La muerte de Lidia "Taty" Almeida no sólo deja un enorme vacío en el movimiento de derechos humanos. También apaga una de las voces más activas y contundentes que enfrentó al Gobierno de Javier Milei en la disputa por la memoria de la última dictadura. A los 95 años, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora falleció este domingo en el Hospital Italiano de Buenos Aires, tras dedicar los últimos años de su vida a confrontar con los discursos negacionistas, defender las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y transmitir el legado del pañuelo blanco a las nuevas generaciones. Desde su llegada al poder, Milei impulsó una narrativa crítica de las políticas de derechos humanos construidas desde el retorno democrático, reivindicó la idea de una “memoria completa” y cuestionó lo que definió como un “relato” instalado durante décadas sobre la última dictadura, erosionando de esta manera los consensos construidos desde el histórico Juicio a las Juntas de 1985. Almeida utilizó sus últimas apariciones para confrontar de manera directa con el discurso de la Casa Rosada. “Le vamos a demostrar a Milei y compañía que no van a poder borrar la memoria. Son un Gobierno totalmente negacionista”, afirmó el pasado 24 de marzo, durante la masiva movilización por los 50 años del golpe de Estado.