Actualizado Domingo,

junio

23:11Una formidable tormenta convirti� la Corrida de Beneficencia en una tarde hom�rica, en un ejercicio de hero�smo bajo el viento huracanado y la tromba de agua que aneg� el ruedo de Las Ventas. Y esto, no s�lo lo que ca�a, sino lo que hab�a ca�do, multiplicaba la importancia de la haza�a. Que alcanzaba el rango de proeza tit�nica cuando enfrente de Alejandro Talavante, Roca Rey y V�ctor Hern�ndez se encontraba una imponente corrida de toros cinque�a de Victoriano del R�o. Jugada con otra climatolog�a otro gallo hubiera cantado, pues cuatro toros -especialmente 3� y 6�- sacaron buena nota. El mal estado del piso no caus� inseguridad �nicamente en los astados, tambi�n en los matadores en la hora crucial de irse detr�s de la espada y rubricar como merec�an sus faenas heroicas, de pur�simo toreo en el caso de V�ctor Hache, que se tiene que querer morir.Entre las 20.05 y las 20.50, el cielo de Madrid se oscureci� como si fuera la noche, abri� sus compuertas y baj� a la tierra un vendaval primero y el diluvio despu�s. En pleno ecuador de la corrida se desencaden� el fin del mundo, en el instante en que V�ctor Hern�ndez trataba de gobernar con la pureza de su izquierda no s�lo la encastada viveza del toro, sino los endemoniados remolinos del airazo hostil. A las 20.08 cuaj� una serie de naturales brutal, la mejor de tres trazadas con el pulso de la verdad, all� en los terrenos del �5� y el �6�, supuestamente m�s protegidos del hurac�n. Debi� cambiar la mano en �ltima tanda de la importante faena, pero insisti� en su izquierda de oro con la embestida en tono menor. Despidi� la obra -que sonaba a oreja- por ajustad�simas manoletinas, pero media estocada muy tendida y, por tanto, sin muerte arruin� cualquier posibilidad de triunfo.M�s de una hora despu�s, ya con la noche a cuestas, V�ctor Hache mejor� su deslumbrante versi�n -brindada a Miguel Mart�n, director del CAT- con un despampante sexto que llamaba Gorri�n. 611 kilos de pajarito, pero con bravura car�sima. Fue la faena un dechado de valent�a desde que empez� con las pases cambiados por la espalda -parec�a que no cabr�a el voluminoso toro- y, sobre todo, fue una demostraci�n del deslumbrante toreo que lo adorna, tan encajado, tan roto, tan tomista. Pesaba un quintal la muleta empapada de barro y agua en la mano del torero de plomo, hundido en el fango. Pero cuando parec�a que ahora s�, que no se escapar�a la gloria, V�ctor enterr� la espada en los s�tanos. Y as�, una tarde importante, con un lote de consagraci�n, pese a las adversidades clim�ticas, se march� por el sumidero por donde el ruedo evacuaba la inundaci�n.Hasta este punto de la corrida se hab�a llegado porque Roca Rey tir� hacia delante teniendo todas las papeletas para haber suspendido. A las 20.45 salt� un quinto toro de trap�o irreprochable que levantaba olas en su salida como una narcolancha escapando de la Guardia Civil en las marismas del Guadalquivir. RR apost� siempre por abajo, por una y otra mano, para lanzar la moneda al aire. Respondi� el toro con nobleza pero sin continuidad, inseguro en su pisada, mientras arreciaba otra vez la lluvia. Cuando el cielo se rompe as� sobre una plaza de toros, todo lo superficial desaparece. Descarado y atalonado, RR levantaba su propia heroicidad. Un desarme con la muleta chorreando lodo, casi al final, no enfri� nada. Pero s� la encasquillada espada. A las 19.37 hab�a surgido un conato de sacar la tarde del bochorno ambiental que presagiaba la tormenta: V�ctor Hern�ndez se clav� ante el toro de Roca Rey en un quite por saltilleras, resuelto con una airosa revolera y brionesa evocadora de Jos� Tom�s. Respondi� el astro peruano con un enrazado quite de apretadas gaoneras para, al menos, empatar con el joven insurrecto. El toro era un se�or toro, un tanto montado, muy hondo -604 kilos en su bodega-, despegado del piso, sin terminar de humillar ni de soltarse -1� y 2� de la corrida fueron los peores-. A las 19.45, Roca Rey par� el coraz�n de la plaza aguantando, precisamente, un par�n del torazo, postrado de rodillas en los cambiados de apertura de faena. Que no despeg� pese a su denuedo porque no s�lo el toro no se solt�, sino que fue muy a menos hasta rajarse.Hab�a abierto plaza un toro bajo, de hermosa cabeza, anchos pechos y flaco poder. Todo lo hac�a con las manos por delante, menos cuando colocaba la cara con por su lado derecho y apuntaba una categor�a que fue imposible de desarrollar. A la fuerza tampoco le acompa�� el fondo y Alejandro Talavante abrevi� entre protestas. Una hora m�s tarde, a las 20.20, Talavante parec�a un n�ufrago en la tempestad ante un cuarto que emerg�a entre las aguas como Moby Dick. Buen estilo en el toro al que AT cogi� con embroque retrasado y tino en su mano derecha, tras una apertura de sabrosos ayudados por alto. El cielo se ca�da en aquellos momentos, el p�blico hu�a y un hombre se quedaba all� en el ruedo con su soledad y el mar. Resbalaban uno y otro; el buen toro se afligi� y se puso a la defensiva yTala, tan seguro hasta entonces, patin� con inseguridad a la hora de matar.Se marcharon andando de la plaza los tres h�roes, con la plaza vac�a y el eco del reconocimiento. All� abajo en el barro qued� enterrada la pureza de V�ctor Hern�ndez. NOTA: El palco real qued� este domingo hu�rfano de la presencia del Rey Felipe VI, una Corrida de Beneficencia m�s. Ya suma unas cuantas faltas en la cita se�era de la temporada de Madrid y una de las emblem�ticas del a�o taurino espa�ol. Me disgustan estas ausencias. Como tambi�n que se programe la Beneficencia en domingo. Su hist�rico jueves le confer�a se�or�o. Las Ventas colg� el d�cimo noveno cartel de "No hay billetes" de esta temporada y todos tan contentos. Isabel D�az Ayuso, la emperatriz de Chamber� a falta de Rey, ocup� su burladero de callej�n acompa�ada del maestro Curro V�zquez, siempre bien colocado, y Carlos Novillo, Consejero de Interior. Son� el himno de Espa�a y la ausencia del Rey se agigant� en el palco vac�o.MONUMENTAL DE LAS VENTAS. Domingo, 14 de junio de 2026. Corrida de Beneficencia. "No hay billetes". Toros de Victoriano del R�o, todos cinque�os; de imponente presentaci�n; excelente el 6�; encastado el 3�; nobles 4� y 6� con diferentes finales; bajaron la nota 1� y 4�.ALEJANDRO TALAVANTE, DE NEGRO Y ORO. Estocada delantera desprendida (silencio); tres pinchazos, estocada baja trasera y tres descabellos (palmas tras aviso).ROCA REY, DE PIZARRA Y ORO. Estocada. Aviso (ovaci�n); dos pinchazos y estocada baja. Aviso (saludos).V�CTOR HERN�NDEZ, DE VERDE BOTELLA. Media estocada tendida. Dos avisos (leve petici�n y silencio); bajonazo. Aviso (saludos).