Actualizado 13/06/2026 - 09:34h.

El caso de Alexéi Navalny conmocionó al mundo. El gran azote de la corrupción en Rusia y el mayor rival político de Vladímir Putin se desplomó envenenado en un avión cuando regresaba de Siberia. Tras salvar su vida en un hospital de Berlín, regresó a su país. Fue detenido en el mismo aeropuerto y terminó encarcelado en una prisión del Ártico, donde murió en extrañas circunstancias el 16 de febrero de 2024. En su celda fue capaz de dar forma en secreto y a trozos un libro tremendo, que fue remendado en el exterior. En 'Patriota' (editorial Península), vaticinaba su propia muerte. También trazó un recorrido por un país oscurecido por la larga y siniestra sombra de Putin y su autorretrato. El de un hombre inquebrantable, dueño de poderosas convicciones democráticas.

Yulia Navalnaya, su viuda, ha tomado ahora su testigo y se ocupa del legado. Ha convertido su vida en una misión. Exiliada en Alemania, aparece en una lista de extremistas elaborada por las autoridades rusas y no puede regresar a su país, aunque parece ostentar la misma fuerza y determinación que su marido. El miércoles inaugurará, entre grandes medidas de seguridad, el congreso de liderazgo femenino Santander WomenNOW en Madrid.