Cuando terminó el Mundial de Qatar 2022, Ramiro Merizalde tomó una decisión que no quiso volver a postergar. A sus 67 años abrió una cuenta de ahorro programado y empezó a guardar dinero con el objetivo específico de asistir por primera vez a un Mundial antes de que el tiempo le jugara en contra.Cuatro años después, ese plan lo llevó a preparar maletas, organizar documentos y coordinar un viaje junto con su esposa, Carmen Salazar. “Ya voy de 70 años, me voy al Mundial porque me voy”, recordó.PublicidadLa frase nació cuando terminó el torneo disputado en Qatar. Mientras millones de personas observaban el cierre del campeonato por televisión, Ramiro comenzó a pensar en el siguiente.Sabía que la edición de 2026 tendría partidos en Estados Unidos, Canadá y México. La cercanía representaba una oportunidad distinta a la de campeonatos anteriores realizados en lugares mucho más lejanos. Fue entonces cuando decidió empezar a ahorrar.No se trataba de guardar grandes cantidades de dinero. La estrategia consistió en separar una parte de sus ingresos cada mes y mantener la disciplina durante varios años.PublicidadPublicidad“Faltaban cuatro años, luego dos, después un año, después seis meses y ahora llegó la hora cero”, comentó.Ramiro es propietario de una empresa turística en la que durante años trabajó organizando viajes para otras personas, mientras mantenía pendiente uno de los recorridos que más deseaba realizar.En enero adquirió los pasajes aprovechando el descuento correspondiente a la tercera edad. “Poco a poco se ha ido dando para que esto se haga realidad”, expresó.La espera y el apoyo incondicional de Carmen SalazarA diferencia de quienes organizan este tipo de viajes en cuestión de meses, Ramiro convivió durante cuatro años con la expectativa de que llegara el momento de partir.Cada vez que se acercaba una nueva fecha mundialista o aparecían noticias relacionadas con la selección ecuatoriana, recordaba el objetivo que tenía pendiente.Su esposa, Carmen, fue testigo de todo ese proceso.PublicidadEscuchó conversaciones sobre estadios, ciudades anfitrionas y posibles rutas de viaje. Observó cómo avanzaba el ahorro y cómo el proyecto dejaba de parecer un deseo lejano para convertirse en algo concreto. Por eso decidió acompañarlo.“Él toda la vida ha querido ir a algún Mundial. Trabajó duro para esto y se lo merece”, manifestó con lágrimas en los ojos.Un viaje de 18 días entre fútbol y turismo en Estados UnidosLa pareja permanecerá 18 días fuera del país. Su primer destino será Nueva York. Después continuará hacia Nueva Jersey, ciudad que servirá como punto de apoyo para trasladarse a distintos lugares relacionados con el torneo.Entre sus principales objetivos figura el partido entre Ecuador y Costa de Marfil. Sin embargo, el viaje no estará dedicado únicamente al fútbol.Ramiro aprovechó la ocasión para incluir actividades turísticas y reencontrarse con amistades que viven en Estados Unidos.Una de ellas es Pepe Ortiz, amigo suyo radicado en Nueva York, con quien espera compartir parte de su estadía. “Vamos a hacer turismo también”, manifestó.Dentro de la lista de lugares que quiere conocer aparece uno que guarda relación con otra de sus aficiones. Ramiro espera visitar la famosa escalinata utilizada en las películas de Rocky en Filadelfia.Recuerda haber visto esas producciones hace varias décadas y considera que estar allí será uno de los recuerdos más especiales del viaje.El regreso a Ecuador con un sueño cumplidoLa pareja planea asistir al banderazo organizado por aficionados ecuatorianos antes de los encuentros de la selección.Ramiro afirma que gran parte de la emoción está relacionada con compartir el ambiente que se genera alrededor del torneo y encontrarse con compatriotas que llegarán desde distintos lugares.Aun así, mantiene los pies sobre la tierra respecto a la duración del viaje.Aunque le gustaría permanecer más tiempo en caso de que Ecuador avance de ronda, reconoce que debe regresar a cumplir obligaciones pendientes.La fecha de retorno ya está definida. Después de 18 días en Estados Unidos, Ramiro y Carmen volverán a Ecuador con la satisfacción de haber cumplido una meta que comenzó a construirse cuatro años atrás.A partir de esto, considera que los sueños no siempre dependen de grandes ingresos económicos, sino de planificación y constancia. “Hay que reunir. Los que no tenemos mucho dinero tenemos que hacer un ahorro programado y así se cumplen los deseos”, señaló.Carmen lo escuchaba mientras sonreía. Conoce la historia detrás de cada etapa del proyecto y recuerda los años en que el Mundial parecía una posibilidad distante. Ahora lo logrará acompañado por la persona que presenció cada paso de ese recorrido. (I)