Investigación Exclusivo suscriptores Expertos advierten que las nuevas modalidades criminales, las fallas humanas y los cambios en algunos esquemas de seguridad residencial inciden.Las bandas delincuenciales están combinando nuevas modalidades de engaño, seguimiento a las víctimas y aprovechamiento de vulnerabilidades en viviendas. Foto: Policía Metropolitana de BogotáSUBEDITORA DE BOGOTÁ 13.06.2026 22:01 Actualizado: 13.06.2026 22:01

Los delincuentes no rompieron la puerta. Entraron con una llave. Después amordazaron a las víctimas y se llevaron dinero, mercancía y objetos de valor por más de 50 millones de pesos. El caso ocurrió recientemente en el barrio Marruecos, en el sur de Bogotá, y se suma a otro registrado en Engativá, donde varios hombres vulneraron las rejas perimetrales de un conjunto residencial para ingresar a una vivienda y escapar con dinero en efectivo, electrodomésticos y otros elementos de valor.Ambos episodios reflejan una preocupación que también aparece en las estadísticas. El hurto a residencias sigue siendo uno de los delitos que más inquieta a los bogotanos y que continúa golpeando a familias de distintos sectores de la ciudad, incluso dentro de conjuntos cerrados y zonas que cuentan con sistema con sistemas de seguridad.De acuerdo con cifras entregadas por la Policía Metropolitana de Bogotá a EL TIEMPO, entre el 1.º de enero y hasta la fecha transcurrida de 2026 se han registrado 3.032 casos de hurto a residencias en la capital, frente a 2.631 reportados durante el mismo periodo de 2025. Esto representa un incremento del 15 por ciento.Las localidades más afectadas son Suba, Engativá, Usaquén, Kennedy y Bosa. Además, las autoridades identificaron que los días jueves, viernes y sábado concentran buena parte de la actividad delincuencial, especialmente durante la madrugada y alrededor del mediodía.Hurto a residencias Foto:Policía Metropolitana de BogotáEn materia operativa, la Policía Metropolitana reportó 43 capturas en flagrancia y cinco mediante orden judicial relacionadas con este delito durante lo corrido del año.El comportamiento de Bogotá contrasta con la tendencia nacional. Según cifras de la Policía Nacional, con corte al 11 de junio de 2026, en Colombia se registraron 10.398 casos de hurto a residencias frente a 11.107 reportados durante el mismo periodo de 2025. Esto representa una reducción de 709 casos y una disminución del 6,4 por ciento.Mientras el país muestra una leve mejoría, en Bogotá las autoridades, expertos y comunidades residenciales coinciden en que el fenómeno está cambiando y que las bandas delincuenciales están utilizando modalidades cada vez más sofisticadas para identificar oportunidades y vulnerabilidades.Cifras de hurto a residencias. Foto:Policía Metropolitana de BogotáUno de los casos que más llamó la atención ocurrió en Marruecos. Según las víctimas, varios delincuentes armados ingresaron a la vivienda utilizando una llave, sin necesidad de forzar puertas o ventanas. Una vez dentro, amordazaron y golpearon a los ocupantes antes de llevarse televisores, dinero en efectivo, objetos de valor y decenas de pares de tenis que eran comercializados por la familia.Las pérdidas superaron los 50 millones de pesos. Los afectados aseguraron que gran parte de la mercancía representaba el sustento económico de varias familias y pidieron a las autoridades acelerar las investigaciones para identificar a los responsables.El segundo caso se presentó en el barrio El Galán, en Engativá. Allí, delincuentes ingresaron a una vivienda ubicada dentro de un conjunto residencial luego de vulnerar una de las rejas perimetrales del predio. Actualmente, investigadores de la Policía analizan cámaras de seguridad y otros elementos probatorios para establecer la identidad de los responsables.Todos estos elementos les fueron incautados a banda de hurto a residencias. Foto:Policía Metropolitana de BogotáPara Andrés Nieto, experto en seguridad, buena parte de la explicación está en la evolución de las modalidades utilizadas por los delincuentes. Según señaló, uno de los mecanismos más frecuentes sigue siendo el engaño. Los delincuentes se presentan como funcionarios de empresas de servicios públicos, técnicos o representantes de compañías privadas para ingresar a las viviendas sin necesidad de ejercer violencia. “No necesariamente ingresan porque la vivienda esté sola. Muchas veces aprovechan la presencia de menores de edad o adultos mayores y logran entrar mediante engaños”, explicó.Otra modalidad está relacionada con el denominado factor oportunidad. Puertas abiertas, ventanas sin asegurar, terrazas accesibles o controles deficientes terminan facilitando el ingreso de los delincuentes. A esto se suman los seguimientos previos realizados