La referente de los derechos humanos tenía 95 años y aún buscaba a su hijo, desaparecido desde 1975
Se llamaba Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, pero nadie la llamaba así. Sin quererlo, había conseguido eso que pocos consiguen, que se los conozca sin necesidad de pronunciar su nombre: ella era simplemente Taty y era una de las referentes de las Madres de Plaza de Mayo, un símbolo de la lucha por los derechos humanos en Argentina. A ese rol la había llevado la desesperada búsqueda de su hijo, desaparecido durante el terrorismo de Estado que prologó a la última dictadura militar en el país (1976-1983). Este domingo, Taty Almeida murió a los 95 años. Nunca pudo saber qué fue de su hijo, nunca pudo siquiera despedir sus restos.
“Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta”, indicó el comunicado de Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora), al dar a conocer la muerte de Taty Almeida, quien permanecía internada en estado crítico en el Hospital Italiano de Buenos Aires. “Tan inmensa que no hay manera de contarlo. Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”.










