Hoy, cuando una publicación falsa, una fotografía difundida sin consentimiento o una acusación infundada se viralizan en cuestión de minutos, esperar al final de un proceso judicial puede resultar insuficiente. La velocidad de circulación de la información es probablemente la característica más relevante del entorno digital. Lo que antes podía quedar limitado a un ámbito reducido, hoy puede alcanzar a miles o millones de personas en muy poco tiempo. En ese contexto, la reparación posterior muchas veces no logra revertir completamente las consecuencias sufridas por la víctima. La afectación al honor, a la imagen, a la intimidad o a la identidad puede permanecer incluso después de que un juez reconozca la existencia del daño. Por esa razón, el concepto de prevención adquiere una importancia creciente dentro del Derecho moderno. Ya no se trata solamente de reparar, sino también de evitar que el daño ocurra o impedir que continúe expandiéndose. La prevención constituye una respuesta jurídica especialmente adecuada para los desafíos que plantea la sociedad digital.

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