Laura Linney irrumpió en la industria de Hollywood allá por 1992. Su versatilidad para el drama, la comedia y su faceta de productora, le valieron tres premios Emmy y tres nominaciones al Oscar. A lo largo de más de tres décadas se consolidó como una actriz reconocida en televisión, cine y teatro. Tiene más de otros 80 títulos constatados por IMDb, entre los que figuran Love Actually, Historias de San Francisco, La familia Savages, Puedes contar conmigo y Kinsey. Uno de los papeles que interpretó es el de Cathy Jamison en la serie The Big C, disponible en Netflix.En la ficción de cuatro temporadas interpretó a una maestra de secundaria de los suburbios de Minneapolis, esposa y madre, que se enfrenta a un diagnóstico de cáncer avanzado. Hay un hilo conductor en sus papeles, todos personajes femeninos donde la sutileza de las angustias y frustraciones de las mujeres que interpreta buscan diversificar y salir de los lugares comunes.En Ozark, la otra gran serie de Netflix que protagonizó junto a Jason Bateman, ambos se ponen en la piel de una pareja que se ve envuelta en un conflicto con un cártel mexicano. La primera vez que le dieron el guion consideró que su personaje, Wendy, era poco convincente y necesitaba desarrollarse más.En una entrevista con The Guardian reveló que pidió que lo reescribieran para que no fuese el típico rol de la esposa del protagonista en un western narco lleno de hombres. Le hicieron caso y la serie arrasó en la plataforma y lideró el ranking de lo más visto durante meses.De hecho, cuando Ozark estrenó su cuarta y última temporada en 2022 alcanzó 2.904 millones de minutos reproducidos en Estados Unidos, según la medidora de audiencia Nielsen.De maestra a actriz frente las cámarasLinney es la hija de Romulus Linney, un prolífico dramaturgo norteamericano que ganó dos premios de la Crítica Nacional. El contacto directo con el teatro, estar detrás de bastidores desde que era niña y verlo crear historias, fue una gran inspiración para ella.Sin embargo, vio las luces y sombras de todo el proceso. "Ser escritor no es fácil, vi a mi padre luchar mucho; tuvo éxito artístico, pero nunca comercial, y eso no siempre fue fácil para él", reconoció en la misma entrevista con The Guardian."No siempre fue una persona fácil. Era maravilloso, pero también muy difícil", confesó. Su padre murió a los 80 años el 15 de enero de 2011, a causa de cáncer de pulmón, en su casa de Germantown, Nueva York.El New York Times le dedicó un extenso obituario al dramaturgo y recordó una de sus citas célebres: "Cuando todo esto termine, mi escritura constituirá la totalidad de mi ser, seguiría escribiendo incluso si mis obras nunca llegaran a representarse; las decisiones que tomo al escribir tienen mucho que ver conmigo mismo como una personalidad en desarrollo, de modo que, al final, tu escritura es realmente tu destino. Se trata de encontrar esa esencia que solo tú puedes expresar".Ann Leggett, la madre de Linney, trabajaba como enfermera en el Memorial Sloan Kettering, un hospital oncológico en el lado este de Manhattan. Mucho de lo que muestra y los mensajes que da la serie The Big C bien podrían estar inspirados en algunas anécdotas que le contaba su mamá cuando llegaba a casa, mientras que otras podrían evocar el recuerdo del diagnóstico de su padre.El matrimonio se separó cuando la futura actriz era muy pequeña. Creció viajando de una punta de la ciudad a la otra en el autobús, desde el apartamento de donde vivía con su madre para ver a su padre en el lado oeste."Eran tan diferentes que a veces sentía que las partes de mí que se parecían a mi madre estaban en guerra con las partes de mí que se parecían a mi padre", expresó.Describió a su madre como una "heroína" por la forma en que salió adelante después del divorcio. "Amable y cariñosa, hermosa y femenina, me crió sola en los años 60' y 70' en Manhattan, con un trabajo a tiempo completo", comentó."Yo estaba bien, no me derrumbé ni tuve problemas con las drogas; me fue bien en la escuela y resulté ser una buena persona, lo que se debe en gran parte a ella", manifestó.Tras ver la experiencia de su padre y las frustraciones de las que fue testigo, no le fue fácil admitir que quería ser actriz. Tras estudiar en la Universidad de Brown en Rhode Island, regresó a Manhattan para estudiar teatro en Juilliard y se dedicó a la enseñanza a tiempo completo hasta los 26 años."Trabajé entre bastidores, hice mucho teatro. Estudié, aprendí mucho y recién después me lancé a la actuación", indicó. En 1993 formó parte de la adaptación televisiva de Tales of the City (Historias de San Francisco) y ese fue su gran salto a la fama en la industria hollywoodense."Las cámaras me asustan, pero los aspectos técnicos de trabajar en cine y televisión, de contar una historia de forma fragmentada, me parecen interesantes y divertidos", explicó en diálogo con The Guardian.Linney definió la televisión actual como "particularmente exigente". En 2008, cuando interpretó a Abigail