Francesc PeirónNueva York. Corresponsal 13/06/2026 19:29 Actualizado a 13/06/2026 19:48 Donald Trump ya no está en la fachada del Kennedy Center tras una lucha tenaz del presidente por permanecer ahí.Decenas de ciudadanos residentes en Washington decidieron pasar la noche del viernes al raso, frente al pórtico del Kennedy Center. Los trabajadores que montaron el andamio para la ocasión jamás habían recibido tantos aplausos y aclamaciones.Esos operarios eran los encargados de retirar las letras que componen el nombre del presidente Donald J. Trump, que él decidió, a mayor gloria, colocarlas en esa fachada sin permiso del Congreso. El juez determinó que eso era ilegal y dio de plazo hasta la medianoche para quitar lo que muchos consideraban era un insulto y un intento de apropiarse de la leyenda del presidente mártir.Entre la tormenta y la resistencia de Trump, que nunca acepta que le lleven la contrario en su proyecto de vanidad, lucha que se concretó en los recursos del Departamento de Justicia para revertir la decisión, el magistrado estableció un nuevo plazo. Al mediodía de este sábado debía estar concluida la tarea.Un trabajador durante las tareas de retirada del nombreCliff Owen / Ap-LaPressePocos minutos antes de ese límite, un funcionario de ese recinto dedicado a las artes escénicias informó al juez federal que todas las referencias al presidente Donald Trump, tanto dentro como fuera del edificio y en internet, habían sido eliminadas del Kennedy Center, en cumplimiento de la orden del tribunal.Sin embargo, los ciudadanos seguían ahí. Querían ver con sus ojos cómo había quedado la intervención en el pórtico. Sucedía que era imposible porque los operarios colocaron un toldo que tapaba el área concreta. Era como si Trump no quisiera exhibir la vergüenza de esa derrota, aunque había suspicaces que, sabiendo como actúa esta administración, temían que hubieran metido al juez.Los trabajadores de la construcción comenzaron a retirar el nombre de la fachada del edificio a primera hora de la mañana del sábado, seis meses después de que una junta directiva seleccionada personalmente por el presidente votara a favor de cambiar la identificación del icónico recinto añadiéndole su nombre.Las letras fueron puestas ahí el pasado diciembre. Un juez federal dictaminó en mayo que el nombre de Trump debía ser retirado antes del 12 de junio, al considerar que la junta directiva del centro no tenía autoridad para cambiar unilateralmente el nombre del edificio.“El Congreso le dio su nombre al Kennedy Center y solo el Congreso puede cambiarlo”, determinó el magistrado Christopher Cooper el pasado día 29.A última hora de la noche del viernes, el Departamento de Justicia solicitó una prórroga de 12 horas para demostrar su cumplimiento de la orden judicial, atribuyendo el retraso a “tormentas eléctricas”.“Los trabajos de retirada están actualmente en curso y los demandados esperan que concluyan durante las primeras horas de la mañana del 13 de junio de 2026”, informaron los abogados del Gobierno.Trump planteó por primera vez la posibilidad de añadir su nombre a este centro en una publicación de su red social en agosto del 2025.En un último intento por detener la orden del juez, el Kennedy Center solicitó la noche del jueves que se bloqueara la ejecución. El juez rechazó esa petición, pocas horas antes de que venciera el plazo para retirar el nombre de Trump.En un escrito presentado ante un tribunal federal de apelaciones, el centro argumentó por primera vez que retirar el nombre de Trump del edificio obligaría a devolver cientos de millones de dólares recaudados para las obras de renovación, debido a una modificación previamente no anunciada de los estatutos internos del centro.Los curiosos y notarios de la realidad esperaban. Tal vez la carpa era muy temporal o el Kennedy Center tenía intención de mantenerla ante un posible cambio por el tribunal de apelación o una aprobación del Congreso. Trump nunca quiere perder.