Análisis Exclusivo suscriptores Aunque funcionarios de ambos países afirman que un acuerdo está cerca, las filtraciones revelan discrepancias sobre los compromisos asumidos.Un automovilista circula por la plaza Vanak en Teherán el 10 de junio de 2026. Foto: AFPSUBEDITOR DE LA SECCIÓN INTERNACIONAL13.06.2026 22:29 Actualizado: 13.06.2026 22:29
La línea que separa un acuerdo de paz del recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente parece hoy más delgada que nunca. Los ataques y contraataques de las últimas semanas, sumados a los anuncios de negociaciones, amenazas militares y promesas de una salida diplomática, mantienen a la región, a los mercados energéticos y a los actores internacionales en un escenario de incertidumbre. Lo que parecía encaminado hacia una nueva escalada bélica hace apenas unas horas volvió a transformarse el viernes en un posible compromiso entre Estados Unidos e Irán. LEA TAMBIÉN Los anuncios contradictorios del presidente Donald Trump tampoco ayudan a disipar las dudas. Esta misma semana amenazó con lanzar nuevos ataques contra Irán, aseguró que respondería “muy fuerte” a las acciones de Teherán y, posteriormente, decidió suspender los bombardeos argumentando avances en las conversaciones.El comportamiento no es nuevo.De acuerdo con un recuento realizado por CNN, desde el 23 de marzo Trump ha asegurado en al menos 39 ocasiones que un acuerdo con Irán está próximo a concretarse.La volatilidad de las declaraciones del mandatario refleja la complejidad de una guerra que, desde finales de febrero, alteró el equilibrio regional y convirtió al estrecho de Ormuz, al programa nuclear iraní y al conflicto en Líbano en piezas de una negociación mucho más amplia que un simple alto el fuego.El viernes, sin embargo, las señales parecían apuntar hacia un desenlace diplomático. Tanto Irán como Pakistán –que actúa como mediador en parte de las conversaciones– aseguraron que el acuerdo nunca había estado tan cerca. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó que el memorando de entendimiento negociado en Islamabad se encuentra en su fase más avanzada, mientras que el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, fue incluso más lejos al señalar que ya existe un “texto final consensuado”.El presidente estadounidense Donald Trump. Foto: AFPDesde Washington, el optimismo fue más moderado. Un alto funcionario estadounidense citado por AFP estimó que las probabilidades de firma oscilan entre el 80 y el 85 por ciento, una cifra elevada para una negociación que hasta hace pocos días parecía estancada por los intercambios militares.No obstante, la sensación predominante sigue siendo la incertidumbre. El principal problema es que nadie parece tener completamente claro cuál es el contenido real del acuerdo.Mientras medios iraníes cercanos a sectores conservadores divulgaron un borrador de 14 puntos que preservaría varias de las principales exigencias de Teherán, funcionarios estadounidenses sostienen que el texto acordado es sustancialmente distinto. Trump incluso rechazó públicamente la versión difundida por la prensa iraní y aseguró que los términos filtrados “no tienen nada que ver” con los compromisos alcanzados por escrito.Además, fue más allá al señalar a los negociadores de Irán como “personas muy deshonrosas a la hora de negociar”. “Con ellos no se puede actuar de buena fe. ¡INCREÍBLE!”, aseguró el mandatario estadounidense en su red Truth Social, usando mayúsculas.Las diferencias, en todo caso, son profundas. Según la agencia iraní Mehr, el borrador permitiría a Irán mantener el control sobre el estrecho de Ormuz, conservaría su derecho al enriquecimiento de uranio y facilitaría el rápido desbloqueo de 24.000 millones de dólares en activos congelados. LEA TAMBIÉN La versión estadounidense es radicalmente diferente. Funcionarios de Washington sostienen que Irán aceptó destruir y retirar su material nuclear, desmantelar su programa atómico, mantener congelados sus fondos hasta verificar el cumplimiento de los compromisos, garantizar la apertura de Ormuz y cesar el financiamiento a organizaciones consideradas terroristas por Estados Unidos.La distancia entre ambas narrativas ayuda a explicar por qué, pese al optimismo oficial, los analistas mantienen la cautela.