Adam en John Adams , la miniserie histórica de HBO que ganó 13 premios Emmy, lo hizo bajo la dirección de un solo director, Tom Hooper, y toda la serie ya estaba escrita antes de que se filmara.En cambio, nueve años después, empezó a rodar las escenas de Ozark mientras aún se estaba escribiendo el final de la serie. La rotación de los equipos, las locaciones, la adaptación a las tecnologías y la forma de trabajar cambiaron por completo.Incluso confesó que estuvo a punto de rechazar la serie por motivos geográficos. Se filmaba en Atlanta y eso implicaba estar muchos días muy lejos de su casa. A los 62 años tiene varios proyectos en marcha, pero todos tienen una cláusula específica: poder pasar tiempo con su hijo. La maternidad de Laura Linney Linney llevaba muchos años intentando ser madre junto a su esposo, Marc, un agente inmobiliario al que conoció en el festival de cine de Telluride de 2004 .El bajo perfil que la caracteriza hizo que fuese una gran sorpresa para los medios que anunciara su maternidad a los 50 años. Dio a luz de forma natural a su hijo, Bennett Armistead Schauer, el 8 de enero de 2014.Cuando el bebé cumplió su primer mes y la actriz estrenó las cinco décadas, hizo el anuncio oficial ante los medios. "No es que haya querido que mi embarazo fuese secreto, simplemente no salí a anunciarlo, pero fui al teatro con una panza de ocho meses", aclaró en una entrevista en el living de Live whit Kelly and Mark."Está claro que fui madre muy grande, tuve muchos intentos fallidos y dolorosos antes, así que quería asegurarme de que esta vez mi bebé sí llegue al mundo y que estuviese bien", reveló en el mismo reportaje."No es que sea partidaria de tener hijos a una edad avanzada, pero para mí es maravilloso y estoy profundamente agradecida. La gente me decía: 'Tu vida va a cambiar cuando tengas hijos'. Y yo pensaba: '¡Qué bien! ¡Quiero que mi vida cambie!'", indicó."Solo hay una desventaja en tener un hijo a la edad a la que yo lo tuve, y es la agridulce realidad de la cronología. Espero prepararlo de tal manera que cuando llegue el momento, aunque cualquiera puede morir en cualquier momento, pero es poco probable que yo esté viva cuando él tenga 50 años. Incluso cuando tenga 40 es poco probable. Pero aparte de eso, no hay ninguna desventaja, ninguna", resumió.Se acuerda de estar despierta a las 4:30 de la madrugada cuando Bennett un bebé y aunque estaba agotada, disfrutaba mirarlo por horas. "Cuando no crees que eso te vaya a pasar y de alguna manera sucede, hay un aspecto espiritual innegable porque no das nada por sentado", sostuvo. Cuando empezó a filmar Ozark su hijo tenía tres años y desde entonces impuso una cláusula que aplica en todos los contratos: que se le permitía tomarse cuatro días libres cada siete para regresar a su casa en Brooklyn.Su esposo es quien pasa más tiempo en casa y la madre de Linney aún vive en Manhattan. "Mi mamá es la mejor versión de sí misma cuando está con mi hijo, se me llena el corazón de alegría al verlos juntos", dijo conmovida."Siento que estoy en un momento de mi vida donde ya no quiero pasar tiempo con personas que no me agradan o no admira. Es inevitable cuando uno es joven, a veces por falta de alternativas, a veces por falta de criterio, pero encontrarse en un set con la gente equivocada es horrible", manifestó.Trabajar con personas afines, gustos similares y una definición parecida de lo que es "bueno" en la vida. Ese es su objetivo cuando acepta un proyecto."Si trabajas con gente que no valora lo que tienes para ofrecer, es desmoralizador y te sentís muy sola", aseguró. "El trabajo sigue siendo importante, pero incluso antes de Bennett yo ya había alcanzado una perspectiva clara sobre la industria de la actuación", aclaró."Soy humana, así que voy a estar nervioso, voy a dudar y a preocuparme siempre. Mucho escapa de mi control, pero intento aprender algo, pasarlo bien, aportar algo y hacer lo mejor que pueda", reflexionó.En julio de 2022 su madre, su esposo y su hijo la acompañaron para un evento que coronó su trayectoria. "¡¿Qué?! Me dieron una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. La idea de tal cosa habría sido impensable para mí cuando era joven, así que fue un día muy dulce y alegre", escribió en su cuenta de Instagram."Gracias a todo mi equipo por hacerme parecer como si perteneciera a este mundo hollywoodense. Todavía no me lo creo", reconoció. Aquella distinción demostró que por más bajo perfil que cultive, su paso por la industria merece reconocimiento, y su historia es tan profunda como los personajes que elije representar.
Las reflexiones de la actriz Laura Linney: su embarazo a los 50, la cláusula que no negocia y su sorpresa al recibir una estrella en Hollywood
La vida de la protagonista de "The Big C" y "Ozark", dos exitosas series de Netflix que se convirtieron en fenómenos globales.Tiene 62 años y un hijo de 12: su maternidad, su visión sobre la industria audiovisual y el legado familiar que la marcó.












