La organización humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras encontró un patrón de abusos y explotación sexual por parte de algunos empleados locales y extranjeros que trabajaban en Chad a lo largo de la frontera con Sudán, en algunos casos dirigiéndose a niñas menores o intercambiando comida o empleos por sexo con refugiadas, según un memorando interno confidencial obtenido por The Associated Press.El reporte de MSF —finalizado en julio y revelado por primera vez por la AP el sábado— registró 59 denuncias de abuso y señaló que 18 miembros del personal fueron despedidos y vetados para futuros empleos. En algunos casos, según dijo el grupo a la AP, no se pudieron verificar las denuncias o no fue posible identificar a los responsables. El informe indicó también que algunos de los casos de explotación reiterada sugerían un posible “tráfico sexual” organizado.
La organización manifestó que abrió la investigación, que se prolongó durante meses, en respuesta a reportes de la AP según los cuales varias mujeres habían acusado a empleados de explotarlas sexualmente en asentamientos para desplazados en Chad, a donde cientos de miles de personas huyeron escapando de la devastadora guerra civil en Sudán, que va por su cuarto año. El reporte atribuyó a la AP haber desempeñado “un papel fundamental como denunciante externo”.











