Si algo le faltaba a Pepe Cibrián Campoy era tener una estrella en la avenida Corrientes 1659 con su nombre. Desde el 26 de mayo está frente al teatro Alvear. Este reconocimiento llega antes de su estreno, su última creación: Drácula II. Resurrección que se podrá ver desde el 12 de junio en la Gran Carpa Circo Rodas. Hipódromo de San Isidro (Avenida Santa Fe y Avenida de la Unidad Nacional) con funciones de jueves a domingo. La música es de Pablo Flores Torres, las coreografías de Matías Ramos, el vestuario de Vanesa Mascolo, los arreglos musicales de Yair Hilal, la coordinación de actores de Juan Álvarez Prado y la dirección de coros de Juan Pablo Ragonese. Los protagonistas son: Diego Conde Duarte, Antonela Cirillo, Heidy Viciedo, Michel Hersch y Melina Kantor. —¿Por qué resucitaste a Drácula? —Hace ya más de un año que Cecilia Milone me preguntó por qué no escribía la secuela de Drácula y pensé qué interesante que volviera treinta años después. El que no haya visto el primero, la va a entender igual, pero los otros se encontrarán con una gran cantidad de guiños dentro de la obra. Creo que es una historia bellísima y luego de terminar aparece una proyección que dice: “continuará”. Realmente el final es muy fuerte, pero abro la intriga de una tercera parte.