Corrupto corporativo. Así definió a Joe Lewis el fiscal norteamericano Damon Williams, quien descubrió el delito financiero orquestado por el empresario británico: usar información privilegiada (secreta) de algunas de sus empresas para que su entonces novia Carolyn Carter, dos de sus pilotos privados, y un par de personajes de su entorno, jueguen a ganador en la timba financiera de Nueva York. Por entonces, Joe Lewis era conocido por haber si do socio de George Soros, y dueño del club de fútbol inglés, Tottenham Hotspur. Pero a su pesar, en Argentina, Joe Lewis se hizo famoso por ser el dueño de Lago Escondido, una mansión con un extenso territorio de ubicación estratégica, comprados de manera irregular. Y en 2022 porque lago Escondido fue sede de una reunión de dudosa categoría moral, financiada por Grupo Clarín, ara que jueces de alto perfil mediático y causas sensibles a la Argentina, compartan tiempo privados con funcionarios de esa empresa. Las derivaciones del Caso Lago Escondido, explican por qué el Poder Judicial argentino tiene la peor imagen ante la sociedad. Coleccionista. Después de centralidad mediática que tuvo Joe Lewis durante el juicio él eligió declararse culpable, volvió a su bajo perfil. Y en 2024, logró que Donald Trump lo sume en el listado de delincuentes millonarios favorecidos con el indulto presidencial (ver recuadro). Hace poco más de veinticuatro horas, en Londres, Sotheby’s abrió la exposición de las obras de arte que integran la colección de Joe Lewis y de su hija Vivienne Lewis y que se subastarán en dos sesiones consecutivas en la última semana de junio. Sotheby’s estimó que la subasta redundaría en unos 270 millones de dólares. “Nunca hemos visto una colección de tal magnitud salir a la venta en Reino Unido ni siquiera en Europa (...) Su valoración previa a la venta es la más alta jamás establecida” en el continente (para Sotheby’s) dijo a AFP Oliver Barker, presidente de dicha empresa en Europa.