A fines del año pasado, la Asociación Nacional Automotriz (Anac) proyectaba que en 2026 se vendería del orden de los 335 mil autos en Chile, un 8% más que el año anterior. Pero la guerra en Irán y la consecuente alza en los precios de los combustibles y la inflación provocó un freno en las auspiciosas expectativas del rubro. Salvo en algunos casos.En Toyota dicen que pese a que el resto de la industria sí fue golpeada, sus números no se vieron afectados. Y son cifras relevantes, tomando en cuenta que desde hace tres años es la marca de autos más vendida en Chile. La contingencia de los combustibles, en todo caso, vino sólo a ratificar el pronóstico conservador de crecimiento del mercado chileno que tenía la japonesa.“Este año va a ser un poco plano, va a haber un leve crecimiento”, dice Ignacio Funés, director ejecutivo de Toyota Chile, importador que no es filial del grupo Toyota sino que es 100% propiedad de otro conglomerado nipón, Mitsui.“A futuro, creo que el mercado no va a tener esos saltos tan grandes: va a seguir creciendo, pero más o menos siguiendo la misma tendencia que ahora”, acota. “El 2027 podría estar en un rango de crecimiento del 3% al 5% comparado con este año. Y Toyota se va a mover en la misma línea que la industria”, prevé.La industria llegó a vender más de 400 mil autos en 2018. Pero esos niveles hoy se ven lejos. Y poco probable de alcanzarlos. Porque Chile se ha transformado en un mercado automotor maduro a nivel regional.“Le falta todavía madurar, si lo comparamos con Estados Unidos o Europa, pero dentro de la región es un mercado bastante maduro, donde la tasa de motorización es alta”, explica Funés. “Por lo que hay cada vez menos espacio para que el mercado crezca en volumen. Todavía hay, pero no es el mismo que era”.Chile hoy tiene una tasa aproximada de 3,6 habitantes por auto y hace una década ese indicador superaba los 5.“Eso hace que sea más desafiante encontrar esos espacios de mercado para crecer. En simple: antes la sensación era que estábamos esperando a que nos compraran un auto, hoy hay que salir a venderlos”, explica. “El mercado está virando desde un negocio de venta hacia un negocio de retención, más de renovación que de crecimiento”, agrega.Y hay factores circunstanciales que también impiden un mayor crecimiento: el tipo de cambio, que se ha mantenido alto en Chile y que eleva los precios de los autos; y las regulaciones, como las estrictas normas de emisión, que también los encarecen.El diverso efecto del alza de la bencina Actualmente, cerca del 40% de las ventas de Toyota en Chile son de autos de bajas emisiones, principalmente híbridos tradicionales o no enchufables. Esto significó que el impacto del alza de los combustibles del 26 de marzo fuese amortiguado. Además, implicó que sus cotizaciones de este segmento se duplicaran en abril. En el caso de los autos de gasolina sí hubo un descenso en ventas ese mes, pero que se recuperó en mayo y junio.“En mayo ya volvimos a los niveles prealza de combustibles”, asegura y sorprende: “Para nosotros, ha sido un buen primer semestre. Pese a las contingencias, cumplimos nuestro presupuesto y estuvimos un poco por sobre nuestro plan inicial”, pues subieron levemente su participación de mercado del 7,8% al cierre de 2025 al 8,05% hoy en día. “Es muy difícil ganar participación, así que cuando se ganan 0,2 o 0,3 puntos, se celebra”, dice.Después de Toyota, las marcas más vendidas en Chile, según el ranking al cierre del año pasado, eran Hyundai, con 7%; Suzuki, con 6,9%; Kia, con 6,1%, y Chevrolet, con 5,8%.10 Junio 2026