Actualizado S�bado,

junio

00:29El actual rey de Tailandia fue uno de tantos dirigentes mundiales que no quedaron precisamente bien retratados cuando en 2010 se difundieron centenares de miles de cables diplom�ticos de WikiLeaks en aquel episodio bautizado como Cablegate que sacudi� al globo. Altas figuras pol�ticas del antiguo Reino de Siam mostraban su enorme preocupaci�n ante la perspectiva de que el entonces Heredero Vajiralongkorn fuera a asumir el trono. "La �lite tailandesa parece tan insegura sobre el futuro como cualquier otro sector de la sociedad", admit�a el embajador estadounidense, ante la ristra de esc�ndalos que adornaban al mujeriego y disoluto pr�ncipe, vox populi entre los tailandeses a pesar de las draconianas leyes de lesa majestad que rigen en la naci�n del sudeste asi�tico, por las que cualquier comentario ofensivo hacia la Monarqu�a acarrean duras condenas de c�rcel. Con todo, nadie cuestion� las leyes sucesorias de la Corona y, a la muerte de su padre, el muy venerado y astuto rey Bhumibol en octubre de 2016, Vajiralongkorn subi� al trono, como Rama X.Una imagen diametralmente opuesta a la que irradia el soberano es la que los tailandeses ten�an de su hija mayor, la princesa Bajrakitiyabha Mahidol -conocida como Bha-. No s�lo se supo ganar el afecto popular con su cercan�a y un perfil discreto alejado tanto de esc�ndalos como de la ostentaci�n que caracteriza a otros miembros de esta dinast�a, sino que despert� admiraci�n general por el empe�o que puso en dedicarse a los campos del Derecho y la diplomacia en los que se especializ�. Se desempe��, as�, como embajadora en Austria entre 2012 y 2014, ocup� diversos puestos de representaci�n de su pa�s en la ONU, y la misma organizaci�n se apoy� en ella para que ejerciera como embajadora de buena voluntad en la lucha igualitaria para mejorar las condiciones de las mujeres tailandesas, por citar s�lo algunos datos de su curr�culum.La excelente formaci�n de la princesa, unida al hecho de que su padre s�lo tiene un hijo var�n no repudiado, el pr�ncipe Dipangkorn (21 a�os), de quien se cree que padece severos problemas de naturaleza cognitiva, llev� a que durante mucho tiempo algunos analistas expertos en la Casa Real consideraran a Bha como la id�nea Heredera, la mujer destinada a hacer historia si acababa siendo llamada a convertirse en la primera reina de Tailandia.Nunca dej� aquello de ser m�s que un desider�tum. Pero, en todo caso, si cab�a alguna posibilidad, se trunc� a finales de 2022 cuando sufri� un ataque card�aco y una crisis multiorg�nica mientras se encontraba en un evento militar de entrenamiento de perros. Ten�a entonces 44 a�os. Perdi� s�bitamente el conocimiento. Y ya no volvi� a recuperarlo. Desde entonces ha permanecido ingresada, en coma, en estado vegetativo todo este tiempo, hasta que el jueves se apag� definitivamente su vida. Un desenlace esperado en las �ltimas semanas, ya que a mediados de mayo un parte de la Casa Real inform� de un agravamiento de su estado y de una infecci�n generalizada que los m�dicos no consegu�an controlar, pero que ha causado una profunda conmoci�n en Tailandia, donde la Monarqu�a sigue siendo una instituci�n muy reverenciada, m�s all� de que los ciudadanos sean obligados a tratarla como un ente divinizado, lo que se compadece mal con la democracia que sobre el papel es el pa�s de la eterna sonrisa.Mujeres tailandesas, de luto, con retratos de la princesa fallecida, ayer en Bangkok.AFPLa muerte de la princesa alimenta -no en los medios locales, naturalmente- el debate sobre el dilema sucesorio que afronta la Monarqu�a tailandesa. El rey Rama X (73 a�os) ha estado casado cuatro veces. Bha era la �nica hija que tuvo con su primera esposa, la �nica de linaje real, la princesa Soamsawali -una prima de la que se divorci� en 1991, tras un matrimonio concertado por la hoy tambi�n difunta reina Sirikit, la Consorte de Bhumibol-. Con su segunda mujer, la actriz Sujarinee, Rama X tuvo cinco v�stagos, cuatro varones y una f�mina. Los cuatro varones fueron repudiados y perdieron su estatus real cuando el hoy rey se divorci� de la int�rprete, acus�ndola de adulterio y fraude, y oblig�ndola a exiliarse con su prole en Estados Unidos. S�lo se ha mantenido en Bangkok la hija fruto de aquella relaci�n, la princesa Sirivannavari. Toda una influencer apasionada de la moda, a la que nadie considerar�a para asumir responsabilidades de gobierno. De la tercera esposa de Rama X naci� el antes mencionado pr�ncipe Dipangkorn. Aunque se le ve en algunos actos acompa�ando a su padre, y ser�a su natural sucesor, todo son especulaciones sobre un posible autismo o alg�n tipo de trastorno cognitivo. Y lo �nico cierto es que el rey, �nico legitimado seg�n la Constituci�n tailandesa para nombrar sucesor, de momento al menos no le ha nombrado pr�ncipe heredero.Lo que est� en juego es nada menos que el futuro de la dinast�a Chakri, que rige los destinos de Tailandia desde 1737. La Monarqu�a es m�s que el pegamento de la naci�n, es una instituci�n todopoderosa por encima de la pol�tica, con enorme influencia tanto sobre el ej�rcito -nada desde�able en un pa�s acostumbrado a constantes golpes militares- como sobre la alga casta budista, tan poderosa. Y a�n m�s. El monarca tailand�s ha extendido progresivamente sus tent�culos sobre todo el tejido empresarial. Rama X es el monarca m�s rico del mundo -su fortuna se estima en unos 43.000 millones de euros-. Nada m�s ascender al trono, demostr� que en absoluto iba a ser un rey-t�tere. Y entre sus primeras medidas oblig� al Parlamento a aprobar una enmienda a la ley que regula la Oficina de la Propiedad de la Corona, por la que qued� exclusivamente en sus manos. Estamos hablando de la mayor corporaci�n de Tailandia, con una ampl�sima cartera de propiedades e inversiones en bancos y grandes empresas.La sucesi�n al trono de Siam se rige por la Ley de Palacio de 1924, que vedaba a las mujeres de la Jefatura del Estado, aunque una enmienda constitucional de 1974 permite al Consejo Privado de Su Majestad designar a una princesa de sangre real si el monarca reinante fallece sin nombrar Heredero y no hay varones disponibles para sucederle. Cu�ntos tailandeses al llorar estos d�as por la muerte de Bha lo har�n tambi�n por el futuro de la naci�n.