Me pongo estos vídeos de las notas de la Selectividad porque tengo la atención mermada. A menudo no los termino porque no soporto a los malos actores. Pero hay uno en concreto que me reconcilia con la vidaRuiqi Jinzhang, la nota más alta de la PAU en la Región de Murcia.ALFONSO DURÁNJunto a la clásica noticia de la chica con la nota más alta de la PAU —que quiere estudiar Magisterio aunque ha sacado un 13,99 y dice que lo importante es la constancia aunque estudia 10 horas diarias— hay un fenómeno fascinante que no acapara titulares, pero sí visionados. Son los vídeos donde los estudiantes descubren sus notas. Sencillo y eficiente. Vanidad pura y dura. Gente que espera sacar un nueve pero que en realidad tiene un 10... La persona que lloraba por tener un 9,5 en matemáticas mientras que el compañero de al lado suspendía una vez más con un 3. La rurre suprema, que dice mi amigo Mameluco. Este tipo de persona, casi siempre mujer, llora emocionada al ver que sus notas son incluso mejores de lo que esperaban. Suelen ser chicas, pero a veces son chicos. Los chicos, eso me cuentan, siguen considerando masculino lo de suspenderlo todo, aunque luego siempre acaben de CEO o dirigiendo todos los programas de la parrilla.Me pongo estos vídeos de las notas de la PAU porque tengo la atención mermada. A menudo no los termino porque no soporto a los malos actores. Pero hay uno en concreto que me reconcilia con la vida. Un chico con pinta de suspender hasta el recreo le entrega a su amigo el móvil. “¿Qué quieres ser?”, le pregunta. “Arquitecto”, responde el protagonista. Tanto el que graba como el que lee las notas se echan a reír. La media de bachillerato es un seis (mucho me parece a mí), y las expectativas fluctúan entre un siete (Filosofía) y un 9,25 (Matemáticas). La sorpresa del vídeo estaría agotada en la primera imagen, al ver las pintas de los chavales, pero no; se sostiene hasta el final. Las pausas dramáticas y las risotadas del cabrón del amigo (lo siento, pero no tiene otro nombre) aguantan la tensión para ir encontrando las notas del arquitecto desiderativo, al que va desmoralizando un poco antes de cada revelación. “¿Un 9,25? Estás de coña, bro. Un 1,5”. El chico quiere reclamar, porque lo comparó con su amigo (otro que tal baila). Así hasta llegar a un total donde la nota máxima es un cinco. El protagonista ríe, pero también parece querer llorar. El drama ya vendría con los padres. El vídeo, que combina humor y ternura, me hace reír hasta las lágrimas, y en días de derrotas morales y laborales también me hace pensar que algunas cosas, aunque lo parezcan, no son el fin del mundo. Archivado EnTelevisiónVídeoSelectividadRedes socialesComediaHumor
La nota de la PAU
Me pongo estos vídeos de las notas de la Selectividad porque tengo la atención mermada. A menudo no los termino porque no soporto a los malos actores. Pero hay uno en concreto que me reconcilia con la vida