durante días o semanas.Según Nieto, muchas organizaciones criminales estudian las rutinas de sus víctimas, revisan redes sociales y aprovechan la información que las propias personas publican sobre viajes o ausencias prolongadas. “El hurto a viviendas, en la mayoría de los casos, no se hace con violencia ni con armas. Muchas veces ocurre a plena luz del día para evitar sospechas”, señaló.El experto también advirtió sobre una modalidad que continúa afectando principalmente a menores de edad y adultos mayores: las llamadas engañosas mediante las cuales los delincuentes convencen a las víctimas de entregar dinero, joyas u otros bienes bajo falsas historias relacionadas con secuestros o emergencias familiares. Sin embargo, para Nieto existe un elemento que aparece repetidamente en muchos de los casos investigados. “La mayoría de los fallos no son por los sistemas de seguridad o por las personas encargadas de la vigilancia, sino por errores humanos de los propios residentes”, afirmó.Una visión similar tiene José Orlando Carrillo, experto en seguridad ciudadana, quien considera que el principal reto sigue siendo convertir la seguridad en una práctica cotidiana y no únicamente en una reacción frente a los hechos consumados. “La seguridad aún no se ha convertido en cultura. Cuando los ciudadanos entendamos que la seguridad hace parte de nuestra cultura podremos reducir este y otros delitos”. Carrillo advierte que muchas personas continúan dejando copias de las llaves en porterías, informan a terceros cuándo salen de viaje, comparten horarios de ingreso y salida o descuidan medidas básicas de protección que terminan facilitando el trabajo de los delincuentes.El experto también se refirió a un debate que cada vez aparece con más frecuencia en conjuntos residenciales: la reducción de personal de vigilancia y la implementación de sistemas automatizados para disminuir costos de administración. “Los equipos electrónicos no atrapan delincuentes. La vigilancia humana puede retardar o dificultar el acceso de estas personas. Lo ideal es que exista una combinación entre tecnología, monitoreo y capacidad de reacción”, afirmó.En la misma línea, un analista en seguridad consultado por EL TIEMPO, que pidió reserva de su identidad, considera que el tema merece una revisión más profunda. Según explicó, en varios conjuntos residenciales han surgido propuestas para reducir gastos mediante la disminución de turnos de vigilancia o el reemplazo parcial de personal por sistemas automatizados.La policía debe combatir a diario el delito de hurto a residencias. Foto:Policía Metropolitana de BogotáA su juicio, no puede establecerse una relación directa entre estas decisiones y el aumento de los hurtos. Sin embargo, sí considera que podrían generarse mayores oportunidades para los delincuentes cuando esas medidas no vienen acompañadas de protocolos adicionales de protección, monitoreo y reacción.Desde el Concejo de Bogotá también se han expresado preocupaciones sobre el comportamiento del delito. La concejal Diana Diago planteó la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y judicialización frente a un fenómeno que continúa afectando la tranquilidad y el patrimonio de miles de familias bogotanas.Mientras continúa el debate sobre las causas y las soluciones, autoridades y expertos coinciden en que la prevención sigue siendo una de las herramientas más efectivas. Verificar plenamente la identidad de quienes solicitan ingresar a una vivienda, evitar divulgar información sobre viajes o ausencias prolongadas, mantener asegurados los accesos y reportar cualquier situación sospechosa continúan siendo medidas fundamentales.A las puertas de una nueva temporada vacacional, la principal advertencia es que los delincuentes siguen encontrando oportunidades allí donde aparecen los descuidos. Y aunque las estadísticas son importantes para medir la dimensión del problema, detrás de cada caso hay familias que no solo pierden dinero o pertenencias, sino también la sensación de seguridad dentro del lugar que debería ser el más protegido de todos: su hogar.Evite ser víctima de este delitoVerifique siempre la identidad de técnicos, funcionarios o personal de empresas que soliciten ingresar a su vivienda. Evite publicar en redes sociales información sobre viajes, ausencias prolongadas o rutinas familiares.Fortalezca las medidas de seguridad de su residencia.Mantenga una comunicación constante con vecinos y administradores para reportar movimientos sospechosos.Si observa personas o vehículos extraños merodeando el sector, tome nota de las características y repórtelas oportunamente a las autoridades.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.com Lea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.