El candidato de izquierda Iván Cepeda ha publicado por fin su plan de gobierno. En la noche del jueves, solo 10 días antes de la segunda vuelta presidencial, el senador del Pacto Histórico presentó un documento de 118 páginas con las principales propuestas de su campaña. Tres revoluciones para hacer de Colombia una potencia mundial de la vida es mucho más concreto y más moderado que las 400 hojas de discursos que compiló y difundió previamente como la hoja de ruta de su eventual gobierno: el nuevo plan elimina cualquier alusión a la Asamblea Nacional Constituyente y pone el énfasis en un gran acuerdo nacional que permita hacer las reformas sociales pendientes. También cambia la reivindicación de la fallida política de paz total por un modelo de “paz integral” que parte del cumplimiento del acuerdo con la guerrilla de las FARC. Estas dos modificaciones sustanciales buscan despejar los miedos y atraer a un sector de votantes de centro que pueden ser determinantes en la votación definitiva del 21 de junio. El programa del candidato progresista, que pretende profundizar muchas de las ideas del presidente Petro, se divide en tres revoluciones: una ética, una política y una socioeconómica. Revolución éticaCepeda asegura que la macrocorrupción es el gran problema de Colombia, con la presencia de redes criminales que capturan las instituciones estatales. Para combatirla, propone crear un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción con cinco pilares, que van desde fortalecer la Secretaría de Transparencia para emitir alertas tempranas hasta crear un Fondo de Reparación para las víctimas del saqueo. El encargado de liderar ese programa será el exministro de Defensa Iván Velázquez.De acuerdo con el documento, la primera medida del candidato será rebajar el salario del presidente y de otros funcionarios de alto rango. “Eliminaremos viáticos suntuosos, privilegios, ostentación y derroches; cada peso que ahorremos irá directamente a la inversión social para derrotar la pobreza” se lee en lo que es más un gesto simbólico que una reforma estructural, que presenta como acto visible de un cambio de cultura en el Estado. Revolución políticaLa propuesta de hacer una revolución política no es nueva para el senador. El eje principal de esa iniciativa es su propuesta de un gran acuerdo nacional, una iniciativa que ha repetido en los últimos años, y con la que busca articular a actores políticos, sociales, económicos y al movimiento popular en varios proyectos nacionales. Es, también, su respuesta a la asamblea constituyente que el gobierno de Gustavo Petro impulsó durante meses y abandonó días después de la primera vuelta.Cepeda propone construir consensos sin tocar la arquitectura constitucional con un acuerdo que, según el plan, no puede ser un pacto de élites ni de transacciones burocráticas, sino un diálogo amplio sobre los asuntos que el país tiene pendientes: las reformas sociales, la paz en los territorios, el narcotráfico, la minería ilegal y la transición energética. Entre las propuestas para cambiar el sistema político está reemplazar el Consejo Nacional Electoral, la máxima instancia electoral que ha sido criticada por estar compuesta por delegados de las bancadas en el Congreso. En su lugar, Cepeda propone crear una corte electoral autónoma, sin incidencia del Congreso en su conformación. También habla de fortalecer la financiación estatal en las campañas políticas y de hacer obligatorias las listas cerradas, paritarias y con alternancia para corporaciones públicas.El senador de izquierda también se alinea con una de las históricas luchas de Petro: que ninguna autoridad administrativa pueda suspender o restringir a un mandatario elegido por voto popular. Su plan recoge ese principio y lo incorpora con los estándares del Sistema Interamericano de Derechos Humanos en materia de derechos políticos.En el terreno judicial, el plan propone suprimir la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes —el organismo encargado de investigar al presidente de la República y los magistrados de las altas cortes, cuestionada por su inoperancia— y reemplazarla por una Comisión de Juristas independiente. Es una idea que intentó el gobierno Santos y que naufragó en su trámite en el Congreso. También plantea cambiar la forma en que se eligen el Procurador, el Contralor, el Defensor del Pueblo y los magistrados de altas cortes, que son ternados y luego elegidos en votación por el Senado de la República. Su apuesta es a que sean elegidos por meritocracia y no por mayorías políticas. Sobre el funcionamiento del Estado y la lucha contra el clientelismo, propone crear un Sistema Nacional de Alta Dirección Pública para que los cargos estratégicos sean ocupados por concurso y no por decisión discrecional de los presidentes, ministros o directores de entidades. También propone una modernización digital para que un ciudadano en un municipio apartado pueda hacer un trámite sin desplazarse, eliminar barreras burocráticas y abrir los datos públicos para que cualquier ciudadano pueda rastrear cómo se gastan los recursos del Estado. Revolución socioeconómicaEl programa plantea que los incrementos reales del salario mínimo estén asociados “a la productividad y al costo de vida” sin mencionar el salario vital, el argumento del presidente Petro para la histórica subida de 2026. Además, propone superar la dependencia de la exportación de materias primas y avanzar hacia una economía basada “en la producción, la industrialización, el conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación”. Uno de los puntos claves de esta revolución es transformar la banca pública “para diferenciarse de la banca comercial, con regulación propia que le permita asumir mayores riesgos y financiar tanto a sectores estratégicos como a la economía popular”. Otro asunto transversal del plan es la reforma agraria “como estrategia de desarrollo, programa de justicia social y fundamento de nuestra soberanía alimentaria”. De acuerdo con el programa, se crearán cooperativas y figuras asociativas que permitan a los campesinos “industrializar su producción, generar valor agregado, acceder a mercados en condiciones justas y proteger la biodiversidad del país”. Es un punto en el que el candidato y su equipo insisten: “La tierra democratizada debe traducirse en alimentos, empleo digno y encadenamientos productivos territoriales”. El plan también propone crear un sistema nacional de cuidado, bandera de la fallida candidata de centroizquierda Claudia López, “que reconozca, remunere y redistribuya el trabajo que hoy recae de manera desproporcionada sobre las mujeres”. Al final, plantea siete subsidios para beneficiar a las personas más pobres, encabezados por un fortalecimiento de Colombia Mayor para garantizar una vejez digna a millones de adultos mayores que hoy viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema. “Nuestro gobierno aumentará en un millón el número de beneficiarios del programa, llegando a más de 4,2 millones de personas mayores protegidas”. Otro caso es el de Renta Ciudadana: “Nuestro gobierno duplicará la cobertura del programa, pasando de 800 mil a 1,6 millones de familias beneficiarias, pero avanzando progresivamente hacia un enfoque productivo que permita superar las condiciones estructurales de pobreza”.