Todas las mañanas, Paolo Rocca va a trabajar. Puede cambiar de ciudad, pero su rutina siempre lo ubica entrando a una oficina, visitando plantas industriales u obras de su constructora que el Grupo Techint tiene alrededor del mundo. Pasa la mayor parte de sus días en el barrio porteño de Retiro y reserva una jornada semanal para supervisar su empresa predilecta: Tenaris, en Campana. También le gusta visitar las tres escuelas Roberto Rocca, ubicadas a pocos kilómetros de sus plantas en Buenos Aires, Río de Janeiro y Monterrey. Invierte dinero y tiempo en proyectos educativos y culturales, donde cultiva —institucional y personalmente— su relación con la comunidad. Así transcurre una semana en la vida del hombre más rico de la Argentina.
Lejos de pensar en la jubilación, Rocca sigue dirigiendo la estrategia de la "T" desde la presidencia del Grupo. Durante tres años formó a su medida a Gabriel Podskubka. En 2023 le creó el cargo de director operativo (COO) y lo mantuvo como su mano derecha para que, desde mayo de este año, lo sucediera en el puesto de CEO, un lugar que el propio Rocca ocupó por más de dos décadas. Atravesó momentos de fuerte inestabilidad empresaria, como la crisis que disparó la estatización de Sidor en Venezuela o el extendido conflicto por la compra mayoritaria de acciones de Usiminas en Brasil. “Una vez que logró encaminar el proceso y despejar la inestabilidad, decidió correrse del día a día de la firma de los papeles”, cuenta una de las personas que conoce de cerca al empresario ítalo-argentino.










