El fenómeno de El Niño llega a Costa Rica en 2026 como una amenaza al modelo de producción de electricidad “limpia” basada en plantas hidroeléctricas. Las autoridades locales prevén una reducción de hasta 30% de precipitaciones en la temporada lluviosa que se suponía debía empezar en mayo. La noticia por sí no es buena para el pequeño país centroamericano que se ufana de su matriz de generación energética 98% renovable, pero se complica más en un entorno de discusión política y económica sobre la posibilidad de reformar el mercado eléctrico para abrir el histórico monopolio estatal sobre la comercialización de la electricidad.La suma de factores coloca bajo presión al modelo de amplia cobertura eléctrica y de generación renovable dirigido por la agencia estatal Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), que ante los nuevos riesgos climáticos avanza en el reforzamiento de las fuentes de respaldo térmicas y advierte a la población sobre un posible aumento en las tarifas eléctricas, aunque descarta el desabastecimiento que temen algunos sectores empresariales y opositores para el futuro cercano.La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) ratificó este jueves que en aguas del Pacífico se instaló ya el fenómeno de El Niño, como se conoce al evento climático de alcance global que eleva las temperaturas del océano y altera los patrones de vientos y lluvias. El reporte llega a Costa Rica como una confirmación de la necesidad de prepararse ante los efectos de sequías sobre el agro, pero también sobre su bien promocionado modelo eléctrico que por su naturaleza resulta especialmente vulnerable ante los trastornos climáticos.“No podemos firmar un contrato de compra de energía con la madre naturaleza”, decía a este periódico el presidente ejecutivo del ICE, Marco Acuña, en 2023, en otro momento crítico de lluvias. También en 2024 hubo escasez de precipitaciones y, por tanto, del caudal que alimenta a las plantas hidroeléctricas donde se genera el 76% de la electricidad en 2025.Las fuentes eólicas aportan un 12%, la geotermia un 11% y las solares apenas 0,3%. La generación con combustibles fósiles importados representó sólo el 1,4% en 2025, nada mal para ondear la bandera ambientalista de Costa Rica, pero el año 2026 trae otros planes y obliga al ICE a contratar generación térmica temporal como respaldo del suministro eléctrico durante los efectos de El Niño.Las amenazas de sequía no son nuevas, pero en 2026 se cruzan con las tensiones políticas y económicas por el impulso del Gobierno de Laura Fernández a una reforma legal que pretende abrir la participación de empresas privadas con la justificación de mejorar el abastecimiento a precios competitivos. La idea viene desde hace más de 20 años y ha provocado una fuerte resistencia de grupos defensores del papel central del Estado, pero el Ejecutivo cree que este es el momento de ir adelante ante las mayores necesidades de energía del aparato productivo en el futuro mediano, manteniendo la apuesta por las fuentes renovables.Partidos opositores, grupos sindicales y académicos comparten la necesidad de reducir la debilidad que tiene el modelo eléctrico actual ante los eventos climáticos, pero temen que el proyecto llamado eufemísticamente Armonización del Sistema Eléctrico Nacional sea el primer paso hacia un proceso privatizador y que erosione el principio de solidaridad favorable para zonas de baja rentabilidad y pequeños consumidores, además de abrir la puerta a una mayor explotación lucrativa de las fuentes hídricas. Laura Fernández, sin embargo, rechaza las críticas de quienes llama “los comunistas” y parece decidida a presionar para que se apruebe en la Asamblea Legislativa, donde tiene mayoría, aunque no suficiente para alcanzar la cuota necesaria de dos tercios de los escaños. El pulso político no permite pronosticar los resultados en un ambiente agitado, pues el tema energético ha sido incluso objeto de un diferendo con el Gobierno de Panamá. Su presidente, José Raúl Mulino, dijo en mayo que cancelaba cualquier posibilidad de vender electricidad a Costa Rica tras unas declaraciones de la presidenta Fernández en torno a una disputa comercial bilateral. De inmediato el ICE respondió que tiene recursos necesarios para garantizar el suministro eléctrico en 2026, que no depende de Panamá o del Sistema de Interconexión Eléctrica para los Países de América Central (SIEPAC), aunque en el ambiente está ya instalada la inquietud por los perjuicios de El Niño en este año.
El Niño amenaza el modelo energético renovable de Costa Rica
Los pronósticos apuntan a una reducción de hasta un 30% en las lluvias en 2026, mientras el Gobierno impulsa una polémica reforma que transformaría el monopolio estatal sobre la distribución de la electricidad
El Niño reduce precipitaciones 30%, amenazando el modelo hidroeléctrico que genera 76% de la electricidad costarricense. La sequía impulsa contratación térmica temporal y acelera apertura del mercado eléctrico a proveedores privados.












