar que habían votado en contra del uniforme, tachándolas de “miembros conflictivos” y asegurando que mantenían “una posición hostil y conflictiva, que no refleja el posicionamiento de la mayoría de padres y madres que se preocupan por la educación de sus hijos”, mientras que a la madre que se abstuvo en la votación la califica como “respetuosa”. Asimismo, la gerencia asegura que en una asamblea de familias “se han proferido injurias y calumnias” en contra de la titularidad y amenaza con “emprender acciones legales” si ello persiste. En la carta también se señala a las familias del AFA por promover una recogida de firmas, especificando los negocios de algunas madres. “Se trata de un acto de hostilidad y deslealtad contra el colegio”, espeta la misiva. Y remata: “La titularidad no reconoce a la actual junta del AFA la legitimidad para actuar como representantes de la asociación que ha perdido el norte y su razón de ser”. Por su parte, desde el AFA lamentan el “trato desagradable” por parte de la titularidad. “Se nos ha cerrado toda vía de diálogo. Nuestro trabajo es organizar actividades para los niños y canalizar las inquietudes de las familias y hacer de puente, pero solo nos hemos encontrado un bloqueo total, así como unas formas y un trato desagradable, ninguneándonos”, lamenta una miembro de la entidad, que justifica la dimisión de la junta por ese “bloqueo” y por el “desgaste emocional” de los últimos meses. “Vemos tics autoritarios por los valores que han demostrado, en la línea ‘estás conmigo o contra mí’”, añade la madre, quien también confiesa su preocupación de cómo se puede llegar a plasmar “estos valores” en el día a día a las aulas. La madre, incluso, apunta que hay familias que se están planteando dejar la escuela.
Dimite en bloque el AFA de la escuela dirigida por fundadores de Aliança Catalana por los “tics autoritarios” de sus gestores
El conflicto surge tras la decisión de la dirección de imponer el uniforme a partir del próximo curso