“Es muy difícil saber qué está pasando”, resumió Steve Sosnick, de la plataforma Interactive Brokers, en declaraciones a AFP. El experto recordó que el mercado ya escuchó decenas de veces anuncios sobre un acuerdo inminente sin que este termine de concretarse. “Ya nos han anunciado al menos 30 veces, o incluso cerca de 40 o más, que algo va a suceder”, añadió.Ese vaivén refleja también las dificultades políticas que enfrenta el presidente estadounidense. La guerra, iniciada tras los ataques israelíes y estadounidenses contra Irán el pasado 28 de febrero, se convirtió en un conflicto impopular dentro de Estados Unidos y genera preocupaciones por su impacto económico dentro y fuera del país, especialmente en los mercados energéticos.De hecho, la reacción de los inversionistas ofrece una muestra del nivel de sensibilidad que hay en este momento. Tras conocerse las señales positivas sobre las negociaciones, el precio del petróleo volvió a caer por debajo de los 90 dólares por barril. Sin embargo, los mercados continúan operando con prudencia ante el riesgo de que una ruptura de último momento reactive las hostilidades.Los puntos críticosPero más allá de las señales de optimismo, las diferencias entre las partes siguen concentradas en los aspectos más sensibles de la negociación, justamente los tres que impiden hasta ahora una salida definitiva al conflicto.De acuerdo con información revelada por funcionarios iraníes y regionales a The New York Times, el borrador de memorando de entendimiento no resolvería de manera inmediata el tema nuclear. En cambio, establecería un período de negociaciones de 60 días durante el cual se suspenderían las hostilidades para discutir el futuro del programa atómico iraní.Un hombre pasa junto a la bandera nacional de Irán. Foto:AFPEse detalle resulta especialmente sensible para Israel debido a que el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu considera que cualquier acuerdo que no elimine de forma definitiva las capacidades nucleares iraníes podría terminar fortaleciendo a Teherán. Por ello, Netanyahu reiteró este viernes que mientras él permanezca en el cargo, Irán no obtendrá armas nucleares y aseguró que mantiene una posición plenamente coordinada con Trump.Las reservas israelíes son comprensibles si se tiene en cuenta que el eventual acuerdo, según diversas filtraciones, no define qué ocurrirá con las existencias de uranio enriquecido de Irán ni establece compromisos inmediatos sobre su desmantelamiento.El estrecho de Ormuz constituye otro punto de tensión. Las versiones divulgadas hasta ahora coinciden en que el acuerdo contemplaría la reapertura del paso marítimo y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes. Sin embargo, persisten diferencias sobre quién tendría el control efectivo de la zona y bajo qué condiciones operaría durante los próximos meses.Finalmente, aparece el caso de Líbano, país que sufre las peores consecuencias de la guerra. Irán insiste en que cualquier pacto debe incluir el cese de las hostilidades en todos los frentes, incluido el conflicto entre Israel y Hezbolá. Washington, por el contrario, prefiere tratar el expediente libanés como una cuestión separada. LEA TAMBIÉN Aun así, tanto las filtraciones iraníes como las informaciones conocidas sugieren que el borrador actual sí contempla una suspensión inmediata de los combates en Líbano. Incluso, según declaraciones del canciller Araqchi, Teherán exige que Israel retire sus fuerzas de territorio libanés y detenga los ataques como parte del entendimiento final.Por ahora, lo único claro es que las negociaciones parecen encontrarse en su momento más decisivo desde que comenzó la guerra. Diversas fuentes apuntan a que una eventual firma podría realizarse en los próximos días en Ginebra, Suiza, con delegaciones encabezadas por el vicepresidente estadounidense JD Vance y altos representantes iraníes.Sin embargo, después de meses de anuncios prematuros, amenazas cruzadas y cambios repentinos de posición, pocos se atreven a dar por hecho el acuerdo.CAMILO A. CASTILLO - Subeditor Internacional - X: (@camiloandres894) Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













